Ellos: 5 cosas que no tenés que hacer en las playas de Reñaca

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Vacaciones. Mendoza. Si decimos todo junto VACACIONESMENDOZA nos remite a una sola palabra: REÑACA.

No nos conviene el cambio, pero vamos igual. Queremos depejarnos de los mendocinos y vamos a un lugar que apesta de mendocinos, pero vamos igual. Calculamos 6 horas de viaje pero todos sabemos que la aduana es la aduana, pero vamos igual.

En fin, si sos uno más que decidió irse a Reñaca para mojar los pies en las heladas aguas del océano, quizás estos consejos te sirvan.

Todos esperamos tirarnos en la arena para comenzar a ver ese desfile interminable de señoritas que acá les da pudor que las mires en tanga y ñocorpi, pero allá se compran lo mas chiquito posible para mostrarse cada vez más cerca de cómo Dios las trajo al mundo.

Desesperarte por precintos

Si hay algo que nos caracteriza a los mendocinos es que nos rebalsa lo rata que somos. Si podemos conseguir gratis una lapicera BIC usada y mordida, nos matamos por hacerlo porque es GRATIS. En Chile pasa lo mismo. Nunca falta el bronceado musculoso que se gastó fortunas en empeparse, con mallas que salen más caras que un asado completo para 10 personas, con tatuajes estrambóticos realizados por artistas japoneses y claro, lentes de marcas originales que por poco no te dan el pronóstico extendido. Pero ojo, ven pasar una minita o un panqueque repartiendo precintos y se vuelven locos. La inmediatés y desesperación por tener un pase gratis al boliche hacen que se atropellen, tiran arena con sus zancadas y empujes a esa nenita de 4 años que está a punto de comer un cuchuflí.

Hacerte el interesante

Las mendocinas son unas secas. Acá te pueden atropellar con el auto y no te pasan ni los datos del seguro. Las encarás en los boliches y se hacen las gatitas de Porcel. Pero algo mágico pasa en el túnel que cruza a Chile. Un extraño cambio en su actitud las convierte en un poquito más amables y charlatanas con desconocidos. Esa mina que te las topas 45 veces en una semana y no te mira, de repente al minuto de llegar a la playa te saluda. Entonces, vos, galán de América, no te hagas el rico. No te tires en la arena y poses cual campaña publicitaria pedorra de conocidos zapatos provincianos. No te hagas el que TOCÁ LA GUITARRA QUE SEGURO SE VIENEN. No pierdas la oportunidad de hablarles y que… ¡te respondan!

Evitar la crema solar

Sos un hombre hecho y derecho. Y por eso antes de salir a la playa te encremás dentro de tu depto con tus amigos para que no vean ese acto de SOBAME LA ESPALDA, MAS ABAJÓ, JUSTO AHÍ. Pero ese día la resaca los ganó, manotearon lo que tenían y se fueron al sector 4. Llegan y PUM. La piel más curtida que laguna seca. ¿Y nos ponemos? ¡Naaaaa! Y así disfrutan el día. El último día de sus vidas porque cuando llegan de vuelta, se notan todos ardidos y no pueden si acostarse de lo cangrejo que están. Todo porque no quisieron que la mano de un hombre les recorriera su cuerpo. En frente de todos. Incluso de Guido Süller que justo pasaba por ahí. Y de Flavio Mendoza que también pasaba por ahí.

Elementos para el día playero

Tu departamento queda un toque lejos. Ponele ConCón. Por lo que sabés que una vez salidos y en viaje, si te olvidaste algo no hay marcha atrás. Entonces agarrás el tohallón, la esterilla, la sombrilla, la heladerita para el hielo, la heladerita para las bebidas, el celular, el cargador del celular, los lentes, un libro, la pelota paleta, un juego de mesa, las hojotas, la remera, una camisa por si después pinta previa, desodorante para el chivo por si no volvés, una botella de agua para no comprar allá, otra botella de agua porque era chica la anterior, la billetera, una bolsita para la billetera por si se te moja, una reposera plegable, vasos, algo para comer, etc, etc, etc. Llegas y empezás a bajar y cargarte todo. Parecés un acumulador. No hay espacio para bajar todo a la arena. Encontrás. Empezás a bajar. 45 minutos hasta que acomodás todo. Querés ir al mar. Tus amigos ya están todos metidos. No querés dejar nada solo. JODETE.

Operación a corazón abierto

Terminaste los 6 años de facultad y los 4 años de residencia sumandos a los 2 años de especialización. Todo esto hizo que perdieras años de vacaciones, juergas y fiestas interminables. Pero por fin te vas a Reñaca. Y claro, vos querés demostrar lo que sos y no tenés mejor idea que programar una cirujía a corazón abierto en medio de la playa. ¡No seas paparulo! Por mas groso que te vas, ¿sabés la cantidad de arena que le puede entrar a tu paciente en la herida? ¿Y si justo pasa una gaviota y te manotea el corazón? ¿Y si pasa una minita con un culo más torneado que columna medieval y te distraés? ¿Y si una pelota con sus paletas te caen dentro del tipo? ¡NO! ¡La podés cagar nene! Mejor esperá a llegar al Lagomagiore y todo piola.

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