/Mitología a la mendocina: Ares, el violento

Mitología a la mendocina: Ares, el violento

Feroz, profano, violento, furioso, agresivo, ensañado…. Y un largo etcétera, Éste es el Dios execrado por todos.

Su renombre es espeluznante, claro que, tratándose del Dios de las conflagraciones, tampoco podía ser de otra manera. Según Homero, Ares es un homicida sangriento y conquistador de castillo.

La mitología lo trata como un ser amoral, despiadado y hasta cobarde… instigador de la violencia, mal amigo y peor amante (digo yo). Aún así, con todos estos vicios, fue el único hijo de Zeus y Hera, que accedió al Olimpo. Las fuentes clásicas indican que el lugar de su nacimiento fue Tracia, al igual que sus hijas las Amazonas(1) , por lo que se entiende que solo sea venerado en Beocia y Ática, regiones griegas donde se asentaba el pueblo tracio.

Ares, propenso a la discusión y a la lucha (Su hermana gemela y anunciadora, no era otra que Discordia) no le caía bien a nadie, ni en la tierra ni en el Olimpo. De todos los Dioses, con la que peor se lleva es con Atenea, con la cual tiene un gran encono. Ambos entienden la guerra de manera totalmente distinta. Ares con el fin de guerrear por guerrear y Atenea, como un último recurso. Obviamente midieron sus fuerzas en más de una oportunidad.  Ares la considera débil, pero muchas veces más vale la maña que la fuerza y en este sentido Atenea siempre se le impuso.

Su derrota más humillante fue en Troya… Su madre, Hera, le rogó que luchara del lado griego, pero él porfiadamente, se inclinó por los troyanos, pues Atenea estaba en el otro bando.

En medio de una refriega cerca de los muros de Troya y con los dioses involucrados en ella, Atenea guía la mano de Diomedes(2) y siguiendo su consejo, acometió contra el dios, hiriéndolo en el costado, ante esta circunstancia, deciden resolver personalmente las cuestiones, en la batalla definitiva de la contienda. Ares, vuelve a perder.  Igual suerte corrieron sus hijos, para citar el caso de Cicno(3) que murió a manos de Hércules, protegido de Atenea.

Que Afrodita, personificación del amor, fuese su amante, solo puede entenderse como la atracción de los polos opuestos, o porque a las mujeres siempre les han gustado los más cabrones. Esta atracción fatal, solo le trajo a Ares, dolores de huevos, ya que era constantemente preso de ataques de celos. Motivos  tenía, lo veremos más adelante. También le dio cuatro hijos, dignos representantes de lo que simbolizan sus padres, y todos juntos, una metáfora de lo que es la vida. Terror y Pánico, heredaron los genes de papá, mientras que Eros y Armonía, los de mamá. Terror y Pánico, acompañaban a papá en sus andadas, mientras los otros dos, solo hacían caso a su madre.

Los Espartanos dedicaron un templo a Pánico, al que invocaban en la guerra, en cambio los Atenienses, invocaban a Ares por motivos más cívicos. Dieron su nombre al consejo y tribunal más importante de la ciudad, el Areópago, o colina de Ares, dónde cuenta la leyenda, se reunió la corte Olímpica para juzgarle por la muerte de un hijo de Poseidón.  Le declararon inocente, pues el ajusticiado, Halirrotio, había violado (estos griegos son todos violadores) a Alcipe, otra de sus hijas, pero tuvo que hacer un tipo de “probation” por un año, a fin de expiar la muerte que había dado.

 

  1. Amazonas: Se decía que las amazonas habían vivido en Ponto (actual Turquía), cerca de la costa del mar Euxino (mar Negro), donde formaron un reino independiente bajo el gobierno de una reina llamada Hipólita (la que deja sueltos sus caballos). Se suponía que habían fundado muchas ciudades, entre ellas Esmirna, Éfeso, Sinope y Pafos. Según el dramaturgo Esquilo, en un pasado lejano habían vivido en Escitia, en el Palus Maeotis (‘Laguna Meótide’, el mar de Azov), pero luego se trasladaron a Temiscira, al Termodonte (el río Terme, al norte de Turquía). Heródoto las llamó Andróctonas (‘asesinas de varones’) y afirmaba que en lengua escita eran llamadas Oiorpata, que habría tenido este significado. Mientras que, en la Ilíada, se nombra a las amazonas como Antianiras (las que luchan como varones).En algunas versiones del mito, ningún varón tenía permiso para mantener relaciones sexuales o residir en el país de las amazonas; pero, una vez al año, para evitar la extinción de su raza, éstas visitaban a los gargarios, una tribu vecina. Los niños varones que resultaban de estas visitas eran sacrificados, enviados de vuelta con sus padres o abandonados a su suerte; los que se quedaban con ellas les amputaban un miembro o los dejaban ciegos para que fueran sus sirvientes; se quedaban con las niñas, eran criadas por sus madres y adiestradas en las labores del campo, la caza y el arte de la guerra.
  1. Diomedes: es en la Guerra de Troya donde Diomedes forja el mito de guerrero indomable y valeroso, acaso el más bravo junto a Aquiles y en todo caso invicto. Como pretendiente que fue de la bella Helena, aportó 80 naves a la armada aquea y desde el inicio participó como protagonista en los principales pasajes de la guerra que cantó Homero. Con su inseparable compañero Odiseo viaja a Esciro, reino de Licomedes, en busca de Aquiles, al que Tetis había ocultado travestido de mujer para evitar que su hijo se desplazara a Troya y en cuyas playas el oráculo predijo su muerte. Pero fue la batalla misma y la narración que Homero hizo de sus principalías en la V y VI rapsodia de la Ilíada, la que da la gloria a Diomedes: su lanza no distinguirá la sangre del icor, pues no sólo se enfrenta a los dos más bravos troyanos sino que arremete con valor contra los dioses protectores.Al final del canto V, topa Diomedes con Pándaro y Eneas: el primero, ataca y le daña el ijar, pero aquél le atraviesa la boca de una lanzada.5 Eneas baja del carro para recuperar el cadáver de Pándaro, y Diomedes lo hiere de una pedrada. Afrodita, viendo que su hijo queda indefenso, acude en su ayuda, circunstancia que aprovecha el argivo para atacar y herirla en la mano: sólo la aparición de Apolo, que envuelve la escena con una nube y rescata a Eneas, impide la derrota del hijo de Anquises.En el canto V, Diomedes iba a enfrentarse a Héctor cuando el mismísimo Ares interviene, pues el dios, enrolado en las filas troyanas, encara al héroe aqueo con la apariencia de un mortal soldado. Diomedes repara que el rival es dios y no hombre y retrocede, pues las órdenes de su protectora Atenea le advertían de no encarar a inmortales siempre que no fuera Afrodita, heredera de la manzana de la discordia. Hera pone en conocimiento de Zeus el desigual escenario y éste permite la batalla. Así se lo dice Atenea:Diomedes Tidida carísimo a mi corazón no temas a Ares ni a ninguno de los inmortales; tanto te voy a ayudar. Ea, endereza los solípedos caballos hacia Ares, hiérele de cerca y no respetes al furibundo dios, a ese loco voluble y nacido para dañar, que tanto a Hera como a mí nos prometió combatir contra los teucros en favor de los argivos y ahora está con aquellos y de sus palabras se ha olvidado.Ilíada, V, 826.

    En el enfrentamiento, Ares yerra su ataque al desviar Atenea la lanzada contra Diomedes; el héroe en respuesta hiere al dios en el costado, el cual huye sangrando al Monte Olimpo. Zeus enojado prohibirá desde este lance que los dioses intervengan en esta guerra de mortales.

  1. Cicno: En la mitología griega, Cicno era un hijo de Ares y Pelopia o Pirene que desafió a Heracles a un combate singular en Itone, y murió en la lucha. A veces se lo presenta como un gigante que robaba a los viajeros que volvían de Delfos con ofrendas para Apolo.En Hesiódo, Cicno aparece como yerno de Ceix, a quien retaba Heracles (y no al revés)

Fuentes consultadas:

  • Moncaio Xavier. (HyV)
  • Coterrel, Arthur. Mitos y Diccionario de Mitología Universal
  • Graves, Robert. Los mitos griegos
  • Hesiódo. Teogonía, trabajos y días.
  • es.wikipedia.org

Próximos capítulos:
7- Atenea La más piola
8- Apolo Un eterno incomprendido
9- Artemisa la incogible
10- Hermes El buchón
11- Hefesto El laburante
12- Afrodita la ninfómana

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