¡Muerte al “capitalismo marrón”!

Si nos ponemos a pensar dónde habita la calidad de vida más ansiada por todo ciudadano, en la respuesta es imposible desestimar el poder de las políticas capitalistas y democráticas bien ejecutadas, a favor del progreso soberano.

¡Que levante la mano por favor, aquel que no quiera vivir en Oslo! Imposible no ansiar con respirar igualdades sociales y económicas, libres de corrupción ni populismo y, por sobre todo, lo que humildemente denomino “capitalismo marrón”.

Me voy a permitir en este post, esbozar un paralelismo entre el fútbol argentino y el capitalismo sudamericano respectivos de nuestros días. Hubo una época de transición en el fútbol argento, anterior a su profesionalización definitiva, reinó el estado del “amateurismo marrón”, fue un libre albedrío total.

Expondré algunos ejemplos.

  • Careció de un reglamento claro.
  • Tremendas desorganizaciones en lo deportivo.
  • Irregularidades a granel.
  • Torneos que terminaban a mitad de fechas por disputar.
  • Un futbolista podía jugar en dos equipos al mismo tiempo.

No obstante, estos hechos provocaron las bases para la construcción de un fútbol nacional súper profesionalizado. Muchos futbolistas se hicieron con sus primeros dinerillos en esta metamorfosis del balonpié argento, acto que era ilegal en aquel entonces, una estructura crecía en plena desestructura.

Todo mundo soñaba porque muera este desorden y nazca un nuevo orden.

El presente nos obliga a no desmerecer al amateurismo marrón o al semiprofesionalismo. Si bien es cierto que en la actualidad, la AFA (Asociación Argentina de Fútbol) es cuestionada por la falta de transparencia dirigencial por casos de corrupción y nefastas finanzas que proliferan en varios clubes que la integran, a pesar de ello no podemos negar que los jugadores argentinos nutren las mayores ligas del viejo continente. Si estos jugaran en nuestro fútbol tendríamos ante nosotros un imperio futbolístico.

El progreso se ve y existe, con el tiempo se perfeccionará más el modelo hasta acercarnos al funcionamiento de las ligas dominantes.

Desmenuzado el pescado del amateurismo marrón, reflexiono y hallo en el mismo un espejismo con el capitalismo sudamericano de nuestros días. Escribo sobre el “capitalismo marrón o sudaca”, que es de pésima calidad, tiene los mayores índices de corrupción, terrible desigualdad socioeconómica. Aún existe el trabajo esclavo y en negro en la región, lejos estamos de lograr que cada trabajador esté registrado o en blanco.

De nada sirve un sistema que provoca hambre, que suscita a la inequidad de derechos, que origina resentimientos en la sociedad, demasiados males trae consigo, la plutocracia mal usada.

Pese a lo nombrado, el mal más temible que ocasiona este capitalismo amateur, es que promueve políticas socialistas, populistas y comunistas. Estos sistemas atrasan al mundo devastando los escalones de la calidad existencial, si esto fuera una escalera por alcanzar la “República del Bienestar”.

En países capitalistas serios, no hay lugar para que emerjan políticas socialcomunistas.

Por eso soy un anhelador de un capitalismo que dignifique, que traiga nuevos y mejores tiempos.

Nueva y larga vida a un capitalismo integrador, muerte y sepultura al capitalismo marrón.

Escrito por messianico (@messi_anico en insta) para la sección:

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