Mujeres… esa hermosa raza inferior

Arranco esta nota blindado como tanque alemán porque se que voy a recibir todo el yugo de la ira de las féminas lectoras Mendolotudas. Me van a acribillar, quizás hasta con justa causa, pero es algo que vengo masticando hacer un largo tiempo y lo tenía que decir. Lo dejo de lado al Ingeniero, que pobrecito ya ha cobrado demasiado en nombre de los dos sin siquiera titubear, así que le pongo pechito a las balas y la pedrada de pintalabiazos que se me vienen yo, Bomur, solito. Mi teoría es que la mujer es inferior al hombre, y como toda teoría, tengo como sostenerla. Vamos a cada punto y su explicación científica.


El hombre es un animal social, la mujer no: los hombres tenemos grupos de amigos de al menos 6 integrantes y tenemos varios grupos. Los del laburo, los de la facu, los del barrio, los del cole, los del gimnasio, etc. Todos con muchos integrantes que son felices al compás de la milonga y el chin chin de las cervezas. Si tenemos un problema, lo arreglamos rápido, a las piñas o a los gritos, para luego acordarnos con risas y abrazos esos momentos de tensión. Sino, de última, no te ves más. Mira si un vago se la va a estar careteando a otro. En cambio, las minas no pueden tener más de cuatro amigas. Un grupito de cuatro minas ya es mucho, están todo el día picoteándose y sacándose la ficha, el cuero y los chongos entre ellas. Probablemente en ese pequeño grupo haya sub-grupos o estén divididas de dos en dos, o sean amigas tres y una sea la colgada. Ese grupito probablemente dure unos meses, hasta que las vacaciones que vienen se tengan que ir con otras minas para abaratar costos (porque encima son ratas las culiadas) y chau… se olvidaron de las amigas del año pasado. No las ven nunca más en la vida y si se ven no se saludan o se hacen las chotas.

Los hombres somos mejores en todo: no hablemos de deportes, empresas, premios Nóbel, políticos, artistas, etc., vamos a las actividades teóricamente femeninas. ¿Quiénes son los mejores cocineros?, ¿y los mejores tenistas?, ¿y los mejores bailarines?, ¿Julio Bocca y Maximiliano Guerra son mujeres?, ¿Y los modelos más exitosos, los que salen en la tele o en propagandas de perfumes?, ¿y los mejores cantantes?, ¿y los mejores maestros? Si señor, todos hombres. Incluso conozco hombres que han criado familias ellos solitos y han cosechado excelentes hijos.

Los hombres tenemos claro el motivo de la elegancia: el hombre elegante, coqueto, sarcillero, lo hace para cortejar, para que las mujeres se fijen más en él, para salvar algunos defectos físicos fácilmente ocultables con algunos atuendos y que las chicas los miren más. Si un hombre va a una reunión donde sabe que son solo hombres, va de cortos y de remera de boca (ni siquiera camiseta de fútbol). La mujer no, la mujer se viste para las minas, para que las minas vean lo linda que es, lo arreglada que esta o lo superior que se cree. Usan ropa de marca para que las demás mujeres se den cuenta, porque no creo que exista un solo hombre de verdad en la faz de la tierra que conozca más de cinco marcas de ropa de mujer (creo que 5 es una bocha y lo digo por si algún macho es propietario o tiene algún familiar dueño de una casa de ropa de mujer). O sea, son tan inferiores que desconocen el motivo de la elegancia, o sea, el apareo.

El hombre es auténtico: una mina se levanta a un vago en un boliche, se lo lleva a la cama, se lo garcha, se queda dormida y al otro día lo despierta y ahí esta (esto es a nivel mundial, excepto Mendoza, acá si que no se coje), es exactamente el mismo vago, pero con cara de dormido. Exactamente igual. Por el contrario, un vago se levanta una tremenda mina en un boliche, se la lleva a la cama, la garcha, se queda dormido y al otro día se levanta… la mina por la noche se sacó los pupilen para dormir, se sacó el delineador que le remarca los ojos, el lápiz labial que le engrosa la boca, el rubor que le colorea la piel y le tapa los granos, quedan en la almohada las extensiones de esa hermosa cabellera, se le desapareció la crema que hace que no se le vea celulitis, se sacó el corpiño con push-ups con el que se le veían tremendas tetas, tiró la faldita elastizada que le contorneaba la cintura, se sacó los tacos que le hacían ver las piernas firmes y estilizadas y ahí la tenes… un bagarto de cuarta. Le hechas la culpa al alcohol, pero no, la culpa es de ellas que son unas truchas de mierda. Una muñeca inflable tiene más personalidad.

Los grosos de la historia son todos hombres: desde Tutankamon hasta Francella, la lista de los hombres grozasos de la historia es interminable. En cambio, les pedís a ellas que te hagan una lista y te hablan de Lady Di (esa tarada de Inglaterra que se estampó mientras le sacaban una foto) de la Madre Teresa (pequeña parte de la sombra de Juan Pablo II, un chabón) de Marilyn Monroe (una puta cara) de Eva Perón (me reservo mi opinión política por acá) y se acabó la lista… ¿que onda Cristina Kirchner? ¿Copada la vieja, no?

Los hombres nos hacemos cargo de la sociedad y lo que somos y no le echamos la culpa a nadie: si somos atorrantes con las minas, nos encanta que nos tilden de bananas, si somos borrachos, no nos hacemos ni drama, no le andamos echando la culpa a las lesbianas feministas por lo poco que la ponemos. En cambio las minas, que se quejan del machismo y de la actitud de los hombres al catalogarlas de putas borrachas y fiesteras si adoptan actitudes similares a nosotros, son las primeras en matar a una del grupo si se la manda. Son las primeras en decir que aquella es puta, que aquella es fiestera, que aquella no se va sin que se la pongan, y después se hacen las feministas, cuando las más machistas de todas, son ustedes mismas. Reprimidas del orto.

Los hombres somos superiores porque nos bancamos nuestros defectos solitos o entre machos, las minas no: ellas acuden a un cirujano para que les haga tetas, culo, piernas, boca, orejas, nariz, todo. Porque no se aceptan, se quieren parecer todas a Megan Fox y no se bancan como vinieron al mundo. Y si no, van al psicólogo catorce veces por semana a que escuchen las barbaridades que tienen para decir y que les digan una que otra pelotudez. Los vagos a lo sumo clavamos una pequeña dieta que incluye asado y fernet día por medio y salimos a correr y de psicólogo hace tu mejor amigo o una buena paja, porque somos autosuficientes.

Y para finalizar, dejo una moraleja, a modo de “consejo del Mendolotudo”: Amigos, si las minas les rompen las bolas, recuerden que ellas son como un dispenser de coca cola (esas herladeritas de coca yankis) y nosotros somos la moneda, la fichita o el cospel para sacar la lata. Sin la fichita, la lata no sale, o sea, que la heladera no sirve para una pija.

Doy asco…

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