Críticas constructivas de un gay a las “locas nuevas”

Más de diez años de frecuentar el “ambiente” me han dado la sabiduría suficiente como para saber diferenciar <<Qué hacer y qué no hacer>> en el desarrollo de la vida social que un gay lleva adelante. He visto mucha gente que pasó y quedó en el camino, y pocos hoy podemos decir que seguimos en el candelero, algunos por razones biológicas y otros por cuestiones sociales, han durado poco en el podio.

Remontándome al pasado reciente, ser parte del ambiente (para los que no saben, este se refiere al mundillo gay, boliches esencialmente) era complicado, de por si el Matrimonio Igualitario y la Ley de Género eran algo impensado. En mi caso comencé a descubrí este mundo cuando esto comenzó a cambiar, la bisagra comenzaba a vislumbrarse. El entrar a un boliche gay era una aventura, dejar el auto a dos cuadras, o bajarte dos paradas de micro antes, para iniciar una carrera veloz hasta la puerta, con mil ojos abiertos, y el miedo a que te vean ingresar al local.

Una vez adentro el temor a encontrarse a un vecino, un compañero de la facultad o alguien de la Iglesia estaba a flor de piel. Hoy esto lo veo desde otra perspectiva, si me lo encuentro ahí, es porque está en la misma. Pero cuando recién empezás, esto no lo ves tan claramente y te perseguís, historia aparte la cantidad de “mataputos” que me he encontrado besando cual sopapa a otro hombre, y después los ves confesándose los domingos, o llevando una vida de hijo ejemplar con proyecto de casamiento con su novia de toda la vida.

Pero el eje de mi nota no se centra en la historia del ambiente en Mendoza, solo que necesitaba referirme a esto para darle inicio a un tema que las “locas viejas” o “locas de mediana edad” criticamos actualmente, y es el abuso que cometen las “locas nuevas”, porque no tienen ni la más puta idea lo que era salir hace unos años, lo que costó cambiarle la mentalidad a la sociedad, lo que era salir con el temor de que a mitad de la noche caían los milicos y te llevaban en cana, siendo que estabas en un ámbito privado como lo es una disco. Imaginate estar a las 3 am en un boliche, tomando unos tragos, pasando un buen momento con amigos, y sentir las sirenas, que entren cientos de policías y que te griten como si estuvieras en un campo de concentración: “Todos contra la pared, están todos detenidos”. Esto pasaba en Mendoza hace no mucho, de hecho hay casos de desapariciones de jóvenes homosexuales en época de democracia, el abuso policial era moneda corriente.

Hoy en día esto ha cambiado, y podemos decir que las discotecas gay son las más seguras de Mendoza, y además no se limitan al ambiente, su garantía de tranquilidad para el público ha logrado que cada vez más, gente heterosexual los elija como opción. Siempre digo, mis amigos heteros van y están tranquilos, en el caso de una pareja, nadie los molesta, cada uno está en la suya, y esto es comprobable, los invito a que lo experimenten por sí mismos. Hoy ir a un boliche gay no sé si es moda, o es algo TOP, pero si estoy seguro que pocos lugares brindan tranquilidad, seguridad, buena atención, buenos tragos y además cero discriminaciones o prejuzgamiento. Cada vez que voy con amigos\as heterosexuales, salen encantados, lo ven como un mundo paralelo que no se acerca en nada a la realidad que vemos en las calles mendocinas, calles sobrecargadas de hipocresía, falsa ética, moralidad y mentiras.

Las “locas nuevas” esto no lo aprecian, y me da bronca…las cachetearía, o las agarraría a botellazos… de Chandon OBVIO… para educarlas hay que hacerlo con glamour. Las ves ahí tomando en vaso de litro de plástico con cañita, fumando cual publicidad de los ‘50, van agitando las caderas desde la calle Dorrego o la Costanera, para hacer una entrada “triunfal” símil video de Beyoncé, más de una dejó las paletas clavadas en los escalones por hacerse la Nélida Lobato y bajar las escaleras sin mirar. Agradezco que me las fumo solo un par de horas a la semana, porque encima son las que llegan al boliche antes de la 1 am para gastar menos. Te das cuenta cuando una loca es campesina cuando te saluda con dos besos, cero combinación de ropa, olor a Internacional y encima te dice que tiene que hacer tiempo hasta las 5 am para tomarse el micro en la Terminal, estos especímenes son los que más gracia me generan, porque me las imagino toda la semana cosechando y el finde se desatan, bailan en forma desacatada como si estuvieran en un concurso de Hip Hop, y se toman hasta los culos de botella que van quedando en la barra. Nunca las encaro porque son las que se te enamoran fácilmente y después te quieren llevar a conocer a la familia, que es tan campesina y primitiva como ellas. Llegás y la madre está dándole de comer a los pollitos, el padre está afilando los cuchillos para el carneo y los 15 hermanos que tiene te revolotean examinándote como al extraterrestre de Roswell… HORROR!!!

Volviendo al tema y para ir finalizando porque sino esto se hace eterno, y no me han depositado la Asignación Universal por Hijo, el motivo de mi nota es hacerles ver a las “loquitas”, “colitas”, “nenas”, “conchitas”, que se puede ser gay, discreto, ubicado, y no andar plumereando por la vida. Háganlo por lo menos por respeto a las generaciones mayores, que tanto lucharon y sufrieron los abusos de una sociedad malévola como la mendocina. Así van a poder seguir creciendo nuestros derechos, vamos a ser tomados en cuenta y las cosas van a ser más fáciles para todas. Chicas no necesitan demostrar que son divas, con que se sientan bien consigo mismas, puedan desarrollarse libremente en sus estudios, trabajos y vida social, ya estamos hechos. Gracias.

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