De un abogado ético

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Esta nota es mi replica a ala reproducida por mi inescrupuloso y oscuro alter ego. Comienzo comentándoles que yo simplemente soy estudiante de abogacía y  he leído el Código de Ética de Abogados y Procuradores para la cuidad de Mendoza. Mas allá de la critica, que comparto, hecha por un amigo, la cual se centra, a modo de resumen, en que si bien un abogado al contravenir los mandatos de las misma es pasible de sanciones (apercibimientos, suspensiones y exclusiones), no todas las normas tienen una en forma expresa, pues estas son simplemente orientadoras en el comportamiento del abogado, faltando en ellas el contenido de toda norma jurídica: hecho y sanción; caracterizándose, de este modo, en simples mandatos morales de conducta.

El código de ética esta compuesto de Secciones en donde cada una habla de los deberes que debe llevar el abogado en los distintos ámbitos de actuación del mismo. Sin pretender un análisis exhaustivo, comentare a grandes rasgos los deberes en cada uno, y procurare hacer mención de la realidad del día a día de esos deberes.

Previo al análisis, transcribo una parte del decálogo de Couture E., recomendando su lectura completa, que más afinidad tiene con la idea de la nota:

5° Se leal. Leal para con tu cliente, al que no debes abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando él sea desleal contigo. Leal para con el juez, que ignora los hechos y debe confiar en lo que tú le dices, y que, en cuanto al Derecho, alguna que otra vez, debe confiar en el que tú le invocas.-“

Sin más, el análisis del Código de Etica:

Deberes fundamentales de la profesión

El deber fundamental del abogado es defender la Justicia. Su contante actuar debe estar guiado por la probidad, la buena fe y la lealtad, siendo totalmente extraño a la profesión el animo de lucro. Su comportamiento deber ser decoroso tanto en el ejercicio, cuanto en su vida privada, cuidando de no desprestigiar la profesión. Debe profundizar constantemente su conocimiento del derecho y actuar con toda la dedicación merecida para con el cliente. Y por sobre todas las cosas censurar e impedir todo acto contrario a la moral y ética profesional.

Observación: cierto es que la profesión se encuentra totalmente desprestigiada, siendo caracterizada como “un mal necesario”. Esto se ha debido al actuar inescrupuloso de sus integrantes, actuar totalmente censurable y contrario a lo que, como los romanos decían, corresponde a “un buen padre de familia”. El cambio empieza por nosotros mismos principalmente en los actuales estudiosos del derecho que el día de mañana ejercerán, aun siendo pequeños estos cambios, son estos los que provocan grandes repercusiones.

Deberes con la sociedad y el orden jurídico

Es un deber fundamental, en su rol de participe e intermediario en el mundo jurídico, de procurar el incesante progreso del Derecho, de respetar y hacer respetar las normas superiores de nuestro ordenamiento. Pero por sobre todas las cosas debe facilitar la conciliación y prevenir el litigio, pues no es más contrario a la dignidad de un abogado fomentar los litigios y los conflictos.

Observación: hoy en día se viven dos cosas de gran importancia, una es la esterilidad del derecho frente al gran desacato hacia sus normas por parte de toda la población. El otro aspecto es la judicialización de todos, absolutamente todos, los conflictos sociales: el factor principal de ello es el afán de lucro, especialmente de los clientes. Pues un juicio deja más que un arreglo previo. No siempre se debe culpar al abogado, pues el aconseja pero en definitiva el cliente tiene la razón, es decir, si él no quiere aceptar el trato o la otra parte hace una paupérrima oferta en busca de la judicialización al abogado no le quedan opciones (salvo alejarse del caso, pero este es su fuente de ingreso). Como todo, y cierto, algunos abogados prefieren ir a juicio, pero esto no es ético.

Deberes con el cliente

El abogado debe siempre interponer el interés de su patrocinado ante de su propio interés. Generar un ámbito de confianza basado en traspaso de información verdadera y siempre mantenerlo al tanto del avance del caso, hacerle conocer todos los caminos posibles, exaltando la conciliación o en su defecto el que menos conflictos conlleve. El profesional tiene facultad de no aceptar un caso que no concuerde con sus convicciones personales o no este de acuerdo al accionar pretendido por el cliente, esto tiene relación por lo expuesto respecto del abogado penalista que si bien es cierto del amparo de la ley en la defensa de los patrocinados, uno que deje de lado sus propias convicciones solo por el afán de lucro además de ser un hipócrita es totalmente censurable ética y moralmente.  También es derecho del abogado cobrar no solo sus servicios prestados sino además todos los años de estudio para lograr su titulo, en ello son totalmente validos, legales y lícitos los acuerdos sobre honorarios del mismo, cobrar por consultas y demás actividades; siempre que sean acorde a la razonabilidad e importancia de los servicios prestados.

Observación: principalmente dos cosas son controversiales en este ámbito. Muchas veces el secreto profesional le impide al abogado revelar ciertas cosas, es decir, no hay ocultación maliciosa de la información, sino que hay obligación legal de hacerlo. El otro tema es el de los honorarios, pues el cliente demanda siempre, pero al momento de pagar los honorarios se desaparece obligando al abogado a tener que buscarlo y en último recurso iniciar un juicio por cobro de honorarios, con todo lo que ello conlleva. La pregunta que me gustaría respondan ¿al medico que lo tiene que operar, hacer un análisis, recetar algo, le harían eso? Si la respuesta es no, ¿por qué a los abogados si se les hace?, incluso cuando el trabajo esta hecho y le ha solucionado el conflicto. Esto ha llevado a muchos a cobrar si o si por adelantado de lo contrario no hacer nada, pues es la única forma de evitarse dolores de cabezas futuros.

Deberes con los Magistrados y otros funcionarios

En el trato con los jueces, secretarios y auxiliares el abogado debe tratarlos con la dignidad merecida a toda persona, siendo contrario a la moral toda humillación y vejación a los mismos. Respetando a las autoridades en base a la función que desempeñan. Guardar estilo en sus expresiones verbales y  escritas, con moderación, utilizando las palabras justas y necesarias. No abusar de recursos que entorpezcan el normal desarrollo del proceso, incluso ser moderado en las recusaciones hacia los magistrados. Abstenerse de usar todo tipo de influencias sobre los mismos procurando un trato diferencial en el caso dado.

Observaciones: El trato debido es genérico a todos las personas, no solo porque tengan cargos más altos o más bajos, sean profesionales o no, se debe respetarlos siempre. Respecto al desarrollo del proceso, la regla de “no entorpecer” es en general muy respetada por los profesionales dado que en ellos están afectado sus intereses, mas aun así, hay abogados que utilizan artilugios legales con el fin obstaculizar el normal desarrollo del proceso, afectando no solo los intereses de las partes sino también el de los colegas. Esta en nosotros, aun conociendo estos artilugios, no utilizarlos con este objetivos de perjudicar, sino, mas bien, con el cual fueron creados. 

Deberes con los colegas

Entre los abogados debe haber fraternidad, lealtad y respeto reciproco que enaltezcan la profesión. Evitar personalismos, respetar la dignidad del colega y hacer que respeten la de uno. Tener lealtad y consideración hacia los colegas, solucionándole conflictos y aconsejando, especialmente este deber cae sobre los abogados con antigüedad en la profesión para con los nuevos abogados, prestando ayuda, orientación y guía desinteresada. Otro aspecto es la facultad de denunciar sin vacilación la inconducta y deslealtad del colega, como forma de proteger el prestigio de la profesión.

Observación: estas conductas en general son acatadas por la generalidad de los abogados, pues todos saben los gajes de la profesión y si a ello le sumamos la falta de colaboración del colega aunque sea contraparte nos perjudicamos a nosotros mismos. Pero más allá de eso, como siempre, existen aquellos egoístas que no las acatan, pero no es algo que solo se da en el ámbito de los abogados.

Haciendo una conclusión final, la voy a dividir en dos. La primera es dirigida a toda persona externa al ámbito, pues deben saber que, en lo que a mi respecta, puedo decir que no hay estudiante de derecho que tenga la intensión de ser un inescrupuloso (toda regla tiene sus excepciones, cabe en nosotros como estudiantes censurar esas excepciones), pero el camino de abogar por los intereses de personas desinteresadas nos constriñe muchas veces a un actuar éticamente censurable. El otro aspecto de mi conclusión va especialmente dirigido a aquellos estudiantes del derecho y a aquellos que ya lo están ejerciendo. La profesión siempre ha sido ciertamente desprestigiada, pero hoy en día ella ha alcanzado niveles desorbitantes, ¿de quien es la culpa? De nosotros mismos. No se necesitan de grandes cambios, simplemente tenemos que rever nuestro actuar teniendo como cúspide el respeto a la dignidad de todos; buscar la conciliación en vez del conflicto, frenando a los clientes conflictivos; buscar la fraternidad con los colegas, pues ellos también la están luchando como uno y censurar la conducta de aquellos que faltan. Simplemente con cambiar nosotros, podemos llegar a cambiar nuestro entorno, pues los grandes cambios comienzan con pequeños pasos.

(* El fin de esta humilde nota, no se circunscribe solo a defender un poco a aquellos abogados que se lo merecen. Sino también a la relación que todos debemos tener con todos. Respeto, lealtad, probidad, buena fe, son máximas que si al menos la cumplimos, todo seria mucho mejor).

Fuente de imágenes:
http://legaleader.com.ec/
http://educar.m24digital.com

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Ética del abogado inescrupuloso

El año pasado escribíamos:
El estudiante de Derecho retratado por Celso Jaker

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