Personajes infumables: herederos y la vida fácil

Los herederos. Estos especímenes que nunca trabajaron y, aunque lo hagan en la empresa familiar o como experimento social, nunca sabrán realmente lo que es tener que trabajar para tener con que pagar desde la casa y la comida hasta un gusto que te quieras dar. Llevan vidas holgadas, despreocupadas, improductivas, de necesidades satisfechas y a veces de excesos (¿Por qué no?) sin distinción de edad (obtienen muy fácilmente lo que quieren -y más- desde chicos, lo cual se sigue prolongando aunque sean unos grandulones pelotudos).

El concepto de ahorro en estos individuos se resume a gastar menos de lo que reciben de arriba sin mover un pelo. Lo he escuchado de ellos directamente. De más está decir que tras años de romperme el culo, levantarme temprano y estar horas en mi trabajo para tener un sueldo a fin de mes, de preocuparme para administrar lo que me pagan para ser capaz de comer o de guardar para más tarde, en fin…  de más está decir que, luego de todo esto, el pajero concepto de ahorro de estos vagos que nunca supieron lo que era querer algo que no podían obtener a cambio de ingresar el código de la extensión de la tarjeta de papi o mami es un insulto. Una patada en el culo simbólica por parte de unos giles que nunca tuvieron que comprender lo que conlleva postergar una necesidad o capricho, o poner prioridades.

Esta gente es capaz de predicar el comunismo con la misma caradurez con la que proclaman no preocuparse por la banalidad del dinero (Claro, porque lo tienen). Tienen el descaro de llamar materialistas a los que tenemos sí o sí que pensar en trabajar (Me lo han dicho y, personalmente, me rompió mucho las pelotas). Ya quisiera ver a algunos de ellos con una reforma agraria y una distribución equitativa encima.

Si esta gente tiene hijos, lamentablemente la burbuja se extenderá. La nube de pedos cubre generación tras generación de imbéciles que pasan su tiempo a veces como eternos púberes mantenidos por lo que les viene desde el bisabuelito para acá.

A veces se visten de hippies y se disfrazan de marginales. Un disfraz con el que logran impresionar a otros nabos como ellos. Discuten temas “importantes”, “saben mucho de música”, y logran dominar disciplinas varias como los videojuegos, el póker y el metegol a fuerza de horas de practica auspiciadas por la cuenta bancaria inagotable y siempre creciente.

Lo malcriados que son y los derechos y atribuciones con los que se piensan se extienden a varios ámbitos de su vida. Por ejemplo, no es extraño ver que traten a las personas como posesiones o empleados, cuya función es satisfacer sus deseos y callarse la boca.

A veces son “estudiantes” eternos, muchas veces sin motivación porque nunca les hizo falta. Casi siempre piensan que tienen la prerrogativa de casa en todos lados y son capaces de crisis terribles cuando se dan cuenta de que les falta algo que no pueden comprar.

Llámenme resentida, y tal vez sí, así sea, porque me parece una injusticia que en el mundo existan estas sanguijuelas mientras a otros nos toca vivir en la realidad. Igual, a falta de un equilibrio cósmico más palpable, prefiero lo que me tocó a dar asco. La necesidad y la lucha a veces son una bendición.

Escrito por Nina para la sección:

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