Viajé en el tiempo y festejé el mejor día del niño de mi vida

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Simpre, pero siempre, por más primaveras que tengamos encima, anhelamos recibir algo para el día del niño. Pero a veces solo queda en la frustración de un regalo imaginario que solo te podés hacer vos mismo con esa excusa.

De todas formas, decidí hacer hacerme ese viaje imaginario para viajar en el tiempo a través de recuerdos y momeDROGAS.

Así fue como me encontré con mi antiguo Family Game. Cartucho va, cartucho viene, comencé a jugar a algunos de los juegos que, gracias a la técnica TE SOPLO LA RANURA PARA QUE FUNCIONE, pude pasar varias horas de vicio.

Después de pegarme como dos semanas mentales y 4 televisores quemados, me puse a ver tele, y la gloria fue tremenda.

Obviamente quedaban bocha de programas y dibujos para ver, pero el tiempo era oro y todavía quería jugar a este tipo de cosas:

El tiempo se acababa y yo tenía que vovler a mi espacio – realidad antes de quedar atrapado en el eter.

Un par de lagrimones se me plantaron. Volví a recordar que grandiosa era mi infancia gracias al mugroso capitalismo, pero no importa, por lo menos algo bueno de eso tengo que sacar.

¡Nos olemos!

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