¿¡Por qué!?

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Desde chico me enseñaron que había cosas que se debían valorar más que otras, que se debían cuidar y respetar y vos fuiste una de ellas llegado el momento.

Recordé todas esas enseñanzas que me dieron y que también fui aprendiendo en el camino con mis aciertos y mis errores, pero le puse el mejor empeño, mucho más que otros.

Te cuidé, te valoré, te di todo lo que creí que necesitabas. Te puse alto en mi escala de valores. Muchos no reconocen lo importante que son algunas cosas, pero yo te reconocí cada una de tus virtudes, cada cosa que podía hacer gracias a vos. Te di lo mejor de mi. Me preocupaba por cada cosa que podía hacer y cada cosa que te podía brindar de la mejor manera. Nunca te di nada de mala calidad, ni espiritual ni material, aunque tuviera que resignar otras cosas.

Había momentos en los que me desvivía si era necesario para que esto no pasara. Y hasta en tus malos momentos, que los hice carne en mi, dejé todo de lado, TODO: amigos, familia, salidas y hasta no comía por días enteros si era necesario. Vos lo sabés, me conocés, no lo podés negar, sería una gran hipocresía de tu parte.

Me gustaría dejarte, desterrarte de mi ser, no verte nunca más y hasta dejar de pensar en vos y en el tiempo que estuvimos unidos, tan unidos como piel y uña. Pero algunas personas me insisten que no, que no es buena idea, que intente más tiempo, que hay formas de solucionarlo, por más que queden algunas secuelas y cicatrices, que todavía me podés servir y hacer bien a pesar del dolor, y que aunque el día de mañana pueda ubicar en tu lugar un reemplazo, no va a ser lo mismo, no va a encajar naturalmente en tu lugar, no va a ser tan parte de mi como vos lo sos.

Yo ya no puedo ni pensar, el dolor que siento, la agonía que no me deja hacer nada, lo mal que me has hecho y me hacés sentir. Y ni el tomar todo lo que estoy tomando ni haciendo todo lo que he hecho ha permitido mitigar esta pena. Y como he llorado por esto no lo he hecho por ninguna otra cosa en la vida, lágrimas sinceras de dolor y de pena, de agonía y decepción. Yo, una persona que siempre se consideró fuerte, con aguante, sentir no solo el sufrimiento psicológico, que no me permite leer, escuchar música y ni ganas de hablar o verme con alguien, sino ya también físico, porque siento dolor hasta en el último músculo, siento que me ha cambiado la forma de andar, de expresarme, hasta las facciones del rostro, ya no me reconozco, ni tampoco los más cercanos míos.

Hay cosas que uno no se las desea ni a su peor enemigo, y esta es una de ellas, sería muy cruel y de persona sin valores hacerlo.

Por eso a vos te digo, a vos diente de una gran puta mierda, hijo de una gran puta, me cago en vos y en la hostia, seguí así nomás,  que digan lo que digan y piensen lo que piensen voy a hacer como El Naufrago para sacarte de mí, cueste lo que cueste: Cast Away Tooth

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