Mi experiencia en la “Fiesta Cabulera”

Fui a una fiesta que dieron unos tipos que se hacen llamar “El Mendolotudo”, la Fiesta Cabulera. A la cual Mía no fue porque tenía un pornoco tipo Tupungatito (según ella), Bomur tiró facha cual Ricky Fort en Lulunta y Conep se levantó ALTO ser vivo llamado Sharon (le cambio el nombre por protección). Euskera estaba más perdido que turista en la Tonsa. Polvora era ella nomas. Y las mozas altos gatos.

En la fiesta, quien les habla, el Gato con Botox, fue básicamente en pelotas, sin un puto peso. Nada. En la billetera solamente estaba el DNI, y una tarjeta que me dio un arbolito de la Tonsa, Creo que se apellidaba Macri porque estaba a cada rato diciendo “cambio, cambio, cambio”. Llegue al baile gracias a la piedad de unos amigos, Fulano y Mengano.

Después de un par de horas de buscar vasos a medio tomar como para mojar la garganta, llego el vino, y más vino… después una tabla con 3 toc tocs de, no se… pichi de yegua. Ahí fue cuando la cordura la deje en el cagatorio de hombres y dance como si no existiera fin, charle con la que fuere la compañera de primaria de mi hermana, y hasta traté de partirle la cabeza contra la barra. Porque era zurda.

Noche casi épica. Digo casi porque no había un puto peso para el chupi, pasaron un par de temas de Thalía, que delató a varios que lo bailaban y en el medio de eso, se me habían extraviado mis acompañantes Fulano y Mengano… O sea, me toco el viernes 13 ON FIRE.

Terminé alcoholizado pero no tanto. Pero obviamente ya había perdido mi status social cuando revoloteaba el culo cerca de la cara de Bomur, creo que era Bomur… no sé.

Pero acá viene lo importante de la historia. Algo que seguro a todos les ha pasado, o les va a pasar. Nadie se salva. Ni tu mama cuando vuelve de Cuore con el vecino de a la vuelta de tu casa.

Siempre que salís sin guita, te volvés a pata. Seas hombre, mujer, hombre transexual, mujer transexual o lesbiano, vas a terminar con las patas sucias o con los tobillos hinchados por caminar por el costado con ripio de una calle. Vas peregrinando cual mormón subiendo a La Estanzuela. Y obviamente yo no fui la excepción a la regla, les cuento más o menos mi experiencia de vida.

Apenas salía de la discoteca, el lugar que me parecía lindo, pero en realidad tiene paredes sin revocar, como en las fotos de tu hermana en tanga, la de Las Heras. Las mozas disfrazadas de gatitos que estaban partibles tienen alta cara de PAMI apedreado. El patova no era musculoso, era un gordo pelado con pinta de carnicero. Y así con varias cosas que pensamos que eran re top se asemejaban más a Picasso. Ojo, de día.

Ya una vez afuera del recinto, empecé a caminar, por el costadito de la calle, lleno de cascotes todo, el sol de frente que me caga a sopapos, voy con cara de Zulma Lobato o de Pocho la Pantera. Soy medio fulerito de cara así que seguro parecería Gabriel Canci con metacrilato.

Bueno, la cosa es que una vez que salí del boliche, siempre hay algún choto que te grita algo y bueno, me tocó a mí. Ejemplos de lo que me dijeron:

  • Camina puto
  • El “tasi” no recibe Mendobus rata
  • La gorra te secuestró la zanella cogote

Otra cosa que seguro te ha pasado como a mí esa noche es que se para un auto un toque más adelante, vos crees que es un conocido, pero los prostitutos al momento que te acercas al auto salen quemando caucho. Esos son putos, malvados seres de Godoy Cruz. Seguro.

Bueno, sigo pateando y se me viene encima otro problema: me estaba por cagar. Ya en el camino me venía tirando unos peditos pero el último fue tan “calientito” que parecía que venía con ripio, pero no, por suerte vi que pasaba un colectivo, me lo tomo, iba lleno de señoras vestidas de testigos de Jehová… porque ellos se levantan a las 7:30 am, para golpear la puerta de tu casa, para decirte que el mundo se está por terminar. Estaban mirándome y oliéndome porque según escuche a la señora detrás mío dijo que yo tenía un “tufito a destilería barata”. Lo peor es cuando te preguntan la hora y no querés hablar porque la jeta de verdad parece una destilería.

Ya una vez que el bondi dio sus miles de vueltas, estaba por llegar a mi casa y me quedé dormido, así que me bajé, y otra vez, volví a caminar. Y ya me cagaba…

Bueno, moraleja, nunca se separen de los conchudos de sus amigos, porque los muy rata paloma son capaces de irse en taxi, con un conocido o con alguna mujer femenina.

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