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Típicas frases que usan las madres para molestarnos

Se acerca el día de la madre y se ven por todos lados frases alusivas a nuestra querida progenitora. Frases más dulces que tres kilos de almíbar. Clichés universalizados empalagosos hasta el hartazgo. Sin embargo mi vieja no es así, tiene ciertas salidas o frases tan pero tan de madre rompe pelotas, que quise aprovechar la ocasión para enumerarlas.

“Cuidate. No desconfío de vos sino de los otros. Lo importante es que vos vengas bien, el auto cualquier cosa se arregla”

Excelente frase, excepto cuando caes a las siete de la matina con el auto hecho torta porque te la pusiste con algo. Inmediatamente, esa frase protectora se convierte en “La puta que lo parió pendejo de mierda, seguro que andabas en pedo con veinte pelotudos arriba del auto, como si no costaran las cosas, ¿Sabés cuánto va a salir arreglar la cagadita? ¿Ah? ¿Ah?

“No quiero nada de regalo, sólo que se porten bien”

Al pasar el tiempo, la respuesta se transformó en: “Nada, sólo que se reciban”. Actualmente contesta: “Hay doce cuotas sin interés con Nativa en Falabella”

“¿Así vas a salir a la calle? Secate el pelo por favor, después andan que les duele la garganta y tiene que salir la boluda a comprar Amoxidal 500, ojalá que les pinchen el culo, porque no les cuesta nada bañarse más temprano. No, señor, todo a último momento, después les da un golpe de aire y quedan con el cogote duro y vienen a llorar acá”

Valga aclarar que cuando caes con la gripe incipiente, es la primera que está pasándote el Vic Vaporub por el pechito y llamando al ECI.

“El señor no se sabe lavar el culo y quiere salir al boliche, qué tal”

Frase odiada y repudiada durante toda mi adolescencia. Qué impotencia causa esta simple oración, porque ¿Cómo le retrucas? ¿Sí, mamá, sí sé, mirá que lo tengo perfumadito?

“No vino la empleada hoy asique levantá YA ese plato/taza y limpia la cochinada que dejaste en la mesa, que yo no soy tu sirvienta”

Esa necesidad de recalcar todo el tiempo la pajereza que nos caracteriza y reencarnarse momentáneamente en Isaura es típica.

“No te lo comás todo, dejale un poco a tu hermano”

Esta es sufrida por las hijas generalmente, las madres tienen ese “No sé qué” para con los machitos de la camada. Para mí que ya de por sí son medio aturdidos y ellas se ven en la obligación de proteger “al nene”

 “Llego hecha mierda del laburo y los señores preguntan: ¿Qué hay de cenar? ¿Acaso no tienen manos? ¿No aprendieron a abrir la heladera? No, claro, acá la que tiene que solucionar todo siempre soy yo. Si no vengo yo se mueren de hambre”

Y si, mamá, eso es obvio, siempre lo has hecho, ¿Qué esperás ahora? ¿Qué aprenda a hacer zapallitos rellenos?

“¿Qué te pensás que yo tengo el burro que caga plata?”

Esta tiene infinidad de variantes, ya sean perros que cagan plata, árboles en los que crece plata, etc. Absolutamente al pedo, porque siempre seguimos pidiendo…y siempre nos siguen dando.

Ay, mamá. Qué rompe huevos y qué necesaria que sos. ¿Aprenderemos algún día a cuidarte o valorarte como vos a nosotros? Tal vez cuando ya no estés. Mientras tanto acá atrás de la compu te pido perdón. Perdón por hacerme la rata. Perdón por no estudiar ni rendir en tiempo y forma. Perdón por llegar borracho y rajado. Perdón por hacerte llorar. Perdón por no dejarte dormir. Perdón por putearte a escondidas las veces que me dijiste “No” Perdón por no decirte todos los días lo mucho que te amo y lo mucho que me hacés falta.

Feliz día. Feliz año. Feliz vida para todas.

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