Consultas populares contestadas sin saber pero con onda

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Hola mis mendolotudos. Mi nombre es Mía Crucett, para los que no me conocen. Desde que escribo en este pasquín del diablo, me ha sucedido algo muy particular. Las chicas acuden a mí en busca de consejos o solución a sus problemas. Será por el tinte de mis notas o porque se pensaran que soy algo ganador en el tema sentimental, cosa nada más alejada de la realidad. Sinceramente, soy una mina normal, me han cagado incontables veces, me he enganchado otras mil con chongos, me he ilusionado, me han roto el corazón y tengo que haber roto alguno por ahí. Y así sucesivamente, hasta que Richard Bomur me rescató y me introdujo a escribir mis boludeces una vez por semana. Es por eso que hoy, como un homenaje a mis queridas chicas, esas que me comentan siempre, que están, que me preguntan, que me hacen sentir una genia hasta que veo que tengo menos polvo que la Taragüí Verde, para todas ellas, he resumido las consultas más populares que he recibido. Los invito a todos a que hagan sus aportes a cada punto, si quieren.

Y recuerden siempre, mis estimados pititos, que yo tengo vagina. Sí, soy mujer y sólo puedo hablar del punto de vista femenino, por ende no salgan con preguntas pelotudas o que obvié poner qué carajo sienten o piensan los hombres. Me voy a morir sin saberlo.

«Me estoy enganchando con un chongo ¿Qué hago?»

Incorporar a la vida el concepto de «Chongo de Salvataje» Ese chongo (no el actual)  es EL CHONGO de tu vida, ese hijo de puta que te la puso como nadie, que te enseñó las mil maneras, un bombón Pero saliste ilesa sentimentalmente porque la hijoputez que se carga te lo impidió: lo encontrabas con otras minas, te clavó el visto cada vez que le escribiste, le tiró los galgos a tu vieja y te dejó plantada mil veces. Este tipo que marcó tu vida sexual es el eyectador del avión a chorro hacia el Kilimanjaro que estás viviendo ahora.

Ese chongo antiguo, que siempre merodea por ahí, es el que hay que usar en esta situación que estás viviendo. Mandarle un whatsapp al culiadito este, concertar la cita, pegarle una buena cepillada y cuando terminen y antes que te vistas, te diga «¿Te pido un taxi?» Ahí vas a volver a la realidad chonguística de que lo único que hacen bien es cogerte, y en la puta vida van a tener otra intención contigo, mi regalada amiga.

«Ay, está conectado! ¿Qué hago? ¿Le hablo?»

– Mirá, si él quiere hablarte lo va a hacer. Tenés que ser fuerte. Somos mujeres independientes en todos los sentidos menos en el afectivo, carajo. Nos depilamos la concha con cera, somos unas malditas ídolas de la vida ¿Y vas a andar rogándole a un paparulo que te hable? ¡No, señora! Usted firme como mugre de talón!  Pará…pará…le hablaste ¿No es cierto?

– Me clavó el visto hace dos minutos y no contesta.

 

«Es sólo un garche, pero me encanta, nos estamos escribiendo y viendo mucho. La ponemos cada vez mejor y tengo miedo de engancharme ¿Lo dejo?»

Primero y principal: un tipo te está haciendo acabar hermoso. Segundo: el flaco te encanta. Tercero: Sabés como va a terminar y te lo vas a pasar por el centro del orto ese conocimiento certero. Cuarto: lo vas a dejar el día que yo deje la Minitorta Brownie. Conclusión: Ya fue. Culiatelo hasta que te rompa el corazón.

“Laburo todo el día y la entrada al baño está cerca de todas las oficinas, por ende se escucha todo. ¿Cómo puedo hacer para cagar sin que se enteren todos?

Mi teoría sobre esto es que lo que falla es el desodorante de ambiente. Aunque la presión apretando el orto frenando y largando es esencial por el tema sonoro. Por eso, tengo una pequeña sugerencia para los paparulos empresarios de la desodorización de ambientes: Un Glade que no haga ruido cuando lo echás. Encima que uno caga rápido para que el que está afuera no sepa el tereso que acabás de dejar, cuando llega la hora de disimular el asunto tenés que clavar el Poett que hace más ruido que la turbina de un Boeing 747. O sea, loco, la onda es que nadie te mire con cara de «Qué cagada te echaste, hijo de mil…» y que el próximo que entre se fume el exquisito aroma a caca con Brisa de la Patagonia.  ¡Pleno Siglo XXI y tenemos que sufrir por cosas como esta!

Me despido hasta la semana próxima y recuerden agregarme al face, así nos sentimos miserables sentimentalmente entre todas, cada vez un poquito menos.

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