A la gilada… les damos cabida y los instamos a hacer

Muchas veces nos pasa que aparece uno que otro aventurero a despotricar contra lo que hacemos, tanto en la web, como en las redes sociales (sobre todo). La cantata es siempre la misma, que somos pelotudos, que robamos notas de otros lados, que somos malísimos, que somos esto y que somos aquello. Cómo es de sospechar, jamás ninguna de esas críticas vienen fundadas de un argumento por lo menos sostenible. La postura a cómo reaccionar a los ataques es variada dentro del staff, es por ello que los cabecillas hemos llegado a la conclusión de hacer esta nota a modo explicativo, y usarla como respuesta a todos los barderos.

No nos molesta para nada recibir críticas, generalmente nos chupan la poronga, pero a veces, cuando son constructivas, nos tomamos el tiempo de procesarlas, reflexionar y hasta a veces cambiar algunas cosas.

No nos molestan los insultos, si escribimos como hablamos, pretendemos que nos escriban como hablan, somos amateurs apasionados de las letras pero carecemos (ni queremos tener) de las estructuras formales de un maestro literario.

Nos suda la nutria que digan nuestros nombres reales, creyendo que nos van a perjudicar en algo. En un principio los pusimos porque nos parecía gracioso, en una segunda instancia nos cubría de un cierto velo de impunidad ideológica, pero ahora nos lo pasamos por los huevos, es una cuestión de costumbre que los seguimos usando, pero creemos haber definido bien lo que es El Mendolotudo y creemos que cada personaje tiene su onda y su público.

Nos lame la bolsita de los huevos que digan que somos empleados de Terranova. Si laburas en el Canal 9, la 100.9, el diario El Sol, el Los Andes, etc, te dicen que sos de Clarín o sos de Alonso, si laburas en el Canal 7, el diario UNO, la Nihuil, etc, te dicen que sos de Vila o Manzano, o sea, es el típico argumento del mediocre idealista absurdo emitido desde el auto ostracismo y el resentimiento. Y a todos ellos les decimos lo siguiente: si, en MDZol somos empleados de Terranova, él nos paga por escribir humor bajo el micrositio Mendolotudo, ni política, ni opiniones personales, solo humor. Mucho tiempo antes habíamos inaugurado por cuenta propia este sitio que aún mantenemos a pleno, en donde nadie nos baja línea y podemos decir y hacer lo que se nos canta la pija. ¿Hay algo de malo en que te paguen por colgar dos notas de tu sitio en otro sitio?

Nos chupa los codos que subestimen a los lectores de El Mendolotudo, sinceramente no creemos que más de 5.000 personas por día que entran a la web, más de 28.000 seguidores en Facebook y más de 11.700 en Twitter, sean “estúpidos” por leernos. Pero esto tampoco nos molesta, porque a quienes nos leen tampoco les molesta.

Generalmente, los más ásperos críticos (de rutina y libreto), son profesionales que fracasaron (y fracasan) triste y estrepitosamente en el intento de hacer algo parecido a lo que hacemos. Los conocemos de memoria y son patéticos. Jamás lo van a lograr, porque carecen de algo fundamental: el motor de El Mendolotudo, el éxito, el secreto, el alma, el gran fuerte, que es lisa y llanamente que lo hacemos porque nos gusta, porque nos divierte y porque creemos que nos sale bien, no estudiamos ni nos preparamos para hacerlo, pero lo hacemos y les sacamos años luz a sus intelectos y sus horas catedráticas. Esto jamás lo van a entender.

Entonces, a todos aquellos que se gastan neuronas en darnos con un caño, a todos aquellos que Facebookean o Twittean bardeos infantiles, a todos los “intento de Mendolotudos” que van caminando por las redes sociales, golpeando las mismas puertas de las estructuras empresariales que tanto vapulean, les decimos dos cosas, una fácil y una difícil.

La fácil (a la gilada le damos cabida): fundamenten adecuadamente una crítica, si es destructiva mejor, pero que sea fundamentada, nosotros prometemos darle lugar en nuestro sitio para debatir, como tantas veces hemos hecho. No tenemos filtro para nadie, ni amigos ni enemigos, así que las puertas están abiertas. De cualquier cosa que nos acusen, hagan una exposición y si tienen razón, les daremos lugar como corresponde. Anímense a hacerlo mamilones.

La difícil (a la gilada la instamos a hacer): en vez de perder tanto tiempo hablando y en vez de hacerse los picantes con las palabras, o de decirnos cómo tenemos que hacer para ser lo que ustedes creen que deberíamos haber sido, hagan por cuenta propia algo. Háganlo ustedes. Dedíquenle más de tres años a generar contenidos GRATIS, ármense un staff de 60 escritores amateurs con la misma pasión que ustedes, convoquen en una fiesta anual a casi 800 personas, tengan las visitas que tenemos nosotros, háganse la web con más comentarios e interacción con los lectores de todo Cuyo, sin siquiera poner un centavo para publicidad y después nos tomamos un café, manga de putos mediocres.

Por otra parte, internet tiene la mágica opción de poder cerrar una pestañita y las redes sociales la fantástica alternativa de “dejar de seguir” a alguien e incluso bloquearlo, por lo que tienen toda la libertad para llenarse de cultura en cientos de sitios mejores al nuestro, o reírse con cosas muchísimo mejores y más elaboradas. Nadie los invita a visitarnos y nosotros los invitamos a que se vayan. Chúpense amorosamente la poronga.

No es nuestra forma vulgar de escribir, nuestro humor choto, nuestros horrores de ortografía o nuestros comentarios desubicados lo que generan “vergüenza como Mendocinos”, sino ustedes son la vergüenza provincial, son los típicos perdedores que se mueren de envidia por ver que algo ande, y no les cabe en la cabeza la palabra “amor al arte”, y no entienden porque lo de ustedes no funcionó y lo nuestro sí. Son ustedes los que subestiman la imagen del provinciano. Típicos resentidos que se relamen con las producciones de Capital Federal, que consumen cultura y arte porteño y que desprecian todo lo que se hace en Mendoza. Son ustedes los tristes, son ustedes los pajeros, son ustedes los que no tienen creatividad, ni humor, ni criterio, ni nada. Y si no lo son, denuéstenlo haciendo “la difícil” y cierren el orto.

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