Hombres enfermos: la maldición de cuidar mañosos

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No hay nada peor cuando empiezan estos climas frescos que enfermarse, te da fiebre, te da tos, andas resfriado, en cama… Y si eso te parece malo, imagínate para los que estamos al lado.

El hombre puede ser muy macho, muy varonil, jugar al rugby y molerse a patadas con los amigos, pero cuando se enferman son peores que los niños. Todo les duele y les molesta. Se toman la temperatura cada 5 min, tienen 38 de fiebre y “están hirviendo y tienen visiones”.

– Hay gordi, el té que me trajiste le falta un poquito de azúcar.

– Amor él te no me gusta con azúcar, mejor con miel ¿no hay miel?

– Amor pone el partido… estoy enfermo y lo quiero ver en la camuchi.

– Chanchiiiii pásame el control. (Desde la otra punta de la casa y el control a medio metro de él)

– ¿Que hay para comer? Se me antojan esas costillitas de cerdo que te salen tan ricas (no importa que sean las 12 de la noche el auto no te ande y este todo cerrado) ¿Me las harías? es que me siento mal.

Les baja la temperatura y ellos:

– ¡No puede ser! Si yo me siento y estoy hirviendo, además me duele la panza, me parece que las costillitas estaban en mal estado.

Y todo eso te la bancas, porque pensas: “pobre… está enfermo, hay que cuidarlo, hay que llevarle la sopita”.

Pero lo peor es la madre llamándote cada 10 minutos preguntando como está el nene.

– ¿Comió bien? ¿Te fijaste de ponerle a la sopa una pizca de sal? No más, porque le va a caer mal.

– ¿Le tomaste la temperatura? ¿Hace cuanto? ¿Cómo lo ves?

¡Señora! El nene tiene 37 años, y los huevos peludos ya. Tiene 2 grados de fiebre, no se muere de la fiebre escarlatina.  Pero no le decís nada, porque preferís atenderle el teléfono y que la mujer no te caiga en la casa, se apodere de la cocina y te diga cómo hacer las cosas (por que vos sos una inútil). Te explica hasta como hacer el té: es simple agua y té… nada más.

Pero seguro te va a caer, aunque no lo quieras. Lo mejor es que el nene, como le encaaaanta que lo atiendan se va a seguir haciendo el mas enfermo y la vieja se te mete en la casa, pasa el dedito por los muebles (a ver si hay polvo), saca cagando a tu gato de tu propia casa, te manda a hacer las compras y al final te larga:

– ¡Nena! ¿No tenés una mantita, así me quedo esta noche? Me tiro ahí en sillón, ni vas a sentir, es por el nene.

Te quedan dos opciones:

O haces como en ese capítulo de “The big bang theory” que Sheldon se enferma y te vas antes que los síntomas empiecen y por teléfono le largas:

– Hay perdón amor, es que hoy laburo ¡todo el día! Anda a la casa de tu mami, de última.

O le traes un negro grandote que le tome la temperatura, que seguro se mejora rápido. Porque frente a otros hombres “son re machos” y se la re aguantan.

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