Radiografía del típico “Gordero”

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Primero que nada voy a hablar con conocimiento de causa, por haber transitado muchas veces en mi vida el amoroso camino de noviar con una gordita. Así que toda esta nota está basada en la vida misma, con uno que otro condimento burlesco de varios grupos de WhatsApp en los que estoy metido. También busque en un par de esos foros de minitas que siempre hay en internet. Además me etiquetaron en un “coso” de Facebook, tipo consulta popular, donde había una foto de una mina rechonchita y una curvilínea, y tenías que poner a quien le entrabas, básicamente eso. Así que si se ofenden, no me calienta, acá hay experiencia propia más lo que ustedes dicen en los comentarios.

Primero que nada, vamos a ver que es un “Gordero”: la iglesia (el máximo exponente del pecado), y la Universidad Católica Argentina (UCA), los define como el típico mamífero masculino que siente atracción hacia los cuerpos femeninos con alguno tipo de sobrepeso.

Ahora bien, ¿Porque a los hombres nos encantan las rellenitas?

Según mi estudio pseudo-antropológico, los machos se basan en las siguientes ventajas:

No tienen miedo de comer:

Es muy aburrido, tedioso y decepcionante para un tipo, cuando vas a un restaurante agradable, donde la milanga es gigante (onda El Club de la Milanesa o La Lucia) y tu acompañante pide una ensaladita Cesar. Si, quizá es más barato, pero si no estaba dispuesta a comer un bife de chorizo, habría comido la ensalada en casa. Una niña grandota, por el contrario, es muy probable que arrase con todo el bife y siga con el plato del gordero, además de hacerse un espacio para el postre. Ella siempre va a hacer feliz a su chongo con su pancita llena de sueños.

Además, si la cena no funciona, la mina seguro tiene un arma secreta para que te sientas bien, como contar chistes, hacer un concurso de quien se mete más papas fritas en la jeta, y cosas así. Son mil veces más entretenidas que las flacas.

Te va a hacer un trabajo bucal, que jamás en tu puta vida vas a olvidar:

Cada hombre que lea esto y lo haya experimentado, posiblemente este rememorando ese Peteco Carabajal que le pegaron en la siesta. No hay una razón exacta que explique la situación, pero es muy posible que se esfuercen por mantener feliz al hombre a su lado. Muchos tipos coinciden que se debe a que como les falta la “elasticidad” de Zaira Nara, se dedican mejor a otras labores. Una modelo por el contrario puede tener a quien sea, y es por eso que la rellenita se va a esmerar en cualquier cosa que el muchacho en cuestión desee. Es una mentira humillante cuando un tipo dice que jamás estuvo con una gordita… y si fuese cierto, ese muchacho no sabe nada, pero absolutamente nada de la vida.

Te mantiene en forma:

No sé ni cómo explicar esto de forma textual. Sabemos que en ocasiones, cuando la temperatura se eleva (o sea, cuando estamos al palo en pleno coito), es común poner las manos por debajo de sus caderas e intentar levantarla, con una mina esbelta es una papa, pero inténtalo con una mujer ancha y notarás la diferencia. Y si te fijas en los bíceps mientras lo haces verás que reciben todo el peso, una sesión de ejercicio y placer al mismo tiempo. La “chubby” en cuestión, va a disfrutar todo el circo que estés haciendo, y vos vas a terminar más marcado que “La Turca” de Queen.

Te mantiene calientito cuando hace frío:

Una de las cosas que más odio del invierno es el estado de forever alone: no saben lo que se siente pasar las mañanas frías sin unos brazos entre los cuales calentarse. Y ni hablar de las noches. Pero todo se puede remediar con una chica de buen peso. Digamos que tu brazo esta frío, basta con acurrucarse atrás de ella (tipo cucharita) y deslizar el brazo entre sus curvas, calor instantáneo.

Además de los puntos anteriores, por una razón inexplicable también las buscamos petizas. Si, como leyeron, petizas, de esas gorditas petizonas que cuando van a bailar a La Guanaca, se pierden entre las axilas de los demás y posta que se pierden…

Por otro lado, no sé si han visto alguna película romántica, pero ¿vieron que cuando la parejita termina de garchar, la mina se pone la camisa del vago? Quedan como re amorosos… ahora bien, pensemos lo siguiente: estoy con mi rechonchona… hago la chanchada. Tengo la camisa arrugada, la tiro al piso y más arrugada queda. Termino de juntar los meones, ¿y que se le ocurre a la chica? ¡Ponerse mi camisa!, obviamente le va a quedar como pupera o algo parecido. Pero igual, ¡Un golazo! Llegas con la camisa arrugada, y te vas con la camisa planchada ¡y además la pusiste! Siempre es bueno ducharse antes de irse…

Todos los hombres llegamos a la conclusión de que las gorditas no son tan celosas ni rompe bolas. Algunas capaz miran a la misma mina rica que ves pasar por al lado tuyo y piensan: “Que haría yo con ese cuerpo… ¡ya se! Engordarlo”. O sea, la única flaca que le puede llegar a caer mal es la que dice que tiene trastornos alimenticios.

Pero bueno, esos son los datos que se pudieron recolectar de varios lugares. Además de algunos puntos extras como por ejemplo que las gorditas jamás son feas de cara, tienen la piel suavecita, son híper divertidas, saben cocinar, están casi siempre de buen humor, no demandan metrosexualidad y por sobre todas las cosas, no viven reprimiendo sentimientos o padeciendo los típicos bajones anímicos de las competitivas modelitos de cartón.

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