Leyes femeninas que todo hombre debe saber (PARTE 1)

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El género femenino (dicen) es el más complicado. Yo opino todo lo contrario ya que es muy subjetivo, todos tenemos un poco de esa “histeria” que nos hace característicos. Pero los hombres (no sé si por contagio o por simple genética) vienen cada vez más complicados y día a día se torna más imposible entender qué, cuándo y cómo lo quieren.

Por todo eso y porque soy más gauchita que tu hermana les voy a citar algunas leyes femeninas para que, con suerte alcancen a entendernos un poco.

Tengan en cuenta que yo les proporcionaría un combo en “Subway” completo si alguien fuera capaz de resolverme la duda existencial sobre qué piensan y/o quieren los hombres que no sea: sexo, alcohol, fútbol, autos, minas que estén buenas y que (en lo posible) permanezcan calladas por más de 20 horas. ¡Canté pri!

SI TE QUIERE TE VA A LLAMAR PRIMERO

Y los dos salames pensaron lo mismo”. La cosa es así: algún ente ajeno a nuestras mentes nos hace creer que si el flaquito que está más fuerte que trompada de boliviano no nos llama es porque no nos quiere lo suficiente. Para vos y tus amigas seguro encontró otro hueco donde ponerla y vos te tenés que meter el baby doll rojo que le compraste a tu vecina que vende ropa interior en el orto. Y todo eso pasa por la mente en vez de hacerla corta y preguntarle si tiene las mismas ganas locas que vos de pasar una linda noche y quién te dice, te enamores, se enamore e inevitablemente alguno sufra.

SI TE PELEÁS CON TU NOVIO “LA TENÍA CHIQUITITA Y/O NO SABÍA COGER”:

A verrrrr mamu, si lloraste más que quinceañera haciéndose un test de embarazo en el hombro de tu mejor amiga por el pibe (al que le entregaste el guanero antes que el corazón) te dejó porque le secaste las bolas durante los cortos meses que duró la relación y le hacías reclamos más boludos que Iúdica, no intentes recurrir al trillado insulto de “no se la encuentra ni con lupa” porque esa amiga a la que considerás “de fierro” tiró litro y medio de baba mientras le miraba el bulto que se le marcaba a tu (ahora) ex novio con ese pantalón mostaza que le regalaste para su cumpleaños.

SI VOS LO PERDONÁS, TUS AMIGAS JAMÁS LO HARÁN. POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS, AMÉN:

Los hombres pueden no sentir empatía ante esta situación dado que nacieron con menos código que supermercado chino y sucumben ante las pronunciadas curvas de la ex de su amigo que de paso está más fuerte que la tercera casa de los chanchitos. Pero mis estimados, ¡nosotras no! Tenemos la idea ferviente de que aquello que les hacen a nuestra amiga (menos ponernos en cuatro contra el mármol) nos lo hacen a nosotras también. Entonces, si la boluda quiere perdonarte que te hayas hecho “el gigoló” saliendo con cuanto gato estuvo al asecho, bancate después las críticas y si te queda tiempo las reiteradas cara de orto.

Además, es necesario aclararles lo siguiente:

  1. ¡NO! No nos gusta que se hagan los simpáticos con nosotras. Te caemos mal, nos caes mal. Y una amiga enojada es más peligrosa que Robocop con tormenta eléctrica. Punto para nosotras.
  2. ¡NO! No queremos que nos presentes a la versión con menos dientes de Matias Alé a la cual con orgullo llamás “amigo”.
  3. ¡NO! No vas a lograr ponerla en nuestra contra porque no te bancamos y hacemos cosas como pincharte las gomas del auto o ponerte viagra en el café mientras estás en la casa de tus suegros. Es cornuda, no boluda.
  4. ¡SI! Todas odiamos a “tú amiguita”
  5. ¡NO! No me enamores si me vas a dejar a la mañana siguiente.
  6. ¡SÍ! Nos gusta que se queden hablando con nosotras después del sexo. Entiendo que después de haberse dicho una cantidad inagotable de adjetivos durante el acto no quedan cosas decentes por hablar pero si te vas a dormir al menos abrazame. Y no por una cuestión de amor sino para que no nos avivemos tan rápido de que nos acabamos de acostar con un boludo.
  7. ¡SI! Nos gusta que nos sorprendan. Y no, no pedimos que sean un lateral por izquierda, pero si en la cama hacen el salto del tigre los fines de semana, los cinco o seis días restantes recurran a la imaginación que creo tienen y háganse un favor indirectamente (quién sabe, la próxima semana les toque a ustedes y donde más les gusta).

Espero haber podido reflejar unas pocas de todas las cosas que se nos pasa por la cabeza a nosotras. Y vos campeón, que me estás leyendo y no podés entender las boludeces que somos capaces de imaginar, pensá que ustedes pasan horas frente a la tele jugando a la play con sus amigos choborras perdiendo tres de cada cuatro partidos o mirando pornografía llorando por los cuerpos que nunca van a tener.

¡Les amo!

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