Mendoza, te amo, te odio. ¡Dame más!

Gracias a mi trabajo real me ha tocado viajar por casi todas las provincias del país, incluyendo capitales y pueblitos remotos. Esto me da la capacidad de tener una opinión crítica y al menos sustentable para mi propia convicción de las cosas lindas y las feas que tiene Mendoza. Dejando de un lado el fanatismo, puedo armar una serie de pros y contras que a mí personalmente me parecen (a esto me refiero que podes o no compartir lo que pienso, no es mi intención convencer a nadie, simplemente comentar mi punto de vista).

Te amo…

  • Los paisajes en Mendoza son los más hermosos que he visto hasta ahora, no por nada estamos entre los 10 lugares mejores del mundo que hay que conocer. Si… entre los 10 primeros.
  • El ancho de las veredas es perfecto. Se puede caminar de ida y vuelta, tranquilo, sin ir a los acarreos o empujones, sin pungas que te estén por lookear o pajeros que te quieran apoyar.
  • Al no haber tantos edificios en la ciudad, el sol pega hasta más tarde. Las tardes son más luminosas y largas que en otras ciudades.
  • Si bien somos muchos, es muy raro que no te encuentres con un buen amigo en la calle.
  • Todavía se mantiene el “café de siempre”, “el bar amigo”, “la estación de la previa”, lo cual es fantástico.
  • Para los conservadores del orto como yo, aún existen las “Susanitas y los Susanitos”. Si, aquellas personas que quieren casarse, formar una familia estable, de papa hombre, mamá mujer e hijos y eso no les pesa en lo más mínimo, sino todo lo contrario. Algo sencillo, común, así como mis viejos. Aquellas que no se han acostado con medio mundo y que no se la han pasado de mano en mano como pelota de volley. Aún existen y, por suerte, quedan varias.
  • Existen muchas ciudades y pueblos hermosos, donde aún no llega el vicio de las ciudades, la grasa de las capitales y el salvajismo de la urbe. Y estas ciudades no están a más de cuarenta minutos o una hora de la capital. Ciudades donde podes andar por la calle tranquilo hasta cualquier hora o podes quedarte en la vereda de noche que nada va a pasarte. Y todo esto sin estar encerrado en un barrio privado.
  • Adoro los espacios verdes que hay en todos lados, espacios públicos, cuidados en el día, verdes y limpios, donde hacer deporte, picnics o tomar fresco.
  • Además de la fantástica fiesta de la Vendimia, tenemos muchos festivales autóctonos que son maravillosos, con artistas de primer nivel y cosas exquisitas para comer.
  • Digan lo que digan los Chilenos o los Franceses, tenemos los mejores vinos del mundo. Y poco a poco bodegueros, empresarios y comerciales del ámbito vitivinícola están adoptando una actitud de superación, exigencia y calidad total digna de admirar.
  • Vivimos en una tierra bendita, que nos mantiene y nos permite ser una provincia competitiva y con mucha producción.
  • Tenemos la nieve en invierno, el otoño en Mendoza (que no es lo mismo) y ¡primavera, verano Nihuil! Ríos, diques, lagos, montañas y mucho verde. Lo que permite que ciudadanos y turistas disfruten de todo, todo el año.
  • Tenemos un club en primera que la está rompiendo y otro que cuando ascienda va a regalarnos el “Súper Clásico del Oeste” el cual va a ser un espectáculo.
  • Esta la calle Arístides, que si bien no es de mi total agrado, no podemos negar que la persona que por primera vez camina esa calle un finde se cree que está en el paraíso.
  • Hay Shoppings, centros comerciales grandes y muchos proyectos que se vienen en el corto plazo. Tenemos hoteles de primer nivel, modernos y acordes a todos los precios.
  • Adoro que trabajar no sea una enfermedad como en las grandes ciudades, que se corte para disfrutar del almuerzo en familia y una siesta y que no sea tan esclavo el laburante.
  • Aún se puede andar en bicicleta a cualquier hora casi por cualquier lado. Casi.
  • No somos todos buena gente, pero la buena gente de Mendoza, les puedo asegurar que es la mejor gente del mundo entero.
  • No le rendimos culto a las piñaderas y el kilombo. Es más, a casi todos nos gusta evitarlos.

Te odio…

  • Los malos son los peores también.
  • Somos un pueblo muy pecho frío y especuladores. Le tenemos terror al “que dirán” y dejamos de hacer muchas cosas por ese motivo, no por nada las minas cruzan la frontera y son las más trolas del país.
  • Los mafiosos más cara duras viven en Mendoza. No hace falta que los nombren, son figurita repetida en este “diario”. Y lo pero de todo es que los tenemos como “los señores” y les rendimos honores y loas. Se manejan como los reyes se manejaban entre plebeyos y ciudadanos ignorantes.
  • Los políticos hacen lo que se les da las bolas con nosotros, rompiendo promesas a diestra y siniestra, haciendo sus propios negocios a costas de nosotros, malversando fondos, generando deudas y asegurándose su futuro y el de los suyos.
  • Somos un público careta y apagado que no le rinde culto más que a lo porteño. No hay cultura por la música de acá, por la tele, por las radios, por los artistas. Nadie le hace el aguante a las bandas, a los artistas, a los músicos, poetas o escritores. Tenemos metido en la cabeza que si es de Buenos Aires está bueno y si es de acá es una porquería.
  • Nos zarpamos en cagones al momento de saltar a defender nuestros derechos. Los políticos, los poderosos y los grandes empresarios hacen lo que se les canta las bolas con nosotros y no movemos el orto por tanta impunidad. Nos la comemos calladitos y pagamos, recibimos palos y agachamos la cabecita porque somos obsecuentes y maricones.
  • La policía acá es un asco. Son cometeros, incompetentes, mala leche y no sirven para nada. Son molestos y soberbios con los que no deben y bien cagones con los que deben.
  • Incompetentes me queda corto para hablar sobre lo pésimo que manejamos. No respetamos las señales viales ni las sendas peatonales ni las prioridades de paso ni las máximas ni nada. Patético.
  • Se les da una excesiva importancia que llega a la obsecuencia extrema (lo que yo llamo “los típicos chupapijones”) a los “hijos de” o los “hermanos de”, o sea, a los apellidos. Podes ser un imbécil, pero si tenes un apellido importante se te van a abrir muchas puertas, aún cuando todos sepan que venis de una familia de garcas.
  • El hermoso parque general San Martín de noche se llena de chorros. Donde antes podías ir con una novia a matarte una noche de verano ahora podes ir a que te maten don cabezas en motito. Y para colmo los inútiles de la policía se paran donde más iluminado está y molestan a la gente que esta tranquila, mientras en lo oscuro y en las calles aledañas los chorros hacen dulce.
  • Vivimos en la provincia más cara del país con los sueldos profesionales peores pagos. O sea, somos los que menos ganamos y los que más pagamos por bienes y servicios. Acá es más caro comer, más cara la ropa, más caro salir, más cara la nafta, los alquileres y encima somos los que menos cobramos.
  • Cuesta un huevo conseguir un laburo decente en una empresa en relación de dependencia.
  • Las calles están hechas re mil mierda.
  • Las universidades privadas son una estafa para el bolsillo. No se les cae la cara de la vergüenza.
  • Somos poco profesionales para trabajar, cumplir horarios y contraer responsabilidades. Hay muchos chantulines dando vuelta.
  • Esta lleno de “mamertos” y “minitas” que dan asco, que son patéticos, aburidos, amargos, se hacen ver todo el tiempo y se creen mucho más de lo poquísimo que son.
  • Vamos en manada a los lugares de moda, amojonándonos, peleando por entrar, empujándonos por estar ahí y así van pasando de moda bares y boliches como si de ropa se tratase. Cosa que no pasa en ningún otro lado del mundo, el lugar que esta bueno, esta bueno siempre y viceversa.
  • No valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos o se arruina. Con esto resumo en personas y lugares.

Mendoza ¡Dame más que vos podes! ¡Demos más que si podemos ser mejores carajo! Abramos la cabecita, digamos lo que haya que decir, hablemos cuando haya que hablar y cerremos el orto cuando haya que cerrarlo. Disfrutemos sin importar lo que digan y aprendamos que nuestros derechos terminan donde empiezan los de los demás. Con tiempo, ganas, dignidad, respeto y alegría podemos ser mucho mejores de lo buenos que somos.

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