¿Qué pasa cuando un Mendocino imita 50 Sombras de Grey?

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Pasó por la provincia el inevitable estreno de “50 Shades of Grey”, más conocida como “50 sombras de Grey”. Dicha película, es la adaptación de un libro supuestamente mejor que la película, pero la verdad que comparar un film con un escrito es una pelotudez  similar a pensar que todos somos Nisman.

Como no podía ser de otra manera, el film dejó sus consecuencias. Mujeres híper cachondas con ganas de nalgadas, hombres que quieren tener helicópteros y la contracara del asunto, quienes critican a los que vieron la película porque piensan que es una garcha apta para los caretas que no asumen ver porno.

Mi opinión es que es una cagada, pero resulta casi inevitable que alguna escena te ponga como trompada. Sumado  al deseo sexual, la peli te deja con una sensación de vacío, me dejó pensando: “La puta madre, soy un pescado, tengo que hacer algunas de estas cosas y ver qué onda”. “Tengo que ser como Cristian Grey” pensé.

Pero mi misión se vio complicada por el primer obstáculo, NO SOY RICO. Luego del primer obstáculo, instantáneamente aparece el segundo: NO TENGO FACHA. A esta altura, ya tenía dos palos importantes en la rueda del sadomasoquismo, pero cuando me creía abatido surge un tercer obstáculo: NO TENGO A QUIEN FAJAR.

Con el ala caída, decidí ir a ponerme en pedo a algún bar cerca de casa. Ya iba por la tercer cerveza, y la verdad ya me estaba pegando. Decidí partir para casa antes de que el alcohol no me dejara pararme y no pudiera caminar las 3 cuadras que me separaban del sucucho donde estaba escaviando.

En una de esas vengo caminando lo mas pancho y un haz de luz me ilumina desde el medio de la calle…me aclaré la vista y no podía creer lo que estaba viendo. Unas curvas para el infarto, unos faroles que iluminaban toda la oscuridad de la noche y sobre todo, unas gomas….¡Qué pedazo de gomas la puta madre! ¡Era un camionazo! Pero un camión posta…literal.

Luego de mirar cara a cara a la muerte y zafar de que me atropellara ese camión, escuché el saludo de la Sabri salir de una ventana. Para los que no saben, la Sabri es una de las mujeres más putas que he conocido en toda mi corta, pero perturbadora existencia. Hay leyendas que cuentan que nació pidiendo pija. En la secundaria, decían que había hecho un pacto con el diablo para que le hiciera la garganta más ancha. En fín, era muy puta en los libros, pero la verdad yo nunca me la había garchado. Esta era mi oportunidad.

Me saluda y luego de dos palabras, me cuenta que le estaba cuidando el depto al hermano que estaba de vacas, pero que estaba por llegar. Ni lento ni perezoso, le empiezo a dar charla y me termina invitando a quedarme a tomar unas birras y charlar un rato. Ya eran tipo dos de la mañana y me veía ahí con la putita más famosa de todas en plena tratativa de ponerse en pedo para empardarme.

Trago va trago viene, me empecé a acordar de partes de la película, como cuando Grey la ataba al espaldar de la cama y empezaba a jugar con hielo en el cuerpo ya desnudo de Anastasia. Sabri justo se había ido a buscar algo al comedor y decidí agarrarla de sorpresa, ya no tenía nada para perder. Llego a la cocina y me pregunta si necesitaba algo. La interrumpí con un beso al que ella no se negó, y  de a poco empezaron las manos…

Le saco la remera dejándola en corpiño y le dije: “Hoy vamos a hacer algo diferente, tengo gustos muy… particulares” y me responde: “No creo que me sorprendas, pendejo, ya sé que te gusta Mambrú”pero me lo dijo  con una cara de trola que realmente me hizo dudar de mi mismo. No tenía una corbata cara para atarle las muñecas como en la peli, pero encontré un alargador que servía. Nudo va nudo viene, beso va, beso viene, la terminé atando a una silla. La mina estaba que explotaba de la calentura, y yo ni hablar, este juego erótico me estaba haciendo hervir las ñoilas.

Para poner mejor el asunto, decidí amordazarla con su propia remera, y la mina no se opuso en absoluto. Ya la excitación nos estaba haciendo daño a los dos (a mi literalmente, porque me estaba explotando el glande contra los botones del pantalón). Ya la tenía atada, era hora de meterme el hielo en la boca y derretirlo suavemente en esa entre teta divina. Le pregunto dónde está la heladera y me señala con la cabeza la dirección de la cocina.

Me mande enceguecido a buscar ese hielo, me moría por probar la mezcla del hielo transformándose en agua y mezclándose con el sabor de esa piel soñada….

–          ¡Ghata GFFHATA!  DEGHO da dhego  me gritaba del otro lado, pero no se le entendía un choto.

–          Jajaja, te la vas a comer entera

–          ¡DEGHO DEGHO BI EANO! Se escuchaba mientras se notaba que saltaba en la silla, era obvio que no daba más de la calentura…

–          Jajaja, que putita sos, te llegó la hor

Y fui interrumpido por una trompada, la peor trompada que me he comido en toda mi vida, seguida de otra, y otra, y otra, y otra. Cuando por fin dejó de trompearme y entendí la situación, vi al hermano de la Sabri boxeándome ya traté de explicarle, pero se le antojó propiciarme una serie incontable de patadas en el piso hasta dejarme estúpido.

Mientras me golpeaba abría un ojo y miraba a la Sabri tratando de gritar con la mordaza para calmar al salvaje hermano, llorando por la situación y atada con un cable. El hermano la veía y se enfurecía más y más.

Luego de extensos minutos de feroz golpiza, por fin al caverna se le dio por sacarle la mordaza a la hermana, quien (demasiado tarde) pudo explicarle que no se trataba de un secuestro, sino de una fantasía border.

Y así concluye mi historia, dónde no vi ninguna sombra, pero tengo 50 moretones distribuidos hasta por el culo. Moraleja: 50 Sombras de Grey es pura mentira, nunca hay que tratar de ser un Cristian Grey, porque podés terminar como Anastasia. Y claro, sigo sin ponerla…

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