Gracias por tanto, maestro Rabinovich

Uno cuando hace humor (o intenta hacerlo), siempre tiene referentes e íconos que logran motivar, dar ideas y hasta hacer una vida mucho más feliz.

De chico, el grupo Le Luthiers fue una de las primeras cosas mi padre me hacía escuchar para divertirnos. En esa época eran un par de casettes de sus primeras presentaciones. Con el tiempo pude conocerlos a través del VHS y mi admiración fue completa.

El grupo es fantástico, pero definitivamente si alguien se destacaba, o por lo menos llamaba más mi atención, era Daniel Ravinovich. Yo los miraba en la tele y pensaba «que tipo tan genio, como hace reir con cosas tan simples». La vida hizo que más tarde pudiera ir a verlo en vivo y disfrutar a escasos metros su show.

Además de ser un ícono en el humor, también escribió diversos libros como «Cuentos en serio» y «El silencio del final». También participó del cine y la televisión junto a otros grosos como Tato Bores, Jorge Guinzburg y Horacio Fontova.

Por esto, y por muchas cosas más, ¡GRACIAS MAESTRO!

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