Películas universitarias Vs Universidad real | Parte 1

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Si con algo roba el cine comercial y capitalista son con películas universitarias. Ya sean de terror, de humor, de romance, comedias de miedo con tintes románticos. Bueno, claro, es lo mismo.

Todos vimos un sinfín de características que hacían de estos lugares de estudio ese mundo al que todos queremos pertenecer. Pero llega tu turno y la vida real te pega un bofetón que te deja viendo estrellas.

Entonces, ¿cómo sería una película universitaria mendocina de acuerdo a la estructura cinematográfica que Hollywood nos vende?
Acá tres puntos que siempre vemos:

La porrista con el capitán del equipo universitario
Claramente no pueden faltar la pareja de lindos y populares. Ella, en lugar de ser la capitana de las porristas, es simplemente la encargada de las coreografías en el entretiempo de los partidos de Independiente Rivadavia. Él es el capitán, pero no de un equipo de fútbol americano, sino es el capitán del mismo equipo en el que su novia entretiene 15 minutos cada 15 días. Acá, en vez de ser un fortachón musculoso, es un flaco devenido a menos porque lleva 6 meses sin cobrar su sueldo y solo se mantiene con una dieta a base de arroz y agua. Se burlan de quienes viven en Las Heras o algún barrio del IPV.

Campus universitario y alojamiento en edificios con habitaciones compartidas
O algo por el estilo. Más bien la UNC aprovecha el parque General San Martín para que cualquier estudiante que quiera un lugar recreativo reciba una palmadita en la espalda seguida del “Vaya, vaya a correr al pasto. ¡Vaya, dele!”. Y es seguro que siempre nos gustaron esos pseudo hoteles en donde comparten habitaciones y hay chicas paseándose por los pasillos en bata y demás. Pero acá no pasa. Si necesitás residencia buscas una casita o departamentito en el centro, la cuarta o Dorrego en donde no vas a ver más que fideos, agua de la canilla y tortitas raspadas duras. Tus vecinos no serán unos copados geeks que te invitarán a jugar a la Play 4 o un grupo de chicas modelitos del cual surgirá una hermosa amistad con derecho a roce. No. Tus vecinos son familias con unos 6 o 7 hijos malcriados que no dejarán de gritar, pelear y llorar. Esto cuando no hay peleas maritales entre ellos con roturas de platos y vasos de por medio. Eso sí, ni se te ocurra hacer una juntada porque son los primeros en golpearte la pared para que bajes el volumen de tu vida.

Las fraternidades
Algo tan divertido y tan cruel a la vez. Rituales de iniciación y traspaso de mando. Pero acá no existe eso. Acá lo que existe es algún tipo de agrupación de masas orientada básicamente a los gustos de cada uno:

  • Las Alfa – Omega – Cheta: mujeres que no hacen otra cosa que ir a la facultad vestidas mejor que cuando salen un fin de semana. De materias no saben nada. Pero hacen un escaneo de cada individuo que cursa con ellas o frecuenta el mismo edificio. Van a Palmares a tomar un café en vasito de cartón. El resto de los shoppings son grasas.
  • Los Delta – Gama – Pepas: musculosos fanáticos del Rugby que basan su alimentación en barritas de cereales del Vea. Su hobby es ir entre muchos a golpear a flacos que los miran mal, se ponen zapatillas de lona o tienen peinados raros. Las vips de Al Sur o Cariló son su paraíso. Van a cursar rotos y para estudiar le piden apuntes a los mismo que golpearon el finde anterior.
  • Los Phi – Sigma – Nerd : viven en su mundo y no quieren que nadie los obligue a vivir la realidad. Usan remeras estampadas con frases o símbolos que solo ellos entienden. Compran muñequitos en la galería Caracol y suelen ir a estrenos en Village o Cinemark disfrazados de algún personaje de la película que irán a ver. Juegan Calabozos y Dragones en la calle San Juan y aman en secreto a las promotoras que ven en las redes sociales.

 

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