El lado V de la vendimia: Los conductores

Como primera instancia queremos aclarar que nos encanta la vendimia. Somos conscientes de que es la segunda fiesta de la cosecha más importante del mundo y es considerada por la Vía blanca y el Carrusel, una de las cinco festividades más importantes y populares del planeta. Solo en su noche principal asisten más de 40 mil personas entre el anfiteatro Frank Romero Day y “los cerros”, sumado a su televisación global que eleva el número de observadores infinitamente.

Aclarado este punto es que vamos a publicar una seguidilla de notas bajo el título “El lado V de la Vendimia” que no pretenden defenestrar a la organización de la fiesta, sino que buscan ser una critica (no muy sana, como es nuestro estilo) para que se ponga el poncho a quien le quepa.

Y en nuestra primer edición vamos a comentar sobre un punto que dentro de algunos días se va a definir… los conductores del evento.

Sabemos que Mendoza es bastante plana, que somos un pueblo costumbrista, tradicional y que nos aterran los cambios, como así también que nos aferramos a personajes entrañables… pero vienen nuevas generaciones de mendocinos que esperan otra cosa, que están más conectados con el mundo exterior y que sinceramente les calienta muy poco el vejestorio. A ver… todo bien con traer al Fito Suden de San Rafael… pero lleva más de 10 vendimias, o al Marcelito Ortiz que también lleva como 10 o como la Celia Astargo que seguramente rondará ese número. Ni hablar de los “dinosaurios” de la conducción vendimial como el Coco Grass y Laura Carbonari que deben llevar más de 16 seguro. No tenemos nada contra ellos… pero ya tenemos las bolas al plato de ver siempre las mismas caras, amuñecados, recauchutados, vencijados y de manual.

Con esto no queremos decir que hay que “tirar los viejos por la ventana”, pero si darles un segundo plano, generar un pequeño “pasito al costado”, dando lugar a la nueva generación de locutores mendocinos.

Loco… vivimos en un mundo híper globalizado, vienen cientos de turistas de distintas partes del planeta a ver la vendimia, es una atracción turística fundamental en Mendoza, ya es tiempo de refrescar esas caras y que venga gente joven, con dominio del inglés (por lo menos), con un léxico actual, una imagen actual (basta de esos vestidos de dama antigua del siglo XVII por el amor de Dior) y ni hablar si pudiesen disimular un cachito el acento mendocino y neutralizar el tono de voz (esto ya es demasiado pedir). No pedimos políglotas en bolas, pero si darle un toque de juventud, sensualidad, actualidad y humor al conjunto de rostros de manual que conducen el evento más importante de la provincia.

No tenemos muy claro quién decide la selección de los conductores, aparentemente es en Cultura, más Prensa del gobierno y hasta el mismísimo gobernador, sin ningún tipo de criterio establecido. Entonces nosotros proponemos que se arme un casting donde no haya rosca política, ni favoritismos, ni tongos, ni costumbrismos de pueblo (que ya dejamos de ser). O por lo menos que usen un poquito la razón y se den cuenta de que hay que renovar la flota, de que a todos los mendocinos sub 40 nos tienen podridos las mismas caripelas, el mismo tono de voz de locutor de universidad pública, la misma manera de entonar las cantatas, los mismos chistes, los mismos clishes, o sea…

La fiesta es principalmente de los Mendocinos y los Mendocinos queremos que se actualice no solo el juego de luces y la temática, sino también los conductores, porque ya nos los conocemos de memoria, nos los fumamos a todos por más de 10 años mínimo… ya es tiempo de renovarse un poco queridos.