Los amantes de río Estigia | Capítulo III

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?Tenemos un problema, María Belén. El objeto que me diste tiene muy poco valor emocional. No vas a poder subir a la barca. Tu destino es vagar por la orilla el Estigia o hundirte en él, sin importar lo que elijas quedaras atrapada de este lado durante toda la eternidad.

Belén se derrumbó en ese momento y cara de su perpetrador vino a la mente. Recordó de forma muy espontánea y fugaz como esa noche fue abordada y como en los últimos segundos de vida, el malviviente la estranguló hasta que asegurarse que ya no respiraba más. Se peguntó porque a ella, sin poder expresarlo con palabras.

Luego de unos momentos, la voz grave de Caronte rompió el llanto de la joven entonando un eco incesante que llegó hasta las entradas del inframundo, mucho más allá de donde terminaba es Estigia.   

?Deja de lamentarte ?dijo Caronte demostrándose más mal humorado que nunca?. Es un chiste, estúpida. No recuerdas que cuando subiste a la plataforma te dije que había forma de pagar el viaje.

Belén se secó las lágrimas y alzó la vista para ver el semblante del titán. El mismo era muy serio y no permitía ni la más mínima muestra de broma.

?¿Cuál es la otra forma? ?preguntó la joven reincorporándose y sonriéndole con amargura a la anciana que la miraba tristemente.

?En realidad, María Belén, hay dos formas, pero ambas son poco éticas, tanto que a mí me dan asco. Sin embargo, si cumples, yo no tengo derecho a prohibirte el paso.

?¿Cuál es ese método? ?preguntó la anciana desesperada. Caronte giró en torno a la débil voz de María del Carmen y la anciana se sintió disminuida, comprendió, sin mediar palabra que, si seguía hablando, sería castigada en la barca.

Caronte se volvió, se inclinó un poco para quedar lo más cerca posible de Belén y le dijo:

?El primer método, y el menos destructivo es: ir al mundo de los vivos, encontrar algo de un valor emocional abismal de alguien muy cercano a tu entorno familiar. Algo que amen, por ejemplo, una foto tuya que tu papá guarda en la cartera.

?“¿Cómo supo eso?” ?se preguntó Belén absorta.

?¡¿Me vas a prestar atención o no?! ?gritó Caronte embravecido.

?Perdón ?se disculpó casi gimiendo.

?En ese caso, puede que le quites el pasó a la barca al familiar que elijas. Sin embargo, y, lo más probable, es que con el pasar del tiempo se olvide de ese objeto y encuentre otra cosa de valor para ser enterrado. El segundo método es: que busques a otra persona en el otro plano, la enamores y que la empujes cuando lo traigas de vuelta aquí, para que su sangre alimente el Estigia.

La cara de Belén se transformó ante esta información y se llenó de repulsión. No sabía qué hacer, cualquiera de las tres opciones que se le habían presentado terminarían en el sufrimiento de alguien o de ella misma; además, de la culpa que sentiría si llevaba a cabo la última opción.

Entonces, la anciana, a pesar de que estaba llena de pavor, venció al miedo y dijo:

?Belén, no seas estúpida, busca a algún hombre, a algún idiota y cambia de lugares con él. Le vas a hacer un favor al mundo eliminado a uno más de esa peste.

Caronte no podía creer lo que escuchaba, casi nadie se había atrevido a desafiarlo en torno a los milenios que se encargó de llevar a las personas del inframundo. Quiso callarla, sin embargo, la escena le pareció graciosa y la dejó terminar de hablar.

?Un hombre, mi hijita, te hizo eso. Entonces que lo paguen. Vos saliste a bailar, a conocer el mundo, y terminaste muerta y violada por un hombre hijo de puta. Ninguno se merece vivir, Belén, ninguno. ?La anciana débil y esquelética enseñó el carácter que supo demostrar cuando estaba con vida?. Además, sos muy hermosa, mi amor, muy hermosa ?enfatizó cariñosamente?. No vas a tener problema en encontrarte con un calentón de esos que solo piensan en una cosa.

Caronte, evitando la carcajada, pero sin dejar de sonreír le preguntó:

?¿Terminó, María del Carmen o quiere agregar algo más?

La anciana guardó silencio inmediatamente y comenzó a desplazarse hacia el interior de la barca. Entonces Caronte centró de nuevo su atención en la joven y le dijo:

?No me importa si cuando vuelvas venís con un objeto o con otra persona. Me da igual. Pero ahora necesitó saber si vas a volver o no.

Las palabras de María del Carmen se gravaron a fuego en la mente de Belén. La anciana tenía razón todo, fue por culpa de un hombre; y, acaso no son los hombres culpables de todos los males del mundo. Un odio irracional surgió desde el corazón sin vida de la joven fallecida. La expresión dulce y asustadiza cambio rotundamente a una diabólica y en cierto modo seductora. Belén comprendió su lugar en el mundo y mirando a Caronte de manera desafiante le respondió:

?Sí, voy a volver.

?Esta, bien, las reglas son estas ?dijo el gigante sintiendo pena por la muchacha. No lo expresó en su forma de hablar ni en las expresiones de su cuerpo, debido a que él sabía que tenía una reputación que cuidar. No obstante, a medida que avanzaba en el discurso que formulaba las reglas sentía cada vez más tristeza y una sensación de vacío por la joven?. Primero, solo tienes siete días para volver, si lo haces antes no hay problema, pero si vuelves solo un segundo después de ese plazo vas a quedar vagando a las orillas del rio. Segundo, solo puede salir de noche, tenés prohibido moverte con la luz del sol. Cada vez que amanezca vas a aparecer en el lugar donde fuiste enterrada.

>>Esas son las reglas, ¿las aceptas?

?Si ?respondió con decisión.

?Está bien y debes saber unas cosas más. No te las digo porque me des pena, solo me caíste bien, no todos los días puedo ver a belleza como vos ?aseguró Caronte sonriendo. La joven no le dio mayor importancia, después de todo se trataba de un hombre, entonces se mostró impaciente. El barquero notó el gesto y siguió hablando:

?Llevas más o menos tres años muerta y tus padres… ?Caronte se quedó callado, no se atrevió a terminar la frase.

A Belén, esto no le importó, solo quería volver a la tierra para llevar a cabo su venganza.

?¿Eso es todo? ¿Cómo me voy de acá?

?No, no es todo, te estaba haciendo trampa; hay otra manera de cruzar. Si logras hacer que el chico que se enamore de vos te regale algo muy preciado para él también, puedes usarlo para cruzar.

Belén sonrió con el mismo cinismo de Caronte mientras que este terminaba de explicarle todo.

?Pero solo funciona cuando es amor real. Ahora, sal de muelle y camina por las orillas de rio. Adéntrate en las montañas oscuras y cuando abras los ojos estarás en el mundo de los vivos.

Belén se dio vuelta y salió caminando llena de seguridad, oyendo como de pronto Caronte llamaba a otra persona en una lengua que ella jamás oyó. Se adentró en las montañas observando con indiferencia a las almas que se pudrían en rio y solo unos segundos después, abrió los ojos y se emocionó casi hasta el punto del llanto cuando vio que la luna llena estaba en lo alto del cielo.

Continuará…

Escrito por Cthulhulotudo para la sección:

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