¿Qué especialización médica seguir? – Parte 3

La semana pasada les traía la segunda parte, que pueden leerla acá: ¿Qué especialización médica seguir? – Parte 2  

DERMATOLOGÍA:

Vayamos al grano (¡Ja!).

La dermatología se encarga del tratamiento de pacientes con trastornos en la piel.

Si la elegís, la variación en las características de los casos que te pueden tocar es muy grande. Te pueden tocar desde adolescentes con un cartel de “virginidad eterna” en la cara llamada acné, hasta pacientes con carcinomas del tamaño de una pelota de golf.

Los dermatólogos tienen una onda muy tranquila, siempre se toman su tiempo para hacer sus trabajos y operaciones. Serían algo así como los perezosos del reino animal hospitalario.

No confundan, no dije que fueran vagos. Para eso ya tenemos a los anestesistas.

Fuck Yeah Dermatología!

No sé realmente como estaremos en la proporción hombre/mujer en dermato. Lo que si se es que te tenes que comer la especialización clínica y la residencia.

Si sos fanático de trabajar con paz y tranquilidad, hacer observación de piel, y reventar granos a diestra y siniestra, este es tu lugar en el mundo.

Aptitudes personales que favorecen para seguir esta especialización:

-Ser un ser muy pacífico

-Entender que la probabilidad de que te llamen a urgencias, es la misma de que de Perú gane un Mundial de fútbol

-Tener manos suaves (saber hacer manualidades ocasionalmente ayuda)

-No tener problema en tocar tumores, lunares, granos, y todas esas cosas aberrantes que nos salen en el pellejo.

PEDIATRÍA:

¡ALGUIEN POR FAVOR QUIERE PENSAR EN LOS NIÑOS!

Ahhhhh… los niños….

¿Quién no les dedicaría una vida entera a tan sensibles y majestuosas criaturas?

Yo no. De eso estoy seguro.

Si fuera al Hospital Notti por más de 3 horas seguidas, me volaría la cara con un matasuegras.

Para ser pediatra hay que tener mucha, pero mucha paciencia (que es algo que en personas como yo, escasea y mucho).
Paciencia para poder soportar el llanto de muchas de estas criaturitas durante todo el día, paciencia para poder hablar con las progenitoras que, generalmente, se encuentran un poco perdidas en sus primeros pasos como rol de madre, y también paciencia, para no querer abofetear a una de estas cuando queda claro que no cuida bien de su hijo/a.

Hay que tener mucho carisma y energía también, para poder llevar el día con buena onda y transmitirles esa misma alegría a los niños y sus padres.

Los pediatras también van a encontrarse con situaciones filosóficas y algunas preguntas éticas frecuentes en su día a día. Algunas hablan de la responsabilidad, como elegir el mejor tratamiento para un enfermo o explicarle a la madre los cambios de vida necesarios para poder llevar una vida sana para su pequeño. Otras hablan, más bien, de la crítica social que se nos cruza por la mente, como cuando nos preguntamos cómo es posible que ciertas personas se hayan podido reproducir en un principio para estar ahora acá con un hijo en manos.

Más allá de que suene en chiste, en esta especialización es en la que más se deja ver la irresponsabilidad sexual, y posteriormente paternal.

Por el lado sexista, aunque a algunos les suene mentira, los pediatras son tanto hombres como mujeres en la misma cantidad.

Entonces no importa si tenes zanja o amigo, el afán por los niños es de todos.

Sé que lo que acaban de leer sonó muy mal, traten de no malpensarlo.

Las residencias son arduas y toman unos cuantos años, ya que si no mal creo, hay que hacer la Clínica primero.

Aptitudes personales que favorecen para seguir esta especialización:

-Ser muy paciente y comprensivo

-Tener carisma

-Ser Patch Adams

-Tener alta tolerancia ante la idiotez humana

PSIQUIATRÍA:

Sin pastillas ni cerveza, el paciente pierde la cabeza…

Tengo que cortarla con las frases de Los Simpsons

La psiquiatría es probablemente, la rama que menos se parece a la Medicina convencional.

Tratar a gente con enfermedades mentales, adicciones y recaídas sociales son algunas de las situaciones por las que vas a pasar día a día si elegís a esta perlita.

Mucha gente te va a tildar de loco, por el hecho de que «entre locos se entienden». Cosa que me parece bastante pelotuda, porque un oncólogo no tiene que tener cáncer para entender lo que padecen sus pacientes, ni un cirujano tiene que tener un bisturí clavado en el pecho para poder llevar a cabo una buena operación, ni un urólogo tiene que tener verrugas en el glande para comprender el dolor por el que pasan los hombres que llegan a su consultorio.

Pero una cosa si tiene de cierto, y es que hay que saber entender cómo se manejan la demencia, las adicciones y demás trastornos mentales. Son enfermedades jodidas, y hay que entender que cada paciente pasa por una situación más que angustiosa.

Muchos también tildan a los psiquiatras de «psicólogos con un recetario». Cosa que de vuelta, no es ni mentira ni verdad.

Pero es cierto que si vas a tener un recetario para usar a tu antojo, y eso conlleva mucha responsabilidad.

Dependiendo del uso que le des a ese recetario, podes terminar siendo un gran médico, precavido y meticuloso, o en contrapartida, un dispenser de Vicodin.

Con respecto a la personalidad de los psiquiatras, son personas de mucha autoestima, simpáticas, habladoras, y que no se toman nada demasiado en serio, pero que no tienen problema en disimular seriedad cuando la situación lo demanda (como nuestra presidenta). Esta actitud les permite poder hacer una relación de amistad rápida con los pacientes, y dejarlos en un lugar seguro a la hora de contar su intimidad.

Quizá lo que más genera dudas a la hora de elegir esta especialización es la idea de tener que hablar con los más enfermos, es decir, hacer una entrevista médica a gente que está plenamente loca, y que puede ser una situación muy poco cómoda.

Pero si te pones a pensar que varios reporteros le han podido hacer entrevistas al Pity Álvarez sin morirse descerebrados, no debería costarte mucho poder llevar esa conversación, de ser necesario.

Como siempre, hay psiquiatras de ambos sexos, pero los varones dominan en esta especialización.

Las residencias se hacen en el Sauce y en el Hospital Pereyra, donde hay delirio de sobra para los 3 añitos que te toquen.

Aptitudes personales que favorecen para seguir esta especialización:

-Ser comprensivo y tener capacidad para congeniar con la gente

-Ser un capo de la vida (o saber fingirlo)

-No tener amigos que te pidan medicamentos

-Entender la locura, como los gordos con las pastafrolas

ONCOLOGÍA:

Oncología es, para el bruto que no lo sepa, la rama de la medicina destinada al estudio, tratamiento y rehabilitación de pacientes con tumores, tanto buenos (benignos) como malos (malignos).

Es decir, que vas a tener una gigantesca proporción de pacientes con cáncer si elegís esta rama.

Voy a ir a lo más importante. Más allá de si sos hombre o mujer, necesitas tener unos huevos ENORMES para ser oncólogo.

Si Javier Mascherano se hubiera inclinado por la Medicina en lugar del fútbol, hubiera terminado siendo oncólogo pediatra.

Si han visto Dr. House alguna vez, sabrán que su mejor amigo, el Dr. Wilson (El chabón que se parece a Lio Messi con 50 años) era oncólogo. Y para mi gusto, por lo dócil de su personaje, no era demostrativo de lo regio que tiene que ser un oncólogo de verdad.

Un oncólogo tiene que ser un tipo serio y sacrificado hasta el último momento, y dar todos por sus pacientes. Y también debe, desgraciadamente, estar listo para el fracaso que se puede dar en el tratamiento a todo momento.

También debe ser directo y realista, pero muy humano, a la hora de dar noticias a las personas que atiende.

Se pueden encontrar tanto hombres como mujeres en esta especialización, los oncólogos hombres son encorvados, debido al gran peso de sus genitales.

Aptitudes personales que favorecen para seguir esta especialización:

-Tener mucha tolerancia al fracaso

-Saber dar noticias duras

-Tener mucho tacto con sus pacientes

-Ser huevón (literal)

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