Esclavos Contemporáneos

Mientras leía unas notas del Mendo y veía el Facebook, me llego la invitación de una obra que venía a Mendoza que decía “Demencia Colectiva”. Me metí para ver sobre que se trataba y vi algo que me despertó un pensamiento. Hablaba sobre el consumismo, el materialismo y la vida moderna y no pude evitar pensar y reflexionar sobre todas las cosas que nos inculcaron de chiquito que nos marcarían para el resto de nuestras vidas. Esa noche inferí como sería mi vida… o la vida de muchos que pasan por el mismo mundo que el mío.

Empecé el pre Jardín a los 4 años, éramos muy chiquitos y nos alcanzaba con tan solo jugar. Luego hice el Jardín, empecé a tener responsabilidades, hacer tareas y portarme bien con las señoritas, aún ni sabíamos que significaba cuestionarse. Simplemente hacíamos lo que nos dijesen.

Después 7 años de primaria, las responsabilidades crecieron y empezamos a asumir una rutina, pero mientras tuviéramos tiempo de jugar estábamos bien, no se cuestionaba nada… apenas entendíamos esa palabra.

Apenas termine hice 5 años de Secundaría. Empezábamos a hacernos cargos de nuestros actos y responsabilidades aunque nos gustase o no. No entendíamos el mundo que nos rodeaba, la palabra “cuestionarse” era uso constante en nuestras vidas, pero sin ninguna respuesta certera decidimos solamente dejarnos llevar y escuchar lo que nos decían: “pórtate bien”, “cumplí con tus tareas”, “Esforzate por ser un buen alumno”, “Hace todo lo que te dice tus profes”, “Estudia, estudia y estudia…” eran las frases que nos repetían y atacaban constantemente en nuestra rutina de adolescente.

Sin respiro tuve que comenzar la facultad, donde tuve que estudiar otros 6 años más. Sumido en una rutina dura, sacrificada, desgastante y odiosa que nos consumía y absorbía nuestra juventud. Ya no había tiempo de cuestionarse, ésa palabra salió de nuestro vocabulario y simplemente obedecíamos como esclavos a nuestros deberes y responsabilidades.

¿Qué debo estudiar? ¿Qué quiero de mi vida? ¿Qué quiero ser?… Preguntas acalladas por nuestra conciencia y respondidas por órdenes de los mayores que nos obligaron a estudiar y trabajar el resto de nuestras vacías vidas una carrera impropia de nuestro ser, solo por lograr alcanzar un mejor bienestar económico y materialista. Simplemente obedecíamos como un ganado y seguimos un camino que nos marcaron.

Cuando salí me di cuenta que para ser alguien debía especializarme aún más, así que hice un posgrado de 4 años. Con 30 años, la juventud se fue, y con mucho estudio encima comencé a trabajar en serio. Durante los próximos 30 años fui escalando posiciones, trabajando sin parar… dando todo de mí.

Todo para tener hoy 60 años, poder dedicarme a vivir la vida, a disfrutar de las cosas bonitas de la vida… esa vida que ya se fue. Que se me fue de las manos.

Después de especular eso no pude evitar sentir una catarsis de pensamientos e injusticias que nos hacen creer de chiquito. Que debemos preocuparnos por tener un buen auto, una casa grande, que tener más comodidades nuestras vidas será mejor. Una vida netamente materialista.

Creo que se olvidaron decirnos que la vida también pasa por esos pequeños momentos que pasamos con nuestros seres queridos. Qué también hay tiempo para ir a visitar a nuestros abuelos que nos aman más que a nada en el mundo, jugar con nuestros padres, compartir la mesa con los hermanos, hacer un deporte, escuchar música, juntarse con amigos, el primer amor, el primer desamor. Hacer travesuras inocentes con tus compañeros como sincolearse, nuestra primera mascota, el primer regalo que le hacemos a nuestros padres con el primer sueldo o changa que tenemos. Decirle a mama o papa “Te amo” y abrazarla cuando somos grandes porque después ellos se van y sentimos el vacío de haberlo hecho en su momento. Amar, apasionarse por algo o alguien. Una cerveza con amigos, él viaje de egresados o salidas con tus compañeros. Jugar un partido con tu viejo o tu suegro.

La felicidad está en eso, no en lo que nos quieren hacernos creer o vendernos las compañías y las publicidades. La vida está llena de felicidad que nosotros mismos dejamos de apreciar y percibir por convertirnos en unos “Esclavos contemporáneos”

Bueno ese es mi pensamiento sobre este tema. Solo queda decir que me gustaría ver sobre que se trata esa obra que me invitaron por Facebook y despertó en mi todo este pensamiento, luego les contare sobre que se trató esa obra. Si también les interesa les dejo el evento para que lo vean

“Demencia colectiva”:

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