Las mujeres y el fútbol, todo lo que hay que saber

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La Gata Fernández, Ronaldo, Lugano, Falcao, Beckham, Messi, el negro Kun. Genial, me sé el apellido de siete jugadores de fútbol, los primeros por riquísimos, Messi por groso, el Kun porque sale con Karina, todavía no entiendo porqué, de última con la guita que tenés engánchate a Alanise Morissette, no sé. Ah, me olvidaba de Diego Armando DIOS (Dios no se droga papá, estás avisado).

Mujeres y fútbol, que combinación rara, la mayoría no entendemos una goma, pero le ponemos onda. ¿Para qué? Para impresionar al macho alfa que están tirado en un sillón rascándose los huevos con un pelapapas mientras ve Aldosivi vs. Olimpo.

Contestaciones inocuas

Y ahí estamos nosotras que en el afán de un poco de atención se nos ocurre la fantástica idea de hablar sobre fútbol mientras miramos un partido junto a él, y largamos frases matadoras como estas:

“¡Sacalo a ese muerto! “ Consejo: cuando gritemos eso el hombre seguramente va a preguntar: ¿Y a quién pondrías en su lugar? Se pueden llegar a sorprender con lo que podemos llegar a contestar:

– Y mirá yo pondría a Chichita de Erqueaga. Mientras te hace tres goles de chilena te cocina un guiso.

– Mi amor, está jugando River con ARS. Para mí que gana Arsénico, como 0 a 4.

– ¿Se fue a la B? ¿Tiene algo que ver con Flor de la V?

El misterioso caso de Di María

Y nosotras felices mirando la pantalla como si realmente entendiéramos. Ahora, cuando tenemos que burlarnos de algún jugador cantamos la justa, ahí no nos equivocamos nunca, yo me la agarro seguido con Di María porque siempre he tenido la tendencia de reírme de la gente fea. Porque es bastante fulero el pibe, yo a veces cuando me pego la cara contra algo, aprovecho y lo imito hasta que se me va el dolor. Y me hace feliz cuando juega contra Bolivia o países con gente de ese estilo porque sabe que no es el más feo de toda la cancha. Y hasta podría ser más famoso si filma la segunda parte de Dumbo. Tiene todas las de ganar el chabón.

Más lindo que cagar plata

Cuando tenemos que babosearnos también estamos atentas y re chispitas:

– Beckham: te doy hasta que Fariña pague el monotributo, hasta que a alguna mujer en el mundo le crezcan las tetas por amasárselas, hasta que alguien sepa el nombre del supermercado chino al que concurre diariamente, hasta que los chorizos de la Costanera los hagan con carne de vaca, hasta que nos pongamos de acuerdo si en el Tutti Frutti “The Beatles” va en la letra T o en la B.

Fútbol femenino

Chicos, el único ovario que tengo me lo tienen como una sandia. Los fines de semana no puedo ver tele en el living porque mi viejo ve fútbol, no puedo ver tele en la pieza porque mi hermano ve fútbol, no puedo ver tele en la cocina porque MI VIEJA ve fútbol. O sea… y para colmo entiende la hija de puta.

¿El fútbol femenino fue inventado por los Gremlins, por los Critters, por los Aliens o por Arnaldo André? Me imagino a mi madre un domingo por la tarde saliendo de casa con canilleras y el número 2 en la espalda. Hay muchas mujeres que disfrutan jugarlo como yo disfruto hacer “nada” todo el tiempo, no lo discuto. Es más, un día mis viejos me dieron a elegir ¿fútbol femenino o vóley? Elegí las drogas.

No soy muy fanática del deporte y tampoco tengo muchas amigas que lo practiquen. El otro día me encontré con una, hacía como cinco años que no la veía, me contó que era delantera:

¡Ah! ¿estás vendiendo delantales?. No me habla todavía.

Es más fuerte que yo poder llegar a entablar una conversación con una mujer que juegue al fútbol, me produce el mismo sentimiento que cuando escucho a la gente que habla del equipo que odia como si fuese una persona: “¡Riveeeeeeeeer, bajaste de categoría!”, ni que fueran las ex de Maradona. Váyanse al carajo. No me produce ternura la gente que habla de fútbol, ternura me produce un panda recién nacido o Marco Antonio Solís en posición fetal cantando “Si No Te Hubieras Ido”.

El universo futbolístico y la mar en coche

Menos fútbol que Mateyko tengo. Es más yo fui una de las autoras intelectuales de esta propaganda de CQC:

No solo me preocupa este deporte en sí, sino todo lo relacionado a él: Por ejemplo: ¿Porqué los hombres no se sacan los pantalones de fútbol ni para garchar? Se pueden estar muriendo de hipotermia en invierno, pero el short de fútbol no se lo sacan ni a palos, lo saben combinar con pantuflas, más incogible que eso no sé me ocurre nada. Chicos si los vamos a visitar y nos atienden con ese short y un trapo de piso en la mano, no nos vamos a enamorar de ustedes, sépanlo.

Si hacen un asado con ese mismo short mientras se comen una morcilla con la mano tampoco nos vamos a enamorar de ustedes. No insistan por favor. Ya ni siquiera podemos hablar con el sexo masculino porque si les preguntamos algo la respuesta va a ser obvia: putas, cerveza o fútbol.

¿Y las canciones de cancha? Son pegadizas no lo niego, como las canciones de la iglesia. Pero porque en una de esas canciones siempre hay alguien que corre, ¿qué son? ¿La Asociación Internacional de Atletismo? ¿Y porque siempre le modifican una canción a Sergio Dennis? Bastante tiene el pobre con sus entradas al psiquiátrico como para que ustedes se encarguen de modificar “Te quiero tanto” por “Te gambeteo tanto”. Les permito que modifiquen una de Kapanga, pero ¿Sergio Denis? Quiero resucitar en una ameba con narcolepsia.

A mí me decís fútbol y automáticamente se me viene a la cabeza: Villa. Choripán. Domingo al mediodía. Un gordo panzón gritándole a una vieja: – Yo no seré un rayo mamita, pero si te caigo te parto en 8. El del almacén fiando. Migliore y Viatri de fondo.

¿Les cuento un secreto?: sinceramente me gustaría estar ahí. Me gustaría entender por lo menos lo mínimo de fútbol, jugarlo si pudiera también, sería re Palermo pero haciendo goles, básicamente. Soy fanática de un equipo, no lo voy a decir para que no me carguen pero es el mismo que el del Papa (ay, ¿cómo que ya saben de qué equipo soy?). Pero no, no hay caso de que entienda, de los tres años que me tratan de explicar lo que es una posición adelantada. Anoche viajaba en taxi, le dije al taxista, bien seria, algo de fútbol porque venía muy concentrado escuchando un partido y después me hice la que me reía de un mensaje que me había llegado “Ay, este mensaje jajaja” Porque verdaderamente me había mandado cualquiera.

Miro fútbol, mi familia me obliga aunque no quiera, me gustan los mundiales como la mayoría de las mujeres, hago previa con sanguchitos de jamón y queso, cerveza y todo, aunque sé que lo que voy a ver no lo entienda mucho, pero cuando juega mi país se borran todas las palabras descriptas en esta nota… ¡ESOS COLORES!, esa gente, esa hinchada, esa emoción, ¿Cómo vas a saber lo que es el amor, si nunca te hiciste hincha de un club o si nunca viste un partido de la selección aunque no sepas ni para que arco patea tu equipo? Como explicar lo que se siente si hay gente que no puede sentirlo; como contar lo que se vive si hay gente que no sabe vivirlo.

 

“Bendito sea el mundial con que soñamos
bendito cada nombre que ha sido designado
benditos los pibes que siempre sacamos, el peso de la historia
el respeto ganado.

Malditos sean los recuerdos dolorosos,
maldita la impotencia, la injusticia que vivimos,
el volvernos a casa cada uno por su lado,
las finales sin jugar, el quedar en el camino.

Bendita la anestesia general a los dolores,
las tristezas que curamos con abrazos,
las gargantas que se rompen por los goles,
el sentirnos los mejores por un rato.

Malditos los sorteos y los grupos de la muerte,
los controles sin azar que signaron nuestra suerte
malditos los mezquinos que juegan sin poesía,
los que pegan, los que envidian, los que rompen y lastiman.

Bendito sea el orgullo con que entramos a la cancha,
el potrero y la pelota no se manchan.
La tv que repite la gambeta, inflar las redes de los otros,
inflar el pecho de los nuestros, merecer la camiseta!

Los turistas, los cronistas, los sponsors, los amigos!
el himno!, LAS MUEJRES SIGUIENDO LOS PARTIDOS!
Benditas las cábalas que dan resultado!
Las risas y el llanto que guardaremos tanto…

Y bendito ese momento que nos regala el futbol,
de poder cambiar nuestro destino
y sentir otra vez… y frente al mundo…
LO GLORIOSO, LO GROSO, DE SER ARGENTINO…”

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El año pasado escribíamos:
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