6 cosas que las mujeres hacemos para matar el tiempo

Ayer pasé por la casa de la María y cuando llego, la veo un par inquieta, hacía tres cosas a la vez: me hablaba, cebaba mates y leía una revista.

En un momento se queda mirándome y me dice con las cejas fruncidas: “No me llamó, ya son dos días ¿Para qué me jode todo un mes y después ya no llama? Me acostumbra al pedo”.

Claro, después de darle toda la razón, la inspiración llegó a mi y pensé en hablarles sobre algunas de las cosas que hacen las mujeres para pasar el tiempo mientras esperan a que “El príncipe encantador” llame, porque yo me pongo como cabra loca que hasta que no me suena el teléfono no se me va la histeria eh! Si sos como yo, toma estos consejitos.

Te ponés a limpiar
Esto no falla, te mantiene entretenidas un largo rato. Empezás con los platos y ya ves que el microondas tiene una manchita, pero… ¿y la cocina? Y si limpias por aquel lado también tenes que limpiar el piso, ¿Y la ropa? Tenes que poner el lavarropas,  y así con el comedor, el living, el baño, los muebles y todo hasta dejar impecable toda la casa, incluyendo la cucha del perro. Cuando esto me pasa a mi, mi mamá y mi hermana lo disfrutan, de lo contrario, me la paso colgada de una nueve, en fin, la cosa es tener la mente ocupada.

Ordenás el ropero y los cajones de la cómoda
Aparte de ayudar a dejar de mirar el teléfono, también es bueno para el bien de todas: Nadie sabe lo que tiene hasta que limpia el ropero y los cajones. Encontras cosas que ni vos te acordabas que tenías, como esa remera de la banda que tanto te gustaba, la camisa y la corbata del uniforme de la escuela, ese vestido divino para la pile que se te descoció y nunca mas usaste, esas bombachas grandes para cuando te viene (muchas tienen de esas bombachas de la nona para cuando les viene), medias viejas, etc.  Y te vas deshaciendo de cosas inútiles. Vas bien, ya mataste dos pájaros de un tiro.

Limpiás tu cuarto
No te alcanza con limpiar el ropero y los cajones de las chabombas que ver la cama desordenada y el espejo todo salpicado con rimel te obliga a seguir ordenando. Vas a la cómoda del espejo y empezas a meter  todos esos desodorantes y cremas vacías en una bolsa y te preguntas ¿por qué mierda guardo esto? Limpias el espejo, cambias las sábanas, ordenas las carpetas, libros, todas las cosas de arriba del escritorio y cuando abrís los cajones, cagaste querida, empezás a encontrar cuadernos escritos, fotos, cartitas y ¡chau!, ya te distrajiste, da por hecho que la limpieza terminó ahí, porque te quedas 4 horas viendo todas esas cosas viejas sentada en el piso con un montón de papeles y cajas encima. Ésta es una buena manera de pasar el tiempo, te acordás de cosas lindas, por algo todavía tenes todos esos recuerdos guardados.

Te ponés a leer
Agarras ese libro que dejaste hace como 5 años a la mitad y de la nada se vuelve interesante. Le prestas atención a todo lo que dice, por ahí te sentís identificada con alguna frase y le empezas a prestar más atención hasta terminarlo y así ya podes seguir con los 46 libros que dejaste a las tres páginas de empezarlo. Pueden ser revistas y hasta la Biblia, todo sea por mantenerte alejada de todos los medios de comunicación electrónicos posibles.

Sacás a pasear al perro
Yo no hago esto porque mis perros son súper locos, pero por algo esas cositas bellas son el mejor amigo del hombre, siempre fieles. Nos dan todo su amor a cambio de un plato de comida y un par de besos. Lo llevas a la plaza, o al parque, le tiras la pelota, el palo, lo que sea y el divino te trae hasta el nene que estaba en el columpio. Te distraes y haces feliz a tu perro, ¿Qué más querés?

Llamás a tu mejor amiga
No haces más que escuchar que del otro lado levantaron el teléfono y empezas a putear al tipo que te pone de esta manera. Tu amiga te escucha, te aconseja, lo insulta a la par tuya, te convence de no mandarle ningún mensaje despechado y eso te hace sentir menos boluda por pensar y maquinarte tanto. Te cambia de tema, te habla de otras cosas hasta que te olvidas del “no me llama” y de a poco se supera.

Hacemos muchas cosas para dejar de pensar en El, hasta que te suena el teléfono y ¿quién es? “Romeo”, que se había quedado sin crédito, que lo perdones, que con los exámenes de la facu, el trabajo y todo se le hizo quilombo y que quiere saber como estas y toda la bola. Será verdad, será mentira, no lo sabemos pero… ¡Ni psicópatas ni arrastradas señores!, cuando algo se nos hace costumbre y de la nada deja de pasar necesitamos saber el  porqué.

Y sí, tal vez exageramos un poquito y la flasheamos, pero si vemos que la cosa viene bien y después se corta todo, da para pensar cualquiera.

De todas formas estamos un poquito locas y eso en algún punto nos hace adorables, ¿no?

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