Consejos para la pequeña Lulú

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El día de hoy, mis pequeños lectores, no los voy a deleitar con una de mis jugosas anécdotas de boliche. Es decir, no hay piñas, ni puteadas ni garches. Hoy quiero llamarlos a la reflexión.

En mi posición de espectador privilegiado en los lugares de diversión nocturna (esté o no trabajando, porque el zorro siempre es zorro) veo, juzgo y trato de analizar el comportamiento ¿humano? Estos lugares donde el alcohol, la falopa y la multitud, hacen que, el comportamiento normal de una persona, se altere.

Vamos por partes dijo Jack…

A ver… pequeña Lulú, entiendo perfectamente que el alcohol no te pega bien, y que en tu mente estás creyendo ser la Diosa Venus, con glamour, estilo y gracia. Pero no. No pasas de comportarte como una de esas desaforadas mujerzuelas que muestra la serie Spartacus.

No podés o mejor dicho, no debes bailar alocadamente con cuanto tipo se pone cerca, mostrándole sugestivamente la lengua y poniendo cara de gata pedirle que te invite algo para tomar. No podés refregarle el orto al pibe en sus partes pudendas (perreo), pretendiendo que él, no te agarre una teta. Quid pro quo, querida. Vos le das y él obviamente te va a querer dar. Si transas con 3 tipos en una hora, no pretendas que las cosas no pasen a mayores, uno de los transados, seguramente se va a enojar. Por la sola razón de ser un hombre, que no quiere sentirse vulnerado en su machismo. ¿Cómo pretendés que todo termine bien? No, todo termina mal. Siempre. Uno le da una piña al otro o en su defecto te re putea y el otro le da una piña, para defenderte y todo termina en un quilombo monumental, en que la causante sos vos. Si, y no pongas cara de “yo no fui” porque si fuiste vos.

No podés o vuelvo, no debes, agarrarte a las piñas con otra tipa, ¡porque miró a tu novio! ¿Me estás jodiendo? En serio… ¿me estás jodiendo? A las piñas y de las mechas, porque una tipa mira a tu tipo: Vamos pequeña Lulú… ¿qué onda? ¿Tan fuerte ha pegado el box entre las niñas? ¿Ya todas se creen la Yésica Marcos o la Boop? ¿Qué mierda fue de la sutileza femenina? ¿Cómo pretendes que te trate un hombre viendo tu viril comportamiento? ¡Cómo un hombre! Se dirige a vos con los apelativos típicamente masculinos, -¿Qué hacé culiá? – He boluda vení para acá y cosas por el estilo. ¿Y el respeto? Pequeña Lulú, el RESPETO SE GANA. Se gana con tus actitudes, se gana con tu proceder, se gana dándote el lugar que mereces tener. El lugar de MUJER.

Ojo, no creas que esto está dirigido a las minitas pelafustanas de baja estofa… no mi pequeña Lulú… he visto estas actitudes en todos los estratos sociales, lo he visto desde la Guanaca, pasando por Alquimia y hasta en PPTH, no es algo “social” y si bien no estoy generalizando, es un comportamiento ya casi muy común en todos lados.

No podés terminar la puta noche, tirada en el baño del boliche (en el mejor de los casos), en la vereda, toda vomitada y con el culo al aire o en el peor de los casos, en el auto de un maldito desconocido, pequeña Lulú, por favor… cuídate, tu culo tiene precio, pero tu salud no. Y la borrachera te puede salir muy cara.

Pequeña Lulú, te pido que reflexiones. Salir con cinco amigas, no te convierte en una Amazona, que el alcohol y la mandanga no te hacen poderosa y mucho menos invisible.

Y espero no tomes esto como algo “personal” no te sientas tocada en tu orgullo, no sientas vulnerados tus derechos. No, ni siquiera me dirijo a vos. Pero sé que seguramente tenés una amiga o la amiga de una amiga o la vecina de la prima de la tía Emilce, que si entra en esta diatriba. Bueno, si es el caso, por favor, atinala y decile que lea esto en “El Mendolotudo”.

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