Hablemos de la diabetes I

Escribo esto motivado por los conceptos tan erróneos que se tienen sobre la misma actualmente, en un ya avanzado siglo XXI. Y lo hago aprovechando que el 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes y también el espacio que tengo acá, que además de que hay notas discriminatorias para ser denunciadas al Inadi, también se pueden escribir otro tipo de notas, por lo que espero que a ésta no la denuncien.

Antes que nada, aclaro que este texto se referirá a la diabetes tipo I, insulino-dependiente, infanto-juvenil o como quieran llamarle, ya que no me interesa hablar de la diabetes tipo II, porque además de ser una enfermedad totalmente diferente, la gente que la tiene también es totalmente diferente a la hora de encararla.

Hechas las aclaraciones pertinentes, me presento: soy “Bestyal Ware”, tengo 27 años, desde los 12 años que soy diabético (15 años de enfermedad), y vengo a desmitificar algunas cosas que gente ignorante repite una y otra vez como si fuera chistoso hablar así nomás de temas de salud como si fuera lo mismo que hablar de política, fútbol o lo último que pasó en la casa de gran hermano.

Los diabéticos tipo I, además de ser personas muy pero muy dulces (eso es un mito, yo soy re amargo), también somos 1 de cada 400, o sea, pocos.

El problema de ser tan pocos (hay diez veces más diabéticos tipo II, 1 de cada 40), es que nos confunden con la diabetes que ya nombré, la de la “gente mayor”, o sea que peor que sea poca la información es que la mayor parte es incorrecta.

Es muy gracioso cuando digo que ya tengo 15 años de diabetes, me miran como diciendo “¡Pero se te ve re bien che!” o “¿Cuánto te queda de vida?”, peor si digo que en lo que va de mi vida, me debo haber inyectado insulina alrededor de 30.000 veces. Me resulta chistoso ver las caras que ponen. Pero sé que no todos se lo toman de la misma manera y muchos que tienen la enfermedad se retraen o no saben cómo encararla.

Mi manera de habérmela tomado no sé si es extraña o no, pero pasaré a comentarla, porque por un lado tal vez me encuentre de que hay muchos que se la toman de la misma manera (con el tiempo he ido conociendo a gente que sí), como así también sirva para la gente que recién empieza con esto, o que la tiene hace tiempo y no le encuentra la vuelta, como así también para la gente que quiera saber realmente cómo es la cosa de la mano de alguien que la tiene hace más de una década y la seguirá teniendo por siempre.

El haberla tenido a partir de los 12 años, me hace sentir que la he tenido desde siempre. Realmente no recuerdo fielmente haber estado sin insulina y demás.

Nunca me agarró un rechazo a la diabetes, nunca renegué de la misma, aunque sí tengo que reconocer que tuve mi etapa de rebeldía, la cual no podía demostrar a los médicos ni a mis padres, porque como que te retaban, como que uno era diabético, no persona con diabetes. Esto no lo digo de una forma crítica, sino que lo digo desde una postura en la cual lógicamente uno esconde ciertas cosas por razones obvias, al menos que estemos con personas a la par nuestra (ver más abajo por favor, donde me explayo en esto).

La etapa de rebeldía es lógica y común, como así también la no aceptación en algún momento de la enfermedad (cuestión esta última que no me pasó). Y después viene el mayor aprendizaje, en el cual, después de algunas advertencias, me propuse hacerles caso e ir aprendiendo cada día más, y al día de hoy acá estoy, sin ninguna consecuencia negativa, y con muchas cosas positivas, de las cuales me explico en algunas:

Cuando me pongo a pensar, más que hacerme mal, la diabetes me ha hecho bien. A veces veo que he hecho más cosas que personas con menos contratiempos o “dificultades”, como así también he usado mi rebeldía para demostrar que “con diabetes se puede” en muchos aspectos. No puedo decir que me haya impedido estudiar, trabajar, hacer cualquier tipo de deporte. Y nunca me llevó a lo más bajo que puede caer uno, a la victimización.

Hay muchos casos de diabéticos ejemplares. El que más me gusta nombrar es el de Abayubá Rodríguez, uruguayo radicado en argentina. A los 18 años le diagnosticaron diabetes y tuvo que esconderla para poder hacer el profesorado de educación física, ya que por ley no se le estaba permitido. ¿A qué llegó? A ser el entrenador de la selección argentina de Triatlón. A dedicar su vida a la actividad física. A haber participado de casi 300 triatlones y 13 Ironman (en resumen, una competencia bastante exigente que dura un promedio de 12 horas o más).


Por otro lado, otra de mis ideas, aunque suene alocada o pocos la comprendan, es que agradezco el hecho de tener diabetes. Además de haber marcado mi vida y hacerme ver las cosas de otra forma (las cosas se hacen bien, no te podes desviar mucho, hay que tener un determinado control, etc), lo cual me ha llevado a aplicarlo a diferentes ámbitos de la vida, también me lleva a pensar qué sería de mí sin diabetes. Tal vez estaría todos los días en Mc Donalds, o llevando una vida totalmente sedentaria, o una vida mas normal, mas común, menos interesante. Otra de las cosas, es la lucha y el interés por otro tipo de cosas. Muchos tienen el objetivo máximo de tener una mansión, o el super auto, o lo que sea, el mío, aunque suene una boludez, es escalar el Aconcagua.

Como últimas aclaraciones:

No es diabetis, ¡es diabetes por Dios! (al menos que lo digas en catalán).

¡Si podemos comer “eso” y también “eso otro” y “aquello otro” también lo podemos comer!

No es una discapacidad (y seguiré en contra de los diabéticos que intentan que se reconozca como discapacidad), aunque sí es discapacitante si no se lleva bien.

¡Nos podemos dar el gusto de todo! Sin excesos, pero no nos privamos de nada, a pesar de que se crea que vivimos limitados.

Tanto las obras sociales, como las prepagas, y el gobierno están haciendo todo el esfuerzo posible por no brindar la cobertura que dispone la ley. Por lo que no desistir a la hora de reclamar algo, ya que hasta por vía judicial (como última instancia), se puede conseguir lo que se necesite, habiendo ya jurisprudencia inclusive.

Habiendo cumplido con el objetivo de dar a conocer mi experiencia y mis opiniones, invito a la gente a contar su experiencia, o a sacarse las dudas (que responderé bajo mi punto de vista), y también a integrar parte de un proyecto que llevaré a cabo el año que viene, que consiste en un grupo de personas solo con diabetes tipo I.

¿De qué se trata el grupo en concreto? De personas con diabetes tipo I, en la cual podamos hablar de todo, dudas, temores, proyectos, etc, sin que nadie sea ni médico ni nutricionista, todos iguales, a excepción de yo, que sería el líder supremo a quien tienen que alabar y rendirle tributo todo el tiempo con cosas dulces.

Y también con la idea de que sea un grupo dinámico, diferente, activo, etc, nada de autoayuda y esas cosas chachis.

Por lo que si estás interesado o conocés a alguien, seas o no de Mendoza, mandá un mail a [email protected]

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