¿Por qué Mendoza no es una “ciudad maravillosa”?

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Todos nos acordamos del concurso de “Mendoza Ciudad Maravillosa”, quizá, muchos votamos. Más porque es en donde vivimos, que por ser “realmente” maravillosa, al menos esos fueron mis motivos.

Mendoza tiene sus atractivos, no lo voy a negar. Quiero aclarar esto antes que un montón de pelotudos salten a decirme: ¡Lorelai sos una chota! Tenemos el Aconcagua, tenemos el Dique Potrerillos y tenemos el Shopping que ahora está lleno de pibitos de 15 años que te piden la hora y bla bla… ya lo sé y sí, divinos los lugares, pero me centro en capital por que es el lugar que concursaba, así que no jodan.

He estado fuera y cuando volvés, miras la City y decís: “que linda es Mendoza”. Hasta que querés ir a tomar algo y te atienden con ese típico humor “montañes”: cara de culo y casi como haciéndote un gran favor, te preguntan “¿Qué vas a tomar?” Y no te traen la carta; nunca entendí cual era el problema de los mozos en entregarte la carta, ¿no quieren que se gaste o que les pasa? O cuando entrás a una casa de ropa y la mina te dice: “¿Qué buscas?” Y no ofrece asesoramiento en lo absoluto y de pedo te indica con una seña del dedo donde están los camarines.

Pero al caso, este era un concurso destinado, sobre todo al turismo. Y con una mano en el corazón y no lamento herir susceptibilidades, no creo que Mendoza esté realmente preparada para ese tipo de publicidad. ¿Me gustaría? ¡Obvio! Me encantaría que fuese más turística y maravillosa, pero no lo es y acá mis motivos.

Paredes

Vamos a basarnos en que el concurso se refería a la “ciudad” y no a sus alrededores (no voy a caer en lo que “es Las Heras” o cualquiera de esos lugares donde no podes salir vivo). Vamos a la “ciudad”: ¿Alguien se puso detenidamente, cuando viaja en auto ajeno (no manejando por que chocarían como giles) o en el colectivo a mirar las paredes de capital? Creo que alcanzan los dedos de una mano para contar las que no están grafiteadas con firmitas pedorras o con declaraciones de amor o las que nos cuentan cuál es su equipo de fútbol favorito y los que nos dicen quienes consideran que se tienen que ir a la reverenda mierda y quien se la come y cuantos “putos leen”. Todas, todas las malditas paredes escrachadas. ¿Qué pasa Mendoza?

Limpieza

Si, hace muchos años en un pasado mejor, Mendoza era la ciudad más limpia y nos seguimos creyendo el cuento. Realmente no miran hacia abajo cuando caminan y ven lo sucio o cuando llueve ¿Por qué creen que las acequias se tapan? La gente no cuida y si no fuera porque el municipio masomeno’ se hace cargo a la mañana de mantener limpio, estaríamos tapados de colillas de cigarrillos, de papeles y de latas de gaseosa. No es una ciudad limpia. Pasen por la plaza san Martin a la noche y van a ver ratas del tamaño de caniches toy.

Horarios

Basándonos siempre que en lo que participaba era la ciudad yo me pregunto: si soy un turista y no fuí de excursión a la montaña ¿Qué mierda hago todo el puto día hasta que decidan abrir los locales a las 6 de la tarde? Almorcé y me jodo, me voy al hotel a ver una película (lo puedo hacer en mi país de origen) Ni los artesanos de la plaza independencia están, no hay una puta alma desde las 13:30 hasta las 18:00. Les estamos ofreciendo venir a los turistas a visitar nuestra maravillosa ciudad pero no podemos dejar de dormir un rato. Lo único que queda es ir a caminar al parque ¿y el resto de los días? Perdón, pero no me parece de ciudad turística.

Ladris everywhere

Les mostramos una fotito del parque al atardecer con un evento que se hizo hace mil años de un globo aerostático, los hacemos venir y cuando vienen y se sientan a tomar un café en nuestra maravillosa peatonal, el turista se encuentra con un pibe que le pide una moneda pone la gorra encima de su celular y ¡chau! Le afano el celular. Van al parque, los afanan en el cerro de la Gloria, en el lago, en el rosedal, en todos lados… si se salvan de que no les peguen un tiro y/o puntazo. Esa es nuestra bienvenida, así los tratamos y después nos quejamos cuando en el exterior nos tratan de “chorros”. Un limpia vidrio que le afana la mochila, la plata o lo que sea, y los miles que los relojean para afanarle lo que les queda, un punga le arrebata el bolso, un chanta le quita la cámara con fotos de todo el viaje, un “arbolito” les caga el cambio. Sin mencionar a los que piden moneditas, dejan tarjetas, agujas, cuchillos, encendedores, el tipo con la guitarrita, y etc. ¿El Estado dónde está para hacerse cargo de esa gente?

Transporte

El transporte público es una vergüenza, en especial si nos ponemos en los zapatos de un turista. Lo vi de cerca: 2 chicos se suben al trole y obvio: ¡No podías meter monedas! Y el muy forro del chofer (que deja pasar a cualquier picante o bravucón) no los quería llevar gratis y nadie les quiso pagar el boleto, fui y les pague el boleto (que me alcanzó de pedo) pero claro… después me camine todo para buscar carga de red bus, ¡y eso que yo conozco! Imagínense en un lugar desconocido.

Eso les pasa a los mochileros o a los que no vienen forrados ¿cierto? ¿Pero qué pasa con un transporte un poco “más sofisticado”? Digamos un taxi, y voy a volver a contar una experiencia personal: Cuando vuelvo a Mendoza, volví con el acento de otro lado y me tomé un taxi en Catamarca y San Martin, me dirigía a Olascoaga y Pueyrredon del centro (un viaje corto y que me conocía de recontra memoria) Le indico al tipo por donde le conviene ir y él se desvía una vez, le digo: ¡Te pasaste! – Ah perdón. Y se vuelve, un poco más adelante se vuelve a desviar y le vuelvo a decir: Te dije que no fueras por acá – Es que iba a ir por Martínez de Rosas y bla bla (una vuelta de 5 cuadras más, al pedo). En conclusión: si creen que sos turista te joden, te cobran más el dólar, te dan vueltas en los taxis y te toman de gil.

Y esa es la avivada Argentina, nos creemos muy vivos haciendo esas cosas y somos unos chotos.  De esa forma Mendoza nunca va a llegar a ser “maravillosa”.

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