Boludeces de un adolescente: «El juego de la copa»

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Una de las tantos superpoderes que nos pertenecen a nosotros los más verdes, es la capacidad de producir desequilibrios hasta en las mentes más duras. La capacidad de poder escuchar música en volúmenes inimaginables. La capacidad de poder generar golpes inminentes en la gente de los alrededores. Poder creer que tenemos superpoderes y por ultimo la capacidad de hacer boludeces de las que nos arrepentimos en los próximos años. Esta es una de esas: 

Corría el año dos mil once. Sábado a la noche y seis boludos de dieciocho años se prestan para joder, no se daba mejor tiempo que esa noche para poder desempeñarnos en lo diferentes niveles de pelotudeces con una casa sola para nosotros y alcohol. 

Jugamos al ludo y el que perdía toc toc de ginebra, yo clavé como tres pero eso no es relevante, luego de que el mundo diese un par de vueltas a nuestros ojos y un par de charlas filosoficas decidimos un cambio de planes. 

Con iluminación solamente de velas, en una mesa de vidrio hicimos un círculo de sal y cortamos papeles de títulos de diario con diferentes letras y números, uno de cada uno, colocamos una copa de cristal y uno de los pibes que más o menos sabia empezó a recitar un estilo de rezo en latín. Por lo que me acuerdo era algo así:        

 “FIAT JUDICIUM per ignem in virtute MICHAEL.
Ángel de los ojos muertos, obedece o disípate con esta santa agua.” 

Con los dedos rozando la copa boca abajo empezamos a preguntar 

Comenzamos preguntando el nombre del presente… nada.

Preguntamos si alguien se encontraba en la habitación… nada.

Yo empezaba a tomármelo en joda.

Esperamos un rato y uno empezó a sentirse mal, se bajó del juego y se quedó observando, el niño médium de mi amigo no lo recomendó, pero el insistió que se iban si no podía ver.

Volvimos a la contienda, yo de bosta que soy y ya tomándome todo en chiste. Comencé a mover la copa a la vez que el niño médium preguntaba “¿Hay alguien ahí?” Después de intentar no reírme de sus caras de susto procedí a dejar que siguieran el juego. 

-Raúl- Fue el primer nombre que pude completar a la vez que uno de mis compadres se inyectaba su 5 dosis de toc toc. Nadie podía creer el movimiento de la copa, perdimos a otros dos tripulantes de la terrible contienda, nos dejó si bien me acuerdo a cinco participantes del juego macabro la dos hombres y un par de mujeres incluyendo a mi novia. 

¿Te conocemos Raúl?- Preguntaba el Médium.

-Si- Movía la copa cual niño malintencionado. La gente comenzó a ponerse nerviosa y ahí es cuando todo comenzó a salirse de control. La palidez de algunos se volvía un chiste grosero, otros estaban ansiosos de lo que pasaba. 

¿Qué le preguntamos? surgió la duda de mis amigos. 

-Loco ya me aburrí- fue lo que dije a la vez que pretendía salirme de la mesa. Los demás intentaron que me quedara pero yo no tenía ganas, tuve que explicar mis planes malvados.

Pero me convencieron de seguir. 

-¿Hay alguien ahí?

 La copa se deslizaba sobre el cristal. Si…No lo podía creer, pensé que era uno de los otros boludos haciendo la misma joda.

-¿Podés decirnos tu nombre?

Clemente, estaba más cagado que la vez que mis amigos me hicieron jugar al Pedro Responde

Un amigo comenzó a llorar por que su hermana se llamaba Clemente, La llamó y no le atendio, su desesperación fue un chiste por un rato, después de que atendiera en la segunda ronda para explicar que estaba en lo de una amiga escarbiando.

-¿Conoces a alguien de esta sala?

Si, ya estaba mas perseguido que el día que me levanto el teléfono y era el banco ofreciendo seguro de vida, la puta madre.

-¿Podrías decirnos el nombre?

Vampichoco, morí.

La sangre se me subió al marulo y no sabia donde meterme, sentía la sensación de que mis lágrimas querían galopar sobre mis mejillas sonrojadas de tanta emoción. Luego vinieron las risas, se me cagaban de risa, me señalaban y seguían riéndose, nunca pude admitir que caí tanto en una joda como esa vez. 

Si, soy un boludo y caigo en chistes chotos, quizás es por que soy adolescente. Digan no a la droga. 

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El año pasado escribíamos:
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