Moralismo extremo o pelotudez full time

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Como todos los días, me encuentro sentada en la comodidad de mi casa almorzando tranquilamente, preparándome para una larga tarde, cuando en el noticiero saltan con la noticia sobre los benditos libros que tienen contenido «inapropiado» para los chicos de una escuela. 

Ok, no me parece correcto tanto escándalo, estoy segura que las viejas detrás de semejante pantalla tienen ocho hijos cada una y han visto más chinos tuertos que un oculista oriental, pero bueno, a cada cual con sus problemas mentales.
En eso, se me ocurre, nuevamente como todos los santos días, meterme al caralibro y ya estoy dejar mi opinión plasmada en un estado que le ponga humor a la situación. No me termino de poner la segunda capa de ropa  cuando veo que tengo un embotellamiento de opiniones contrarias, peor que guerra de tizas de primaria. No me aguanto, dejo de prepararme, que me esperen donde tengo que ir, y les dejo para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero, los distintos tipos de engendros que pueden salir de estas «problemáticas sociales que ponen en riesgo el futuro de la juventud» y como dejarlos poto al sol entre las hileras. 

El moralista católico 

Frases comunes: «Esto es una aberración» «Dios los va a castigar» «Recemos por el futuro de la nación» 

Motivos para dejarlo callado: A ver, siempre tuve ese problema de pelearme con estos tipos porque me decían que un trabajo como la prostitución es indigno, pero a la vez te dicen que TODO trabajo es digno y es mejor que robar. Claro, ¿Y María Magdalena que hacía? ¿Vendía ballenitas? Qué dilema que tienen con todo lo que implique sexo y no «reproducción». No me vengan con esto de que nos vamos a ir al infierno porque si es así, yo me quiero ir a la joda que se va a armar allá abajo. Tampoco digan que saben enseñar educación sexual. Mi vieja uso el bendito método de contar los días (el único que aceptan en cada colegio católico) y acá ese día escribiéndoles esta nota. Aparte, si fuera por pecados de la carne, cuántos hay que se echan un mañanero antes de misa todos los domingos y después se arrodillan a pedir por la paz mundial. Sin olvidar al otro tipo más conocido de estos especímenes, las viejas extremadamente vírgenes o las que tienen 15 hijos y se espantan cuando dicen «pene».  

Como causarle un quiebre mental: Subite la remera o bajate los pantalones gritando: «ORGIAS PARA TODOS, COMAN Y VOMITEN ROCK N’ ROLL. DIOS ME DIJO QUE ES EL FIN DEL MUNDO Y TODOS NOS VAMOS AL MISMO LUGAR».  

El moralista social 

Frases comunes: «Esto es una aberración» «La sociedad se está pudriendo» «¡Qué alguien piense en los niños!» 

Motivos para dejarlo callado: Estos tipos más que seguro son padres sobreprotectores que tienen esa pedagogía cavernícola de enseñarles a los hijos que vienen de una semillita y que fueron enseñados en su infancia que nacieron de un repollo. O uno de los más temidos, el pseudo psicólogo que a todo le ve el fundamento de que la enseñanza en la infancia se mide sólo en lo que el pendejo ve en un dibujo o pantallita. No papá, yo también de pendeja vi cosas a escondidas porque mis viejos no querían y sin embargo no ando matando, violando ni tengo traumas sexuales. Estos especímenes no sólo suelen ser homofóbicos, sino que son vírgenes tardíos que se casan, cogen poco, se divorcian y ahí se enteran para que sirve el pito y cómo se usa. 

Como causarle un quiebre mental: Discutile hasta un punto absurdo donde, después de que te dijo todos sus tabúes y traumas, le podés decir con toda tranquilidad: «¿Vos tuviste un trauma de este tipo en la infancia, cierto?». 

El fapero encubierto 

Frases comunes: «Esto es una aberración» «Yo quiero ver ese libro» «Las cosas se ven mejor en vivo» 

Motivos para dejarlo callado: No suelen ser densos, sino más bien desagradables. Hermano, porno hay en Internet desde que nació, no me vengas con la idea que te calienta un libro/historieta donde salen un par de tetas y minas con cara de orgasmo. MAY GAD! Vos si tuviste traumas en tu vida, y fue la falta de una almeja en 100km a la redonda. No me quiero imaginar cuántos de estos tipos son padres y no ven la hora de que al nene o la nena le den el librito en la escuela para sacárselo de la mochila con la excusa de «Saber qué tipo de cosas les enseñan en la escuela». Siempre se muestran pacatos pero en secreto se matan a pajas cuando todos duermen, o ven películas eróticas en el cable. 

Como causarle un quiebre mental: Decirle simplemente: «Algún día tus hijos van a coger tanto o peor que vos, acordate de eso la próxima vez que mandes una mano a la bragueta. De nada.». 

El indiferente social 

Frases comunes: «Esto es una aberración» «Los pendejos ven cosas peores en Internet» «Nadie se trauma con algo tan natural» 

Motivos para dejarlo callado: No le calienta en lo más mínimo la educación, ni los traumas que sufran los niños. Generalmente son tipos y tipas sin hijos ni ganas de tenerlos, o padres que ya llegaron al punto límite del amor a la familia y no ven la hora de volver a tener la casa para ellos y poder salir a bailar para volver escavio a la mañana. Pueden ser molestos dejando su «indiferencia» en cada red social que visiten, quejándose de cada uno de los tipos antes mencionados por ser tan pacatos. No tienen miedo en decirle «pendejo» a todo lo que tenga un par de años menos que ellos, y se creen poseedores de toda razón. 

Como causarle un quiebre mental: Comportate como cualquiera de los anteriores hasta niveles absurdos. 

¿Se dan cuenta? Todos se aberran a su manera, pero por lo mismo, por un simple par de tetas y un pitito dibujados en un libro, cuando en realidad lo que hay que ver es cómo se enseña a usar esas cosas para las cosas buenas de la vida, como el placer y quien quiera, una familia.

Un beso para todos los traumados mentales que me inspiraron para esta nota. Espero que se lean y vean qué hice con sus opiniones.  

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