Caos de tráfico en Mendoza City

Como es de público conocimiento, la cantidad de autos y conductores crece raudamente año a año, por lo que cada vez se hace más difícil lidiar con las calles del Gran Mendoza, entre transeúntes y vehículos, le traigo un pequeño listado de algunos de los símil choferes y peatones del infierno que se pueden encontrar en el tránsito mendocino:

La gente que pasea: estos son unos de los peores que te vas a cruzar manejando, son por lo general mujeres de edad avanzada (viejas chotas) que andan por el corredor del oeste a 20 por hora, o sea ¡vieja mal revocada mové el orto que tengo que laburar y vos no me pagás los vicios!

Los motociclistas: si has manejado en Mendoza sabés que los de las motos son un cáncer en el huevo izquierdo, no solo cruzan los semáforos en rojo, se llevan puesta a la gente, te intentan encerrar y son los más proclives a estar relacionados en un accidente que te valga un dolor de glande.

Los peatones violentos: [email protected] [email protected] son especímenes bastante alteraditos que andan por la vida puteando a diestra y siniestra a cuanto automovilista se les cruza, sobre todo porque ellos van caminando por donde se les da el quinto forro de los huevos y uno los tiene que andar esquivando como conitos de tráfico al grito de ¡guarda boludo!

Caraduras de la ley: si no te encontraste a un pelotudo en contramano en una calle y recibiste una puteada de su parte no has vivido lo que es el tránsito en la ciudad, encima de que ellos van en sentido contrario, te insultan a vos. ¡Pero andá a hacerte ortear!

Los enfermos del audio: nenes de papá que para sus dieciocho adquirieron un gol hecho percha y hoy a los veintipico, esa nave del demonio, suena más fuerte que los parlantes del boliche, pasan a todo lo que da porque también les gusta la velocidad y parece que todos se ponen de acuerdo para probar su sistema de sonido con “El Taxi” cho cho chofer, apagá la poronga esa…

El peatón suicida: este es un peligro para tu carrocería y el futuro del bienestar de tu familia, avalado por la ley de tránsito, se lanza a cruzar por la senda peatonal cual Bambi saltando en la pradera y vos que vas apurado porque el guacho ya te sale de la escuela y tu mujer te va a putear si el padre lo hizo esperar 5 minutos con la maestra.

Los Paul Walker del altiplano: si viste rápido y furioso, y manejás con frecuencia es seguro que te encontraste algún pendejo choto o viejo incipiente en la últimas de la edad que te quiso jugar una picada en un semáforo, o que van haciendo zigzag por la costanera entre autos y trapitos limpiavidrios.

Las mujeres taaap: estas chichis son de las que se ligan un bocinazo en cada semáforo porque están instagrameando, facebookeando, twitteando y redsocializando cuando se maquillan, se sacan un pelo con la pinza de depilar y se quedan colgadas mirando fijo a un punto en la nada mientras los demás esperan avanzar, sobre todo porque lo semáforos no están para nada sincronizados, para agarrar uno onda verde te tenés que ir a Buenos Aires, acá ni cagando.

Los del transporte público: acá llegan las estrellas del show, por el solo hecho de transportar pasajeros creen ser impune, inmune y todo lo demás que termine en une con respecto a las reglas de tránsito y normas de convivencia ciudadana, que te tiren el auto o el colectivo encima es lo mínimo que te van a hacer, aunque si hablás con uno u otro de los involucrados, tacheros/remiseros y colectiveros están cortados por la misma tijera.

Si querés un consejo para ir al centro: andá en bici.