Querer ser El Quijote y terminar siendo Sancho

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Ayer buscando entre cd’s viejos, llenos de tierra me encuentro con una joyita: “Los amigos de Mr.Cairo” de Vangelis, lo puse en mi viejo pero querido equipo Technis (ya se habrán dado cuenta de que no soy un pendejo) y me dispongo a disfrutarlo mientras preparo una rica comida acompañada por un Chardonnay bien frío.

Estaba extasiado por el momento, cuando de pronto empieza el tema 5: “Estado de Independencia” y ahí recuerdo por que compre ese cd…

Corría el año 1997 y yo estaba consolidando mi nueva relación después de un complicadito divorcio. En esos días, escuchando música con mi nueva novia, suena un tema de Vangelis y ella me dice que le gustaba mucho el tema en cuestión, “Estado de Independencia”. He ahí que “El Boludo”, o sea yo, salió al día siguiente en la cruzada sagrada de conseguir el bendito grial que seguramente me llevaría a una súper especial velada de música y erotismo… Recuerdo la época… no había internet, y si había no se podía bajar música. Era todo casette y para los ricos los CD’s.

La cosa es que recorrí todas las malditas casas de música de la época (había varias y muy lindas) y nadie, pero nadie, atinaba siquiera a conocer el tema. Después de más de dos meses de andar llego a lo que ahora es “Le Club” y la persona que me atiende no solo supo de lo que estaba hablando, sino que me prometió conseguir el CD que incluyera el famoso temita.

Un mes después me llamaron por teléfono y me dijeron que lo tenían, salí desesperado a buscarlo y, después de pagar una obscena cifra (que a esa altura era intrascendente) me llevé el ansiado premio a casa.

A pesar de mi precaria situación económica, recuerden que salía de un divorcio, compré una comida especial para compartir con mi amada y así entregarle su obsequio y, obviamente esperar mi recompensa. Así fue que nos sentamos a comer y escuchar el cd que ella recibió con inusitado agrado, mientras lo escuchábamos se me ocurrió la idea mas estúpida que se me podía pasar por la cabeza, le pregunté: “¿¿Por que te gusta tanto ese tema??”, ella dudó unos momentos y luego me respondió… “Es que cuando estaba de novia con fulanito, él lo ponía en el stereo del auto y como el tema tiene una cadencia muy particular que se va acelerando me gustaba mucho seguir el ritmo mientras me hacía el amor…” ¡Plop!

Se imaginarán la cara de pelotudo que me quedó en ese momento… creo que por las siguientes tres semanas no me daban ganas ni de tocarle la mano, pero bueno, después de procesarlo y considerando que yo tampoco era el Papa Francisco, digerí el sapo y seguimos la relación.

En fin, creo que todos alguna vez terminamos siendo Sancho mientras nos hacíamos los Quijotes.

Escrito por Raúl para la sección:

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