/Amar en el siglo XXI: la lucha entre lo mundano y lo espiritual

Amar en el siglo XXI: la lucha entre lo mundano y lo espiritual

Me puse a divagar un poco y llegué a la pregunta eterna ¿Qué es el amor? Cientos, miles de escritores, filósofos, conocidos y desconocidos, personas como vos y como yo hemos tratado de darle una respuesta a esto, no hay una definición o respuesta única.

Personalmente y por propia experiencia, creo que el amor llega en el momento justo, cuando menos lo esperás… en mi caso, cuando no lo buscás. Aparece cuando necesitás un cambio en tu vida, cuando estás marcado (y listo) para lograr la plenitud, es lo que te llena el vaso casi vacío, en mi fué la copa a medio llenar. Noches eternas de excesos, de charlas sin sentido y amigos hetéreos que se esfumaban en la madrugadas, caretas de una sociedad que presionan por agruparnos en torno a comportamientos y lugares sin valores, donde la cultura snob es bandera de masas; ni las mantienen, las descartan en un abrir y cerrar de ojos por las modas que se vienen, modas que te pasan por encima para esperar las que llegan detrás, para no estar desactualizados, o que te mimeticen con los que surgen de abajo empujando para alcanzarlas. Hay que sacar los pies, antes que otros los metan en la misma agua.

La falta de amor te incita al enriedo en sábanas sucias, a las noches interminables mirando el techo, al sujetarte de posesiones vanales que terminan como un reloj caro, pero antiguo y pasado de moda en un cajón. Los viajes lejanos pero en soledad te conforman hasta el regreso, donde tu rutina vuelve a envolverte en el infierno de vanidades y simplismos. Las cuotas que pagás se transforman después de tu vuelta en cuchillazos al alma, que te muestran el vacío que te rodea. Ni siquiera ese tatuaje que te salió carísimo te alcanza para calmar la ausencia interior.

El amor lo vas a encontrar cuando desees con todo tu ser un cambio, una reforma en tus conductas y hábitos, pero principalmente cuando te quieras encontrar con vos mismo, con tu verdadero ser interior, ese que ni aún vos descubrís, porque los que han amado solo saben, que se redescubren todo el tiempo, se conocen y reconocen. Ahí te das cuenta si realmente podés compartir, quedarte callado, entender al otro, pensar antes de hablar, pensar por dos, y en dos … la gran frase “No hagas lo que no te gusta que te hagan” pasa a ser la bandera que más vas a elevar. Ahí vas a terminar con la creencia que estabas más arriba del cielo, te darás cuenta que sos un mortal más, que ha venido para vivir, sufrir, amar y partir.

Las verdades a veces son simples y dolorosas, con el verdadero amor las conocés, y las sentís hasta los huesos, pero también el amor es la cura a todo el vacío que te marcó durante días y años que se hacían eternos, en los cuales salías a caminar por calles como un espectro de cabeza baja, tratando de no hacerte notar, contradicción que en las noches se reflejaba en un espejo distinto , donde el mostrar lo que tenés te embebe en un orgullo pecaminoso e inherente.

Hoy los que estamos enamorados, no solo lo estamos de la persona que tenemos al lado, sino de la vida que nos dió esta oportunidad, de nosotros mismos, de cómo somos enamorados, de que sacamos lo mejor de nosotros en ese estado, donde la luz que generamos es única, y se nota; lo notan los que nos rodean y realmente les importamos, los tiempos en que todo se esfumaba al amanecer hace tiempo llegaron a su fin.

Nota del Autor:

Dedico esta nota a las personas que sufrieron por lo que creían que era amor, no todo está perdido, siempre hay una nueva oportunidad, va en ustedes creer.

Agradecemos las fotos al creativo Gerardo Herrera y a sus protagonistas, Yolanda y Ernesto, quienes con sus felices 32 años de casados nos demuestran que el amor es más fuerte.

Fotos: