Coger ahora es mucho más fácil que hace diez años

Hace algunos años, tus viejos se sorprendían cuando les contabas que te habías “tranzado” una mina en un boliche, ni te cuento si te “tranzabas” más de una… pasabas a ser el jefe de la brigada de amigos y tu papá pensaba que eras el legendario “hijuetigre”.

Te reías de su vejez cuando te contaba que en su época costaba cabecearlas para sacarlas a bailar, con la mamá detrás, invitarlas a tomar un helado, con las hermanas detrás y ni hablar de besarlas, en la cocina, con la luz prendida y toda la familia detrás. Escucharlo te parecía ver una película de Sandro y te cagabas de risa de tu juventud, pensando… ¿Qué le voy a contar el día de mañana a mis hijos, cuando ellos tengan mis 18 y “transen” o vuelvan “palomeados” del boliche?

Pero no… los tiempos han cambiado vertiginosamente y ya no hace falta esperar a que tengas  50 años e hijos de 15 para contarle las diferencias entre tu generación y la de él, ahora… con tan solo 30 años, hablar con un pibe sub 25 genera un espacio bastante grande, ni hablar de comparar nuestros 18, o nuestros 15, con los de ahora… los tiempos han cambiado a una velocidad increíble, a un ritmo acelerado a niveles extremos.

Basta tener un celular, algunas redes sociales, whatsapp y, si tenes al menos un dedo de frente, te cansas de ponerla. Te pones en el papel de un voyerista selectivo, sentado cómodamente frente a una compu o en el inodoro con el celular. Vas pasando una a una las fotitos de perfil de tus futuras víctimas, fotos cuidadas, seleccionadas, instagrameadas, photoshopeadas, mandas solicitud y te quedas esperando a que te contesten. Hace escasos diez años atrás tenías que poner la carompa, en el boliche, secundaria o universidad y comenzar a remar con palabras, chistes, frases elocuentes y cualquier herramienta que pudieses tener a mano. Había que tener huevos para hacerlo sobrio.

Ahora comenzas una charla virtual, escribiendo palabras, teniendo la amplia posibilidad de pensar con cuidado las frases a emitir, podes digerirlas, armarlas, corregirlas y atacar con comentarios certeros y punzantes, los cuales si hay un mínimo de onda, surten efecto al instante. Antes tenías que pensar qué ibas a decir en escasos dos minutos que te podían llegar a prestar atención, si en ese tiempo no emitías algo tentador, un comentario elocuente, algo que preste para el desarrollo de un chamuyo digno, te pintaban la cara sin dudas y tenías que continuar tu búsqueda.

Acepada la solicitud de amistad comienza el stalkeo feroz, te repasas todos los álbumes de la presa en cuestión, arrancando por aquellos que hacen alusión a playas y vacaciones, para verla lo más en bolas posible y asegurarte que la mina/flaco es un camión. Pasas horas mirando sus fotos, ya tenes la certeza de que te va a gustar, seguís con el chamuyito vía chat más entusiasmado porque no corres ningún peligro. Hace escasos años, si de pedo tenías el Messenger de la mina, tenías que esperar a que esté conectada, para seguramente ver una foto re pedorra de su cara, rezar para que tuviese una Sony de 3.2 mega píxeles y se haya sacado alguna foto de cumpleaños para que te pase. Ni hablar de verla en bolas, si no la levantabas en la playa en verano tenías que esperar mínimo tres, cuatro, seis y hasta un año para abrocharla.

Pasadas dos o tres charlas viene el pedido de teléfono para sumarla a whatsapp y continuar el chamuyo constante y a cualquier hora, sin la rusticidad de Facebook de por medio. Listo, ya está, la tenes 24 horas conectada, tenes la certeza de cuando está “en línea”, de cuando leyó tus comentarios, de cuando se hace la boluda y de cuando te está escribiendo. Un gol. Antes, hace cinco o seis años nomás,  tenías que rogar que la mina pagase Speedy, para poder por lo menos que se conecte una vez por semana y tirarte una línea. No tenías maneras de saber si estaba o no frente a la PC, las comunicaciones eran tremendas y sacarle el teléfono era un paso bastante avanzado. Ahí comenzaban las jugadas vía mensaje de texto, cosa bastante compleja al principio, ya que solían no llegar y encima había que pagarlos, comenzando por tener celular, que hace diez años atrás, ponele, era como ahora tener una Play 4.

Y listo, una vez que te juntas es imposible que no levantes novecientos grados de temperatura y trates de fornicar a la niña en cuanto metro cuadrado puedas. Se te aparece con unos shorts de cuatro dedos, con ambos cachetes al aire, dos tetas hechas a los 15 que son un golazo, bronceada en julio, con entrenamiento de 4 horas diarias de gimnasio, canchera y picante. Tiene 17 años y parece de 25, con la actitud de una de 30. Yo te hago hacer una prueba, a vos, tontolón de entre 26 y 40 años: Agarrá una foto de tus compañeras a los 18, 19, 20 años y comparala con un grupo de minas de esa edad ahora… años luz le sacan, las minas parece que se desarrollan antes, no se loco, ¡dejen de comer pollo! Hace siete u ocho años atrás las minas no eran ni la mitad de atrevidas que las pibas de ahora, ni la tercera parte de picantes. El tema de la “experiencia” en la cama y la picardía, era un atributo de las post 30, que usaban como herramienta de seducción para competir con los físicos de las sub 30. Ahora las re cagaron, las minas de 15 o 16 años tienen más noche que las de 30 lejos. En fin, hace algunos años si la ponías antes de los 18 eras un campeón, ahora si no la has puesto a los 18… con dos minas juntas a la vez, sos tremendo perdedor.

A mis 15 lo más loco que pensaba era en cómo pedirle a la mina que hacía meses me gustaba que me dejara bailar con ella, hoy, 15 años más tarde los pibes de 15 piensan en cómo darles por colectora, ya que por el sitio usual vienen hace meses jugando. A mis 17 pensaba en cómo tocar una tetita o que me manosearan un poco el ganso, hoy, 13 años después los pibes de 17 piensan en cómo convencer a la novia y a la mejor amiga de que se enfiesten juntas. A mis 18 pensaba en todas las estrategias habidas y por haber para que la más rapidona de las chicas me diera cabida a ver si lograba plantarle el hinojo, y así contarle a todos mis amigos que me había hecho hombre, hoy, 12 años después, los pibes de 18 pasan a segundo plano el ponerla, porque ya es algo usual para ellos. A mis 20 pensaba en tener alguna noviecita o gato estable, para ver si la podía poner por lo menos lo findes… hoy, 10 años después, los pibes de 20 la ponen tan seguido que ni llevan el número.

En fin manga de degenerados divinos, aprovechen a full la suerte que les tocó vivir, porque mi consejo no va por el lado de que hace 10 años atrás todo era más lindo o esas pelotudeces de viejo, sino que tarde o temprano va a aparecer otra generación que disfrute más que ustedes con otra cosa y se van a cagar de la envidia como todos los viejos de 30 los envidiamos ahora. Disfruten, sáquenle el jugo a las redes sociales y punta al pito, que no hay nada más lindo que disfrutar de la vida y el sexo, eso sí, aprendan a cuidarse a full, es fundamental casi como aprender a respirar. Ya les va a llegar el momento de ser hombres responsables, trabajar en serio, mantener una familia y serle fiel a una mujer de por vida, eso tiene ooootrrras alegrías, pero las mismas les chuparán un huevo hoy a ustedes.

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