El fatídico acto de ponerle etiquetas a tu relación

Estamos acostumbrados, por una necesidad a nombrar las cosas. Primero fueron los objetos: eso es una mesa, o eso es una silla. Después nos pusimos a etiquetar a las personas, “la gorda”, “el flaco”, “el narigón”… algunas más ofensivas, pero no estoy acá para juzgar. En un momento definimos las relaciones, el amigo, el mejor amigo, “el hermano”, el conocido, el compañero de trabajo, la flaca que le tengo ganas y no me da bola, etc.

Pero acá el punto de todo: en una relación de pareja, hay como “etapas socialmente aceptadas”: nos estamos conociendo, estamos saliendo, estamos de novios, y los casados (ahí no me meto porque para mí son dos pesos aparte).

Me puse a pensar en esto cuando un chico del cual disfrutaba la compañía me pregunto: Lore, ¿nosotros que onda, estamos saliendo… estamos de novios o qué?

Seguramente mi respuesta no fue lo que esperaba, pero fue lo más honesto que pude decir. Disfruto mucho de su compañía, la paso muy bien como casi con nadie, pero no me gusta etiquetar, porque creo que el principio del fin de algo lindo, que a mi parecer podría durar por mucho tiempo.

Yo considero, que el hecho de decir “estamos de novios” no es para las personas involucradas en la relación, si no para los demás, y es un free pass a que te rompan los huevos, a tener desconfianza, a tener peleas absurdas y demás.

Si estás bien con alguien y disfrutas el rato con esa persona, no comprendo la necesidad compulsiva que tiene la gente a publicarlo en facebook, a sacar fotos y que los demás miren como la pasan. Uno hasta se entera hasta a qué hora garchan, y cuanto duró el pibe. Es un pase libre a que una pueda preguntarle quién lo llama, adonde va, con quién va, quién es la zorra que pone “me gusta” en su foto, y a quién saludó en la calle el otro día.

¡Es absurdo! Ok es mi opinión, y hay quien va a decir que si no estás “de novio” puede andar con quien sea. Y si… ¿Cuál es el gran problema? Estando de novio también puede hacerlo si quiere, no anda con un cinturón de castidad en la bolas, seamos realistas.

La gran diferencia, y para mí el por qué un mundo sin etiquetas es más saludable, es el siguiente: la relación es más honesta, como no hay algo presionándote, uno puede ser más honesto y libre, y cuando tenes  ganas de ver al otro simplemente lo llamas y lo ves, y cuando estas ocupado estudiando nadie te pregunta por qué mierda no llamas. Sabes que se ven por que quieren y no “porque el sábado es de la novia” y cumple una obligación.

No digo que no quiera verte, si sos “la novia” o “la saliente” seguro que te quiere y quiere verte. Mi punto es que rompemos más las pelotas, porque nos dan el pie. Nos auto boicoteamos solos, estábamos bien y de repente estamos pensando en que el muy forro no me llamo en todo el día, seguro esta con otra. Nos ponemos a pensar y a maquinar y cuando lo vemos al pobre pibe, le tiramos toda la bronca encima que veníamos acumulando desde hace rato, y terminamos siendo unas histéricas, terminamos todos enojados y una sintiéndose como el culo.

Mi propuesta es: hay a las que les gusta toda la pantomima, poner en Facenook que tienen una relación, sacar fotos, presentarlo en la familia y demás, y está bien, también, pero seamos un poco más libres y un poco menos rompe bolas, ¡no a las etiquetas!

Cada quien sabe sus límites, pero tratemos de ser un poco más felices, de pensar un poco menos en “que papel cumple cada quién”. Si aquel es mejor amigo o si “salgo” con alguien o si solo somos compañeros y dediquémonos a conocer a las personas y disfrutarlas por el rato que estén con nosotros, quizá, sin pensar si mañana o la semana que viene lo vemos de nuevo, porque así se nos va la vida.

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