Viajes en Bondi: Maldito Chofer

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Hoy te tocó a vos papá, tiburón, mostro. Luego de dedicarme a diversos temas bondileros, hoy le toca el turno a ese personaje infaltable: el fercho. Ningún bondi está ajeno al chofer que lo maneja, y por ende este individuo es responsable en gran medida de las vivencias que podemos tener en uno de estos carromatos.

Como primer división, vamos a distinguir lo que es un chofer urbano de uno de larga distancia, ya que si bien comparten ADN, hay bastantes diferencias cualitativas que no permiten confundirlos. Desde lo físico, aspecto, olor y demás, hasta el estilo de manejo, nivel de stress, actitud frente al pasajero y demás.

En esta nota me voy a dedicar puntualmente a los urbanos, que son los que nos llevan cada día al laburo, a la facu, a lo de tu novia/o o a bailar si te la bancás. Entre estos individuos podemos encontrar los siguientes tipos:

Gordo Grasa: Este tipo, en general cuarentón pasado, o cincuentón con buenas canas, suele fumar como un rinoceronte, tanto que es fácil escucharlo roncar despierto mientras maneja. Si bien solo puede fumar al terminar cada vuelta, la nicotina le brota por los poros. En verano suda a más no poder y usa camisas desprendidas hasta debajo de las tetas, dejando ver un crucifijo de medio kilo o la mitad de un tatuaje en la teta izquierda que dice “Madre” (?!). Respecto al manejo, este gordo tira más finitos que Nicolino Locche. Obviamente cada tanto la pifian y el bondi está todo “tocadito” por mil lugares. En general van con la radio apagada o escuchando un tango / bolero que nadie conoce. Infaltable el respaldo del asiento con esas pelotitas que supuestamente les hacen masajes en una espalda que han sabido destruir con tantos años arriba del bondi. Les chupa un huevo el bondi y por eso les dan los cachivaches más jovatos que hay circulando, que comparten con los bobos recién entrados sin derecho a elegir.

Este tipo habla muy poco, si se putea con algún tachero le dice cosas como “corré la batarasa esa, pescado” o “el carné te lo trajeron los reyes, pelotudo?”. Odian por sobre todo al chancho (inspector) a quien pisarían muchas veces si no estuviera penado por ley.

El Luis Miguel: Poco hay que aclarar a quiénes me refiero. No importa que sea rubio como He-Man o como Mike Tyson, el fercho este se deja un peinado con brushing magistral, tremenda cubata, muy posiblemente unos claritos localizados o permanente estilo Maradona ochentoso, pero todo de peluquería. Usa un perfume que le compra a un amigo, que los consigue de unos pibes, que los roban de los camiones que van a Falabella y valen 20 pesos el frasco de 1 litro. Nadie le contó que ese perfume no se vende en envases de más de 200 ml y que su botellón es más trucho que el reloj que él mismo usa. Con el tiempo se creen que son muy facheros, pero muy. Esto hace que cuando sube una posible presa, le muestren los colmillos al instante, intentando que la damicela se quede paradita detrás de ellos charlando para poder ir a pegarse un fierraso en algún telo cuando termine de manejar. Si te le hacés el amigo, te cuentan que se han garchado a casi todas las minas casadas que viajan en bondi, son una ametralladora sexual los pibes, le han dado bomba a medio mendoza. El bondi está todo pero todo decorado, lamentablemente con el mismo gusto que se peinan o visten, pero lo que no falta son brillitos, lucecitas, cintas de raso con prendedores de cien mil lugares turísticos, una hermosa franelita en el tablero impregnada con Blem para repasar todo mientras manejan, así el boliche ambulante no pierde brillo durante el día de laburo. Infaltable estéreo con muchas luces psicodélicas y que no para de reproducir canciones románticas, melosas, con sonido de potentes twitters que instalaron ellos mismos por varios lados para que suene bien agudo.

El Excitadito:  Este es el capitán de los peligrosos, partícipe en el 80% de los accidentes que involucran un bondi. Nunca entendés por qué pero el chabón va siempre tarde, a fondo, tocando bocina, cambio de luces, acelera el bondi al de salir de un semáforo como si manejara un auto tuneado. Si te subiste justo antes de que le diera verde, agarrate con los dientes porque este forro te va a revolear por todo el bondi como muñeca de trapo. Cuando se sube una vieja parece que lo hacen a propósito, los putos aceleran a fondo y pegan 5 volantazos seguidos tipo slalom, intercalando con patadas al freno para que la vieja se rompa la hostia contra alguno de los caños.

Cuando se frenan detrás de un dormido o un dominguero que simplemente va paseando por la calle, lo desnucan a bocinazos, se le ponen a 4 milímetros del paragolpe y si es de noche te hacen una translucencia nucal con la luz alta. Apenas te pasan te pegan una encerrada tipo Norberto Fontana buscando el roce.

Pero más allá de estas características puntuales de cada uno, hay otras que son generales a todos los bondileros. Yo estoy seguro que son cosas que les enseñan cuando entran a laburar, porque no hay manera que todos compartan estas virtudes de manera tan evidente, a saber:

–          Siempre que chocan, se comen los mocos. Obviamente siempre tienen la culpa, pero nunca se bajan salvo que vean que el otro conductor es una mujer o un pigmeo. En cuanto ven que se baja algún hombre con un mínimo de ímpetu se quedan arriba del bondi con todas las puertas cerradas y como mucho pasan los datos por la ventana. Es común ver conductores de autos que hasta les rompen espejos o cagan a patadas el bondi mientras los forran a puteadas por haberles roto el auto y ellos muy tranquilos con cara de boludo como perro al que lo dejó la mudanza.

–          Siempre que vos corras hacia la parada y el cabrón este te vea, jamás de los jamases va a frenar si sos varón, aunque vea que venís de laburar, haya un diluvio apocalíptico o un zonda que está arrancando los árboles. Este nieto de puta te va a dejar a gamba y si puede se va a apurar para que no llegues a la parada. En cambio, si sos mujer en edad de merecer, el chabón es capaz de tirar freno de mano y esperarte diez minutos aunque esté tapando toda la calle con el puto bondi.

Bueno amigos, esto ha sido todo por ahora. Hasta un nuevo encuentro, bondi de por medio. Buenos viajes!

 

También podes leer:
Reivindiquemos la Garcha