El Casado Tapado: el pirata que nunca se asumirá

Mendoza, Tierra del Sol y del Buen Vino… y del reprimido casado padre de familia que nunca saldrá del closet.

Nuestra querida y hermosa provincia, conservadora como pocas, hipócrita como ninguna, esconde grandes secretos. No me refiero a los incunables que se choreó Jaque para sostener la puerta de su casa, sino a los cientos, diría miles, de tipos casados que llevan una doble vida, pero no con una mujer, con otro hombre.

Mi última experiencia fue a plena luz del día, un jueves, a las 20 hs. Aproximadamente. Yo caminaba por la calle Rioja y Entre Ríos, cuando un tipo muy elegante, de traje impecable y portafolio me frena para hacerme una pregunta.

Como buena loca lo analizo en milésimas de segundos, morocho, perfectamente peinado, buena figura, piel de porcelana, zapatos lustrados y una voz seductora. Mi mente dice “Qué rico este tipo, quiero un novio así” pero al segundo pienso “Dejá de soñar que este tipo no es de onda”.

Por eso dejo de divagar y le respondo “¿Qué necesitás saber?”, produciéndose el siguiente diálogo:

El: ¿Vivís por esta zona?

Yo: Si

El: ¿No sabés de alguna cochera que alquilen por acá?

Yo: No, pero preguntá en la playa de la esquina.

El: ¡¡¡Ah mil gracias!!! (y ahí se viene el anzuelo) ¿Y qué tal es por acá, muy inseguro?

Yo: No, tranqui, hasta ahora a mi no me ha pasado nada, igual no andaría a las 3 am solo.

El: Y si, che ¿me convidás fuego? Y nos fumamos un pucho mientras me contás un poco del lugar.

Yo: Bueno dale (listo, ya está en el trampero pienso)

El: Yo alquilé una oficina por acá pero no tiene cochera y ando buscando una.

Yo: Hay varias por acá, sé que en mi edificio hay varias desocupadas.

El: Ah genial, me podrías decir dónde son, o ponerme en contacto con el encargado.

Yo: Bueno mirá yo justo voy al dpto. Si querés vení y te hago la gamba.

El: Dale, que buena onda.

Yo: Acá es, son tranquilas y el portón es eléctrico así que no te tenés que bajar del auto.

El: Che están buenas, me vendría joya acá, me queda de toque. Y los departamentos están buenos, ¿no te pinta hacer algo? (así directo).

Yo: (Con cara de ganador de lotería) ¿Algo como qué? (Obvio siempre haciéndome el inocente)

El: Sexo, cama, garche, como lo quieras llamar.

Yo: Bueno pero soy activo

El: Me dá lo mismo, soy amplio.

Ahí subimos al departamento, me pidió el baño para ducharse, y al salir tuvimos una sesión de sexo increíble, no voy a dar mucho detalle, pero  les cuento que se dio vuelta y mordió la almohada con ganas.

Al finalizar, pucho y charla. Le pregunté si vivía solo, y me contestó que vivía con su familia y que tenía una hija de 5 años, era contador. Me quedé helado. Aunque no era mi primera experiencia con un casado, pero este era especial, no tenía cara de pirata, más lo había visto como un gay masculino. Ahí me saltó la chaveta y le dije que no estaba de acuerdo con lo que hacía, que no me va estar con un tipo casado (mentira) y que eso quedaba ahí. Esta es mi estrategia por varios motivos:

1° Si el tipo se encamota, te pide el cel y después la mujer le agarra el cel y no sabés como caretearla.

2° No soy tu consolador cuando estás caliente, no soy gato.

3° Me revienta que si te los encontrás en la calle te dan vuelta la cara, a ver, no te voy a escrachar, tengo códigos.

4° Nunca vas a llegar a nada serio.

Si, reconozco que comerse un “hétero” es un sueño cumplido, que no se dá todos los días. Experiencias como estas he tenido a montones, de profesiones y actividades varias. Cada vez estos casos se dan con mayor frecuencia, de todas las clases sociales y lugares de Mendoza.

El que dice que solo es para probar, o que es su primera vez, no dice la verdad. Pero lo peor de todo, es que esos mismos que llevan esta doble vida, son los primeros que discriminan, que “odian a los putos”, que “hay que matarlos a todos”… y también los primeros que entregan y son más regalados en la cama.

Vos mujer, si dudás de tu novio, marido, pareja, en una próxima nota prometo pasarte los tips para darte cuenta si tu hombre come en dos platos.

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