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Odio cumplir años

La sensación de resentimiento y bronca comienza unos dos días previos a la fatídica fecha, cuando todos comienzan a preguntarte “¿Qué vas a hacer para tu cumple?”… ¿Qué voy a hacer? Si pudiera hacer lo que se me de gana seguramente me iría de viaje hacia alguna playa paradisíaca sin señal ni internet y volvería un mes más viejo, pero como soy un ciudadano común y corriente debo soportar todo el yugo de este asqueroso día.

Pasan los años y te da más vena, porque ves como se te va la vida y seguís siendo el mismo gil de siempre. Aquel Inglés a tu edad era trillonario, el otro Francés a tu edad era gobernador, un Brasilero a tu edad ganaba su segundo mundial, ese tío tuyo a tu edad ya había formado una familia, aquel primo era un empresario exitosísimo ya planeando su jubilación, el otro amigo tuyo daba clases y otro sanaba gente. Un vecino construía su segundo hospital, el otro viajaba por su décimo país, uno se recibía de su tercer carrera y aquel Yanky ganaba su tercer disco de oro… vos de pedo llegas a fin de mes haciendo malabares en una oficina que se cae a pedazos. Y pasan los años…

Parezco una mina en sus días, sinceramente estoy insoportable. Ni siquiera de chiquito disfruté mi natalicio, salvo por los regalos de mis viejos que siempre se portaban, todo lo demás apestaba a ñoñedad, cursilería e incomodidad. Para colmo gracias al bendito Facebook ahora todos se acuerdan, antes por lo menos zafabas de los menos allegados.

Odio al típico amigo puntual, novia o familiar del palo que a las doce en punto te manda el puto mensajito o la llamada, odio el protocolo de saludo cumpleañero… “¡Feliz cumple! ¿Cómo la estas pasando?”… “¡como el orto!” me gustaría responder, pero no… hay que decir que “bien, todo tranqui, festejando con amigos” si es tu familia o “festejando con familia” si son tus amigos. Mientras todos saben que estas envenenado, con cara de culo, en ojotas y cortos viendo tele, rogando que pase el puto día.

Ni hablar de los festejos, a menos que disfraces el evento como una juntada más del montón, la temática es intolerante. No solamente sos el choto que tiene que procurar que todos la pasen bien, sino que encima tenes que ponerla toda solito sin siquiera recibir un regalo, porque vamos a la que es… los amigos posta no te regalan nada.

Y el punto culmine de indignidad, ahí cuando agradeces con toda tu alma no ser el increíble Hulk porque de ser así te estallaría la vena y te quedarías en bolas y en verde, es cuando te cantan al unísono la empalagosa, aburrida, cansadora y re contra chota cancioncita del “cumpleaños feliz”… si me dejan el cuchillo de la torta cerca me lo pincho en el glande.

Por suerte todo termina a las doce, al otro día volves a ser el mismo boludo de siempre, pero más viejo, más cansado, más pelado, más gordo, más enano, con menos tiempo de vida, más cagado, más idiota, más quemado pero por suerte… ¡con menos cumpleaños que festejar!

Fuente de la imagen:
blogs.20minutos.es 

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