/10 “leyendas Mendocinas” totalmente refutables

10 “leyendas Mendocinas” totalmente refutables

1- Los lomos de Barloa no son ni por asomo los más ricos de Mendoza. Es más, ni siquiera son los más ricos de Las Heras. Ojo… son muy buenos y el lugar tiene su cuota mística indiscutible, pero de ahí a ser los mejores hay un abismo.

2- Los Enanitos Verdes son una banda más del montón, no hubiesen tenido éxito internacional ni siquiera habiendo nacido en Liverpool. Son buenos, hicieron lindas canciones, Marciano canta bien, Staiti toca muy bien, pero nunca les dio la nafta para más de lo que lograron. El nuevo rock mendocino va a llegar mucho más lejos.

3- Las pizas de Trento y de Capri se han ganado un lugar en el corazón de los mendocinos, por arrabaleras, citadinas y setentosas, manteniéndose en el tiempo y el espacio… pero no por ser las mejores pizas de Mendoza, a nivel sabor, precio y calidad no están ni siquiera entre las mejores 10. Es más… en el mismísimo centro hay varias que las pasan por encima ampliamente.

4- No hay escritores mendocinos reconocidos realmente sorprendentes. Armando Tejada Gómez, Hilario Cuadros, Liliana Bodoc, Susana Bombal, Antonio Di Benedetto, Abelardo Arias, Jorge Enrique Ramponi, Juan Draghi Lucero son muy buenos y escriben hermoso, pero no hay ninguno de peso y reconocimiento fuerte siquiera a nivel nacional. Es más, te aseguro que vos, querido lector, de pedo has leído un libro de ellos (que seguro será de Cuadros o Bodoc). No obstante, hay escritores amateurs o comentaristas de redes sociales sorprendentes.

4- Los vinos más reconocidos de Mendoza no son los mejores, ni los más ricos, sino aquellos con mejor lobby detrás. Acá es todo una cuestión de “contactos” y “popularidad”.

5- Los “famosos” mendocinos carecen de todas las características pueblerinas que les queremos adjudicar. No son ni humildes, ni piolas, ni buena onda, ni sencillos, ni fraternales, es más… ni siquiera son buena gente. Tienen todas las cualidades y el manto del relajante porteño, solo que venido a menos y sin fama. Hay un montón de “influencers” mucho más carismáticos y copados que los que salen en la tele.

6- Las milanesas de Tía Rada no son las mejores de Mendoza. Son ricas y el lugar está bueno, respetando la rusticidad que lo caracteriza, pero hay muchísimos lugares más rústicos o más chetos, donde la milanga es altísimamente superior. Como con Barloa, nos encanta cubrir con un velo de misticismo los lugares, pero no son tan buenos como los vendemos.

7- “El futre” no le da miedo a nadie, es una leyenda re contra pelotuda, plagiada del relato corto de Washington Irving: La leyenda de Sleepy Hollow, escrito en 1820. Hay mitos y leyendas urbanas cientos de veces más aterradoras que esa. Cualquier cuento del Mendoza Tiembla da más miedo.

8- Los “portones del parque” son imponentes, pero como “monumento” son una verdadera poronga, ¿qué tiene de lindo o interesante un montón de chapas y fierros en la entrada de un parque? Es muy vendehumo.

9- La Vendimia Nacional es una fiesta aburridísima, pasada de moda y completamente repetitiva. Está varias veces mejor la Vendimia para Todos.

10- Ir a comerse un asado a la montaña o al río  es un plan patético. Los lugares son paisajísticamente aceptables… no deja de ser un hilo de agua congelada entre un montón de piedras grises y tierra, pero hay que reconocer que la montaña tiene cierta imponencia y hay algunos verdes que al contrastar con los grises generan un efecto interesante. Ahora, tener es como un plan a vender como “especial de Mendoza” es un horror. Ni hablar de la decadente infraestructura turística de campings, alojamientos y espacios públicos. Es preferible recomendar mil veces el Valle de Uco o el sur de la provincia.

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