Vergüenza ajena

Siempre tiendo a defender al gremio femenino, aún en posiciones en las que no estoy de acuerdo. Creo que somos una gran hermandad (o deberíamos ser), y no me gusta mucho que nos critiquemos unas a otras tildándonos de minitas, mujerzuelas, gatos, trolas, etc.

Pero hoy voy a hacer una excepción enorme, porque realmente me da vergüenza que una mujer así exista y lo peor de todo, que tenga un puesto donde decide directamente sobre la vida de otras personas, como es el Juzgado de familia. Y que le chupe un huevo.

Elsah Galera vivía en General Alvear y trabajaba de comerciante. Se separó de su marido y comenzó una relación con un conocido dirigente sureño de la UCR, apodado El Zorro Vidhela. Se vinieron a vivir al Gran Mendoza, donde la inteligentísima Elsitah se recibió de abogada más rápido que un avión y de regalo de graduación entró al Juzgado de Familia, por concurso por supuesto… toda la experiencia y puntaje obtenido en un periquete, pero bueno, las grandes mentes son así.

Sin embargo, eso no es lo que destaca la vida de esta honorable luminaria contemporánea, no señor. Saltó a la fama cuando fue acusada por la madre de Micaela Reina, niña secuestrada y asesinada por su padre, de no haber hecho lo suficiente para impedir el doloroso suceso siendo que ella misma había denunciado al padre varios días antes, apenas la niña desapareció de su hogar. No investigó, no ordenó allanar la casa del padre, no lo citó a declarar, no lo hizo seguir, no lo detuvo, nada. Una semana después la niña aparece muerta y la señora magistrada dice que mandó a un policía a preguntarle al padre dos veces si sabía algo de la niña, y el malo padre mentiroso no dijo nada. En sus palabras dijo: “seguí el procedimiento”. No creo que el procedimiento sea lavarse las manos y hacerse la manicura mientras hay una niña perdida, un padre sospechoso (y denunciado) con prontuario, y un policía que quiere llegar pronto a su casa.

Se pidió un jury, pero por supuesto, sus conexiones políticas habrán sido más fuertes y zafó. Un error lo comete cualquiera, aunque los tuyos se tapen con tierra, ¡grosa!

Ahora, no curada de espanto con la muerte que debería pesar sobre su conciencia, si no se cagara en todo, al poco tiempo recibe en su despacho un expediente sobre una familia Ávalos Porcario, donde en más de doscientas fojas se fue acumulando evidencia de importantísimas y respetadísimas instituciones mendocinas como el Hospital Notti, la fundación CONIN, la casa Cuna, y los informes de psicólogos especializados, acerca del maltrato recibido por los hijos con internaciones en terapia intensiva, desnutrición, síndromes psicológicos de bebés maltratados, contestaciones de los padres como “bueno la próxima vez que se nos caiga un niño ni lo traemos”, “yo me declaro culpable si le dan los nenes a mi marido”.

Sólo para ilustrar,  cito algunos detalles escabrosos: la niña Andrea tenía una fractura de tibia que no había sido atendida en el hospital, por lo que había sellado de manera defectuosa dejándole una deformidad en su piernita… los padres culpan a los hermanitos de esto y de todos los demás golpes.  El padre se había fugado anteriormente con una menor de 15 añitos, pero no duró mucho porque terminó denunciado por malos tratos. Los parientes dicen que el señor Ávalos suele agarrar del cuello a su mujer. Desde el centro de recuperación Madre Teresa (donde internan a los niños para esperar la resolución judicial y de paso recuperar su salud) dicen que los padres los van a visitar sólo tres veces, viviendo a 8 cuadras, y a la salida se lo ve al padre maltratando a la mujer que tiene un bebé en brazos. Todos figuran en el expediente, y muchos más. Escalofriantes.

Los únicos a favor de la reinserción son unos tipos de una ONG “Tierra de Niños”, cuyo coordinador Javiehr Rollo personalmente comparece en el despacho de nuestra Wonder Woman local y expone que los niños deberían volver con sus padres y que ellos mismos se van a encargar de monitorear la evolución familiar. Mucho amor al arte, hasta que salta el dato de que la DINAF paga 10.000 pesos por mes a la ONG por cada familia que intenta unificar. Más tarde se verá que el mismísimo Javier Rollo es además empleado de la DINAF. Turbio, turbio….

Los argumentos propuestos por la ONG parecieron movilizar mucho a Elsah, quien dispone el reintegro de los niños, por supuesto bajo el grito en el cielo de todas las demás instituciones cuya competencia en estos temas no es nada a comparación del conocidísimo Javiehr Rollo y su ONG peruana (a criterio de EG). Ah, y el supervisor del caso no tenía formación universitaria que lo habilitara para su tarea. Sí, hay más de un hijo de pú en esta historia.

Luego los siguientes informes son claros: los pequeños no concurrieron a los controles de salud, el padre nunca fue a terapia, los niños volvieron a ser internados, la madre se negó a ligarse las trompas y a llevar a sus hijos al Jardín Maternal. Es decir, se cagaron en todas las promesas con las que se llenaron la boca para retirar a sus niños. Y adivinen qué hizo la benemérita Jueza… ¿salió corriendo a buscar a los niños en su auto y llevarlos a su casa? No. ¿Llamó inmediatamente a la policía para retirar a los niños de ese ambiente malsano? Mmm no. ¿Mandó a llamar a los padres para reprenderlos y recordarles su papel de padres? Mmmmmm  tampoco. ¿Le exigió a Javiehr Rollo que tomara cartas en el asunto? Menos que menos. Fuentes no identificables afirman que mientras la niña Andrea era asesinada por los maltratos parentales, la señora Jueza se limaba con avidez sus uñas postizas, pensando en su próxima conferencia sobre justicia familiar. Sí, porque ella es un huracán, y cuando no está en su despacho salvando vidas, (la de JR por ejemplo), o dando clases en la UNC, viaja por el mundo enseñando sus múltiples conocimientos, y sobre todo, llevando a los más diversos lugares su entrega y dedicación por los derechos de los niños.

Luego de zafar de su segundo pedido de Jury, yo creo que se merece un premio. ¡Debería compartir con Obama el Nobel de la Paz!

PD:

1) Los responsables de la ONG han hecho un comunicado, donde se lee: “Hemos aparecido en los medios de comunicación como dos empleados del estado que estamos trabajando en algún lugar de Mendoza, donde nadie  sabia nada y además cobrábamos $ 10.000. Esto es lisa y llanamente una mentira”.   NO ES MENTIRA Y NO LO INVENTARON LOS MEDIOS SINO QUE CONSTA EN EL EXPEDIENTE.

2) Los catorce votos a favor de la jueza (QUE EVITARON EL JURY) fueron emitidos por el presidente de la Suprema Corte, Alejandro Pérez Hualde, y los ministros de la Corte Jorge Nanclares, Carlos Böhm, Pedro Llorente, Fernando Romano, Herman Salvini y Gladys Marsala. También lo hicieron a favor de la magistrada los legisladores Raúl Vicchi, Vicente Russo, Sergio Bruni, José Martínez, Héctor Gómez, Aldo Giordano y María Elizabeth Fernández de Merino. ¡RECORDEMOS ESTOS NOMBRES A LA HORA DE VOTAR!

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