Dr Jekyll and Mr Hyde

Seguro todos conocen la historia del doctor que de día se la pasaba encerrado en su laboratorio y de noche adoptaba una personalidad monstruosa y salía a despanzurrar gatos… Aunque la historia sea de otro país, yo creo que una porción de lo que llamamos mendocino promedio es una especie de Dr Jekyll muy correctito y modosito de día, y de noche un guarro asqueroso capaz de cualquier cosa. Llamándole “día” a cuando su entorno social lo ve y lo juzga, y “noche” a los momentos donde el menduco tiene un tiempito para dar rienda suelta a sus instintos más bajos.

Ejemplo A: el empresario famoso casado con hijos rubios y un labrador en el jardín. Entre reunión y reunión, pasa por la Rodríguez Peña y levanta un travesti como quien compra un atado de leña, y se hace soplar la vela con un placer insospechado, o le da murra al trabajador de la noche por donde no le da el sol, antes de despedirlo con un beso, con la misma boca que luego saluda a su mujer (esa a la que exige que cuide su femineidad) y a sus hijitos a los que reprende duramente si tienen un amigo afeminado. O es un loco de mierda con doble personalidad, o es un esquizofrénico que nunca repara en lo que hace, como si esa horita no hubiera pasado nunca, o es un perverso que disfruta su acting de padre y esposo intachable.

Ejemplo B: el chico de familia bien, educado en los mejores colegios, formación universitaria, desprecia a los que fuman, a los que no hacen deporte, a los que no tienen más de 10 amigos, a las mujeres que no son modositas, a las que putean o dicen “cojamos”,  a las que no cuidan extremadamente su apariencia, a las que no tienen una familia tipo, a las que no van al boliche de moda, etc, etc. En fin, todo lo que se sale de su foco polarizado donde fueron criados les causa un sentimiento de superioridad y tratan de no relacionarse más que superficialmente con ese tipo de gente. Pero de “noche” se emborrachan y se quieren levantar a la hermana, madre, tía o mejor amiga de su novia, (o la novia de su mejor amigo) o sobrios mantienen relaciones paralelas enamorando chicas por internet,  les parece de lo más natural irse a empomar una puta profesional o la chica ingenuota del barrio que gratis entrega su amor por un par de mentiras, o ven como un negocio muy inocente montar una página web tipo rubro 59 (y de lo más obvio que ellas paguen en “especias”), o decirle al amigo: “Che, vamos a mi casa, me la chupás un rato y yo después a vos” y lo que es peor, que el otro acepte  (relato verídico), o ir a tu propia despedida de soltero y aprovechar para garcharte a todas las minas que te pagan tus amigos, para al día siguiente decirle a tu flamante esposa que la amás y prometerle fidelidad para toda la vida (quitando las futuras despedidas de tus amigos, picarón),  y un millón de ejemplos más, que se filtran sin nombres, sin fechas, pero que son muy reales y de tipos de lo más normales.

Ejemplo C: (este sí por suerte es excepción) joven cura, profesor de gimnasia o catecismo, pediatra o psicopedagogo o cualquier actividad que lo acerque a los niños, que tiene 100.000 amigos, amable cariñoso, pacífico, generoso, en pareja con una chica de diez, diversión sana, no fuma, no bebe, o lo hace con moderación. Cuando nadie lo ve saca lo peor de sí y abusa de los niños que tiene a su cargo. Después los amigos, incrédulos, sospechan que el niño es un fabulador perverso. En este caso ya hablamos de enfermedad mental, pero coinciden en el modus operandi.

Ejemplo D: (más general) el asqueroso viejo verde camuflado, que se hace el padre copado y en realidad lo que quiere es que se le pare con las amigas de su hija, las invita de vacaciones, a la pileta, las lleva a bailar, siempre se pueden quedar a dormir, puede babearse horas y horas sólo escuchándolas hablar y reírse, o espiándolas en la pileta y soñando que se coje a alguna. Como el sketch de Francella, que siempre me pareció un festejo a los viejos verdes, y rayando en el abuso de menores. Depende del grado de maduración de las niñas, será  un espectro entre viejo verde y pedófilo inmundo.

En todos los casos, mientras más grave es el asunto, más lo ocultan. Mientras más perfectito se ve desde afuera, más sucio está por dentro.

Por eso, joven mendocino: ¡A ver si dejamos la hipocresía de lado!

– Si te gustan los trabas: ¡dale, animate, salí del closet! No hay peor vida que la no vivida.

– Si te gustan las putas y realmente te parece bien utilizar su servicio: ¡ponete un bulo y avisale a tu mujer que sólo la relación avanzará al matrimonio si ella consiente en tus relaciones extramaritales!

– Si te copa tanto la novia de tu mejor amigo: ¡decíselo de frente que para algo son amigos!

– Si no querés casarte: ¡no te cases!

– Si no te gustan las “negritas” de los bolichones de Maipú: ¡no te las empomes!

– Si te gustan las amigas de tu hija adolescente: ¡sé solidario y pagale las tetas a tu hija para los padres de sus amigas también se toquen pensando en ella!¡Caramba!

– Si no sos capaz de mostrarte tal cual sos: no critiques a los que sí lo hacen.

Algo más: tarde o temprano todo, pero todo sale a la luz. Cuando menos te lo esperás. Y no hay cómo remontarla…

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