¡A por el igualitarismo!

Últimamente hay una gran explosión de igualitarismo, concepto equivocadísimo y que no se aplica, ya que nunca he conocido a nadie de las neo-igualitarias que luche por cosas diferentes a lo que es un feminismo camuflado, y como nosotros no nos hacemos mucho drama, las dejamos ser, pobrecitas. ¿Por qué digo todo esto? Porque nunca he escuchado luchar por la verdadera igualdad, ya que todavía sigo viendo.

Prioridad de acceso al interior de ciertos lugares, en movimiento (colectivos) o no (edificios, casas, puertas de diversa índole, a excepción de momentos de sismo) a integrantes del género femenino. E irónicamente quienes primero ponen el grito en el cielo cuando algún espécimen del género (y digo género porque decir sexo masculino hoy en día es osado) masculino se atreve a pasar primero, son justamente las “igualitaristas” o mejor definido “neo-igualitaristas”, provocando el rechazo, la difamación y el intento de expulsión de la sociedad de estos desacatados.

Me perdí la lucha por el retraso de la edad de jubilación de la mujer para equipararla con la del hombre, o en todo caso, lucha por el adelanto de la edad de jubilación de este último detestable ser. Y también la eliminación de la prioridad en caso de emergencia de mujeres y niños (con los niños todo bien, pero si se ponen pesados, les dedico una nota en cualquier momento).

Cuota alimentaria… sin palabras, más cuando a priori siempre es el hombre el culpable de todo o el que gana más.

Lucha para que las obras sociales cubran la consulta al ginecólogo a algún hombre.

Que no se presenten mujeres a trabajos de albañilería.

Que no se dividan las competencias de diversa índole en “damas” y “caballeros”, sean master, elite, promocionales, etc. sino todos juntitos y a la par como, según las reglas que se pretenden difundir, es debido.

Que a la hora de pagar, las primeras luchadoras por la “igualdad” de género se olviden de sus argumentos.

Y muchos casos más que seguramente algunos lectores que no pretendan denunciar al INADI este tipo de cosas aportaran a través de sus comentarios.

Pero esto no es todo, no se crean que acá termino con esta pseudonota, hay un caso que me llama mucho más la atención, que nunca se haya pedido o se hayan quejado estas queridas neofeministas o igualitaristas como suelen llamarse por los siguientes casos lingüísticos:

Que si participo en competencias deportivas que incluyan saltos, destrezas, distancias, etc, no se exija que se me llame atleto, y peor aún si mi afición es subirme a un vehículo no motorizado con dos ruedas, pudiendo andar por asfalto o por montaña, según el tipo de vehículo, no se me llame ciclisto, aunque mi sueño sea ser como Nadal, un tenisto.

Que si soy un romántico de la vida y del amor y escribo en base a ello, no se me llame poeto. Y hablando de escribir, que por escribir en El Mendolotudo y hacer notas imberbes, se crea que soy un periodisto, y que si me paso de rosca con algún tema, acudan a algún policio para presentar la respectiva denuncia, sin que me perdone siquiera el curo de la iglesia.

Que si me vuelvo loco y salgo a matar a este tipo de personas, no se me llame homicido, con perdón si algún hombre termina siendo víctimo indirecto de mis actos.

Que por leer mucho y aprenderme el contenido, no se diga de mi “estudia como un hormigo”, o que se comente que soy más pesado que un mosco.

Aunque siempre estaré agradecido de no haber estudiado en determinada facultad llena de pseudozurdos, en la cual es común haber pasado por varias revoluciones y haberse sacado fotos al estilo Che Guevara con el último Blackberry, antes de haberse recibido de socialistos.

Acá vuelvo a contar con el aporte de mis queridos lectores, sean a través de casos que se me hayan pasado por alto (raro, porque soy un maquino cuando hago este tipo de cosas) o palabras discriminatorias hacia el sexo masculino, por ser justamente femeninas. Y que no se me critique de materialisto solo por ser perfeccionisto aunque algunos crean que soy machisto.

Si querés ver el lado B de esta nota, entrá a mi blog.

Fuente imagen:
www.terra.es 

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