Mentiras de un amor que ilusionan a cualquiera

Vivimos en un mundo donde todo se rige en un círculo de mentiras, traiciones y manipulación.

He aquí entonces un claro ejemplo.

Algo tan lindo, tan importante como lo es la palabra amor, es usada para jugar con sentimientos de la mujeres (obviamente ustedes hombres deben de también sufrir, pero en este caso, fue justamente un hombre quien mintió demasiado).

Seguramente te encontraste alguna vez en tu vida ese tipo, alto, divino, lindo, canchero, fachero y con todos los atributos que puedas imaginar, y seguramente ese alguien que hoy en día anda caminando por ahí como si nada, quizás haciendo llorar a otra, en algún momento lo hizo con vos.

No voy a negar que tal vez seamos un poco estúpidas, pero si de él te encanta todo, esa estupidez se justifica.

Y bueno, ahí está él, que te invita a salir, se conocen y se roba ese maldito corazón que pone absolutamente nada de resistencia.

Y no digan lo contrario, ellos hacen que nos enamoremos.

A ver, tampoco es que nos enamoramos de cualquier papanatas que ande por Palmares, pero si él te dice cosas lindas muchas veces, es atento, te hace reír, es lindo, te hace sentir bella, te trata de «bella», comparte su tiempo con vos, ese mensaje de buenos días, buenas noches, y bueno, todas esas cosas que ellos hacen y a nosotras nos encantan, complementándose con que ese alguien nos encanta mas, y eso se prolonga en el tiempo, no esperen que no nos enamoremos.

En este punto es donde se presenta la primera mentira. Seguro te dijo que a vos no mas te trataba de «bella», y por el amor de Dios, a todas, absolutamente a todas, desde la que se quiere levantar en el boliche y no se acuerda su nombre, porque seguramente es la número 13 a la cual se lo pregunta, hasta la señora que le vende camotes para el puchero en la verdulería de la esquina, y ni te cuento si la cajera del supermercados lo mira con ojitos, se lo repite mínimo cuarto veces mientras le cobra.

La segunda, es cuando tan ingenua querés creer que él solo está con vos, entonces se lo preguntas.

Pero mujer ¿qué esperas que conteste?: «y naaa… No sos la única, en realidad me gusta acostarme con por lo menos dos distintas en la semana». Y no, no esperas que conteste eso, así que él contesta lo que querés escuchar y te quedas contenta porque él a pesar de no tener una relación seria, prefiere estar solo con vos, fatal juego de neuronas que nos terminamos creyendo cosas que no están ni cerca de ser reales.

Y así seguís, en un «nos estamos conociendo», mientras tanto él conoce también a otras. Y el tiempo pasa, un mes, dos, tres, seis, y se vuelven ocho, y cada segundo día de ese mes vos tonta te pones contenta, y festejas saltando en puntas de pies que van a ir a pasar el día juntos, brindar por un mes más a su lado.

Y él, para él es un día más, ni siquiera se acuerda que ese día cumplen un mes más, e hizo otros planes. Y se viene la tercer mentira: que no tengo plata, que se me complico con el trabajo, que tengo a mi enano (hijo, en el caso de que tenga uno), que mañana trabajo temprano, y así todas las que se te puedan ocurrir, y te la remata con un, «bella te prometo que mañana nos vemos», y vos ahí pensando «bueno hoy no puede, mañana si», y en realidad tal vez pueda mañana, pero hoy seguramente se va con otra.

Hasta que un día, te empiezas a dar cuenta de que en realidad, no sos la única. Para esto hay diversas situaciones, una peor que la otra, pero el fin es el mismo, te enteraste.

Así que decidís ya no estar más bajo sus pies, o eso querés hacerle creer. Y salís, amigas, amigos, y aparece alguien que aunque para nada te llena, algo tiene, algo que te hace querer verlo. Y lo haces, lo vez, salís, ¿pero esto cuánto dura? Y chicas, dura hasta que él se entera y vuelve, con esa mirada que tanto te gusta, esos gestos, y su particular forma de hablar. Si, aparece con la mentira más grande de todas, aparece con ese tan ansiado TE AMO, aparece ese 9 de julio con esa frase que te marca, esa frase que decía algo así como: «Te voy a amar este día y cada día mi bella». Y vos tonta, re tonta le crees, y ahí estas contenta porque él te ama, te ofrece un mundo de sueños, sin mentiras, un mundo juntos donde si uno cae el otro cae detrás, así que nunca se van a dejar solos porque ninguno va a caer. Y pasa más tiempo, él jugando un papel el cual te enamora cada vez más, un papel que solo vos le crees.

Y no escuchas, a nadie, absolutamente a nadie. Todas tus amigas te lo dijeron, te avisaron, te imploraron que te alejaras, pero vos no, lo elegiste a él, vos confiabas en él, y así fue que te quedaste sola, pero con él, o eso creías.

Paso así mas de un año, y de un momento a otro te das cuenta (nuevamente) que no sos la única. Empiezan a aparecer mensajes, cosas raras, el se aleja cada vez más, con mas mentiras de por medio. Hasta que de un día para otro el te amo se convierte en te quiero. E intentas alejarte y vuelve a aparecer con un sos importante para mí, voy a cambiar, sos única en mi vida, y vos ahí esperando que algo de todo eso que prometa se cumpla. Te querés sacar la duda y le preguntas de esa otra mujer, te miente tan descaradamente y te contesta que solo es una chica, no significa nada. Vos le crees, porque a pesar de todo, él está ahí con vos, te besa, te toca y te hace el amor.

Pero como alguna vez alguien dijo por ahí, ojos que no ven, facebook que lo cuenta, recibís ese golpe duro, justo ahí en el pecho, donde se depositaba toda esa confianza, alegría y amor, y es justo en ese momento donde sin entender nada ves que nada, pero nada fue verdad, que ni siquiera hubo un poco de cariño de su parte. Te das cuenta en ese momento donde sabes que presento a esa otra a la familia, cuando hacia menos de un mes la que compartía los momentos en familia eras vos.

Y si, te mintió, hermana te mintió desde el primer momento.

Ahora si lo plantemos fríamente, ¿es necesario hacer tanto daño? ¿En qué momento se van a dar cuenta que todos somos personas, no juguetes?

Por eso, vos, que le creíste cada una de sus palabras, te lastimo más que nada, vos que ahora te volviste la mujer más fría para no volver a sufrir un desamor, vos que te prometiste no volver a creer, a vos te digo: “¡Esperemos no sean todos iguales!”

 

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