Cuando la política y la justicia se van al tacho

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Sinceramente no soy de ver mucha televisión, si leo los diarios, aunque hoy en día ya es todo lo mismo, no informan si no que más bien dan su opinión sobre el tema.

Como diría mi tía, “no hay que ver noticieros te amargan la existencia”; no es que no los vea por eso, si no por el simple hecho de que no tengo tiempo, y si lo tengo lo ocupo en otra cosa.

Sin embargo hoy me levante y sentía que todavía tenía la almohada pegada a la cara, tal vez fue la tormenta de anoche que fue algo acogedora para mi cerebro, y hoy olvidó despertarse del todo, pero me senté en el living y prendí la tele, si sí, la caja boba… que si tan solo fuera una caja boba, por lo menos nos haría reír, pero no es el caso.

Entre mis ojitos pegados, mis pelos despeinados, y el café caliente veía noticias y noticias que no hacen más que hablar de política y justicia:

De que el gobierno esto, que lo otro, que debería esto, ¿qué tal si?… que la justicia es ciega… que no hay justicia… ¡¡y ojo!!, muchos comentarios atinados, como muchísimos comentarios basura, gente que sale hablar sin saber, que habla simplemente porque ve un micrófono.

Pero ellos, (los medios masivos) juzgando lo que es y lo que debería ser, cuando ellos mismos ya están haciendo las cosas mal, ¡no informan!, ni si quiera se informan a sí mismos… y así lo único que logran es revolucionar los sentimientos de la sociedad un poco más.

Ver dentro de esos comentarios a la gente que dice que la justicia no existe… la justicia siempre existió, existe, solo que está olvidada tapada con una sábana blanca allí en el rincón más remoto del país… a la justicia le gano su lugar la burocracia, las idas y vueltas, esos grandes tramites que tenemos que hacer, incluso para pagar una multa que muchas veces fue impuesta con justa razón.

A la justicia, que tendría que ser tan inmaculada como la virgen para los religiosos, le gano la política, aquella que aunque digan que no, se impone ante todo, y hoy en día, y desde hace unos años hace con nosotros y con las leyes (el patrón de medida de la justicia), lo que quiere.

El verdadero político era el que hacia las cosas por el bien común, por su sociedad, y por cualquier persona, no le importaba su nacionalidad, el político innato era una buena persona, de corazón y de alma en estado natural… de esos que hoy ya (casi) no quedan… y si hay, no son políticos.

Escrito por La Mujer Maravilla para la sección:

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