Las cosas por su (buen) nombre

De un tiempo a esta parte el peso del significado de las palabras de nuestra rica lengua castellana cada día tiene menos validez. Las nuevas generaciones y su necesidad de ponerle nombre a todo y gritar lo que sienten, muchas veces desgastan y confunden los significados de las palabras que usan todos los días produciendo en mi persona un odio profundo hacia todo lo que son y su verborragia asquerosa en forma de catarata reproduciendo palabras sin fundamento alguno.

Ahora voy a dar algunos ejemplos de usos indebidos:

  • Hoy en día los adjetivos que le damos a las cosas son parte sensible en cuanto a desgaste y poco peso del significado, esto pasa con la palabra genio, antes los que eran genios eran personas realmente destacadas en la sociedad hoy en día le decís “genio” al verdulero porque en la balanza de precisión encontró 3 zanahorias que pesaban justo medio kilo, ¿son boludos para darle tan mal uso a las palabras? Le dicen que es una genialidad a un amigo porque encontró el nombre de la canción que ustedes no pudieron cuando estaban escabio en un boliche, chotos.
  • Otro calificativo, sustantivo, adverbio o la forma en que puta se les ocurra ocuparlo es todo lo relacionado con la palabra amor. ¿Saben lo difícil que era antes esbozar esa frase con 5 letras para expresar su aprecio infinito por alguien? Ahora le dicen “te amo” a cualquier persona boluda que conocieron hace cinco minutos por el simple hecho de que les cae bien, a un amigo le dicen que es el amor de mi vida, y a mí me cuesta separar esas afirmaciones porque tomo el significado de las palabras con un respeto que se ha perdido.
  • Cuando hablamos de insultos es algo loco porque cuando éramos chicos y si éramos capaces de tener los huevos suficientes para decir la palabra “culiado” enfrente de nuestros viejos, sabíamos que la íbamos a pasar muy como el ojete, que nos iban a cagar a azotes, que nos iban a castigar por toda una eternidad o que por lo menos ese día íbamos a estar en capilla, pero hoy le decís a cualquiera que es un culiado, es más usamos esa palabra como muletilla, para sintetizar una frase o describir una persona tipo, que hacés culiado, no sabés lo que me pasó culiado, estaba por culiar con una mina culiado y no se me paró culiado.
  • También lo usamos con las enfermedades, antes decir “cáncer” era como una palabra tabú al igual que decir sida, hoy en día decís ay esta comida es un cáncer, cuando veo a tu vieja me da ébola, che me garché a tu novia creo que tengo sida y demás malos usos y abusos de las palabras que dejan en evidencia que somos retrasados mentales.
  • Hace unos años también robamos palabras de afuera y le damos significado y uso cotidiano en nuestro vocabulario diario. Por ejemplo si yo les pregunto ¿qué sinónimo le dan a la palabra «bullying«, ustedes qué me dicen? Hoy vas a una escuela y le decís que tu hijo está sufriendo bullying y probablemente salgas hasta en la tele, antes cuando mis viejos les decían que les pibes me cargaban porque era gordo seguramente les decían que tenía problemas yo y que vaya al psicólogo para que me ayude a superar esos obstáculos.

Estos y miles más son algunos de los ejemplos que se me ocurren ahora para hablar del poco peso que tienen el significado de las palabras de nuestro lindo vocabulario.

Nota: si algún día cuando están hablando con alguien se acuerdan de esto que leyeron arriba, traten de no ser tan pelotudos a la hora de hablar con los demás, manga de soretes.