El ropaprestada

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Ropaprestada no se hace, se nace. El ropaprestada sería igual de déspota y mala leche si fuese cura, ingeniero, médico, albañil o mecánico… pero eligió ser policía. ¿Y porque ser policía? Pues porque es la única manera de que el ropaprestada pueda, legalmente, ser algo más que su víctima, puede tener poder, puede ser impune y puede cobrar con represalias, libertad y dinero cualquier exceso.

El ropaprestada es mal agestado, lo ves en su mirada resentida, en su marcado nivel de resentimiento. Desde el vamos sabes que algo te va a encontrar, algo te va a faltar. Si cometiste una falta de tránsito, no esperes compasión del ropaprestada… ni siquiera excusas válidas son válidas. Si no la cometiste, no va a bastar que tengas carnet de conducir, tarjeta de seguro y tarjeta verde, porque probablemente arranque pidiéndote lo que nadie tiene: el comprobante de pago del seguro (el cual no es obligatorio llevar), los pagos del impuesto automotor (los cuales tampoco son obligatorios), el matafuegos y hasta las balizas (las que nadie lleva jamás), para terminar pidiéndote lo que el ropaprestada más valora: guita.

Tranquilamente el ropaprestada te puede faltar el respeto tratándote de “usted”, pero te cortará en seco si atinas a subir la voz. El ropaprestada es picante, es prepotente, es terco, el ropaprestada alude a que “él también está trabajando” si tus excusas vienen por apuros en el laburo, el ropaprestada es insolente e implacable.

Lo mejor es que sabe a quien parar, el ropaprestada no es ningún choto, no va a parar al seco que se le cae el auto a pedazos, tampoco al ricachón que no le tira un mango y lo ningunea con la misma impunidad que él, sino que para al tonto clase media que, o paga cometa, o pierde el laburo por tener que estar toda una mañana para recuperar su carnet. El ropaprestada es cometero, coimero, el ropaprestada no tiene límite, ni cara, ni alma, ni corazón, solo bigotes, bigotes de leche. Uno llega a pensar que carecen de familia y amigos.

El ropaprestada es cagón, porque no solo no se anima a parar a los ricachones por miedo a que lo bastardeen y lo dejen en ridículo, sino que tampoco se anima a hacer cumplir la ley, agarrar a un chorro o perseguir a un ladrón, porque el ropaprestada no se “ensucia las manos” con en cumplimiento de la ley, sino que prefiera molestar a los giles que manejan y parar a los pelandrunes callejeros que no portan documentos. Con ellos el ropaprestada es malo, duro y voraz, con los que debe, el ropaprestada es cobarde y llorón.

¡Olvidate que corra a un chabón! El ropaprestada es gordo, fofo, está fuera de estado y es el buche de los pungas, vaticinando “zonas liberadas”. De esa forma se salva de estar cerca del peligro y de paso cobra plata. El ropaprestada es corrupto e inescrupuloso.

El ropaprestada es repudiado incluso hasta por sus mismos compañeros, porque el ropaprestada no es un policía de verdad, no es un oficial de alma, no está al servicio de la ley, el ropaprestada es ropaprestada y siempre lo va a ser.

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