Ensayo sobre el pito, palabra que tanto nos gusta

Les guste o no la palabra pito siempre va a sonar con una cuota de gracia. Es como decir teta, pero para el heterosexual, que te digan una frase en la que incluya la palabra pito siente una mezcla entre perturbación y gracia. Incluso pitito no suena como pito. Pito tiene carácter, endereza y a su vez una simil cuota de agresión encubierta que pasa a segundo plano por la micro carcajada que produce escucharla. Incluso a todos nos pasa algo cuando escuchamos “pitón”.

También hay una diferencia en quien lo dice. Generalmente si viene de una mina no suena tan chistoso como si lo dice el gordo Facundo (lisa y llanamente porque para mí no existen mujeres humoristas, pero esta es una teoría que se las voy a contar la semana que viene, o la otra, no sé.)

Hace unas semanas atrás, con esto que explotaron el edificio del Messenger y que su nombre pasó a la historia, descubrí que durante mucho tiempo se habían guardado los chat que mantuve casi a diario con diferentes personas. Y justamente encontré uno en el que trataba la teoría de la palabra pito.

Resulta que con un amigo de la infancia tocamos este tema (ojo, tocamos, no NOS tocamos) y llegamos a la conclusión que “pito” es reemplazable en muchas frases famosas y que no llevarían a una inminente homosexualidad porque, justamente, se trataba de “pito” no pene; o tampoco recaería en la grasada cotidiana porque hablábamos de la palabra “pito” y no pija, o chota, o poronga. En fin.

Todo lo que surgía en esa conversación claramente eran cosas incoherentes pero que asentaban muy bien. “Pito el que lee”, osea, no tiene nada que ver pero sonaba igual, o quizás más gracioso, que la frase original. “Por más que el pito se vista de seda, pito queda”, y esto era real dependiendo de la tela de calzoncillo de ese momento. “A palabras necias, pitos sordos”, “ “Pito catalán” nunca supe bien a que se refiere o que significa pero perfectamente puede reemplazar el Sultano o Mengano que tantas deudas tienen. También hondamos por artistas populares como Pito Páez o el Pito Pelado Cordera o Los Abuelos del Pito Chico (que es lo mismo que la nada).

Más allá de eso, me divertía mucho hablar de nada con esta persona, porque justamente nos divertíamos con el chiste fácil, que aunque para muchos es una pelotudez, para nosotros era una pelotudez chistosa, como la palabra pito. Acá les dejo una captura de uno de los chats:

 

La verdad que de él no supe más nada, y todavía estoy dimitiendo es bueno o malo que el último recuerdo que tenga de un amigo sea hablar de la palabra pito, ojo, que es muy distinto que hablar de pitos.

 

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