Grandes microplaceres de simpleza cotidiana

               

“Disfrutar de todos los placeres es insensato; evitarlos, insensible.” Plutarco

                         

Hablamos de microplacer cuando los goces no alcanzan una dimensión total, pero conllevan en su significado un acto chiquitito con una satisfacción enorme. Todos poseemos rasgos de hedonista, tenemos un yo caligulesco que grita desaforado para que le concedan todos los deseos, caprichoso. Cualquiera sea la fruición que nos deleite tratamos de satisfacerla o bien la añoramos, la deseamos. Existen pequeñas, casi microscópicas, diminutas y variopintas veleidades que conmueven al yo caligulesco y le arrancan una sonrisa. Pueden ser cualquier cosa: una acción, una comida, etc.

A continuación veremos algunos microplaceres, teniendo en cuenta que para gustos no hay nada escrito, decía un elefante que tenía sexo con una hormiga.

-El acto de sacarse un moco, duro, que esté ubicado en la aleta de la nariz.

-Poseer un elefante de cerámica blanca, con la trompa hacia arriba y un billete de dos pesos enrollado en su interior, colocado  sobre el televisor.

-Tomar sangría en una jarra con forma de pingüino, en lo posible verde.

-Subir al colectivo lleno, colmadísimo, a las ocho de la mañana y encontrar un asiento vacío.

-Levantarse a las tres de la mañana y comerse un frasco de dulce de leche, parado, iluminado solamente con la luz que sale de la puerta de la heladera entreabierta.

-Una suave brisa fresca una noche de enero con 35°.

-Sacarle de una patada la cabeza a un enano de jardín.

-Dormir la siesta escuchando los conciertos de Bradenburgo.

-Abrirle subrepticiamente la puerta de una jaula a un canario para que éste se fugue no sin antes darnos las gracias.

-Encontrar un sitio porno en el cual los videos se carguen rápidamente.

-Hallar un billete de cinco pesos en el bolsillo de un pantalón que estábamos a punto de lavar.

-Para los que calzamos más de 44 descubrir unas zapatillas a la venta que no sean blancas.

-Ver una estrella fugaz en un día nublado.

-Escuchar “Burn” de Deep Purple al máximo volumen que dé el equipo de música.

-Un vaso de Fernet con tres hielos.

-Prender el tele a las 2 AM y ver que está empezando “Apocalipsis Now”… y suena “The End”.

-Leer  “La Isla Misteriosa” de Verne por enésima vez.

-Contagiarse de la placidez de un niño durmiendo.

-Postear en el Facebook el link de “666 The Number of the Beasts” de Iron Maiden en Pascuas.

-Saberse un cronopio.

-Que el Rojo Rey de Copas tenga de hijo a Rasingente.

-Tomar una fresca con los amigos sentados en el borde de la acequia y que pase el móvil de la policía y no se detenga para pedir documentos.

-Unas sopaipillas con azúcar y mates amargos, en una tarde de lluvia.

-El capítulo del Súper Agente 86, ése que transcurre en una fiesta a go go donde tocan las Vacas Sagradas,el en que el agente 13 está escondido en un sillón con una mujer vestida de conejita tomando champán (imagino que demi-sec).

-Reventarse al primer intento un grano, de esos que están en un lugar inaccesible.

-Un haikú.

-Encontrarse un gatito abandonado y ponerle de nombre Súperman.

-Los chizitos con Fanta.

-Estar tirado panza arriba en una duna, una noche estrellada con luna llena, en el desierto de Asunción en Lavalle.

-Ver cómo amasaban los fideos del domingo las manos arrugadas y mágicas de mi abuela Cruz.

-«The Dark Side of the Moon» en vinilo.

-Sumergirse en un cuadro de Kandinsky y convertirse en un círculo rojo.

-Matar a un mosquito que nos acaba de picar, de una cachetada en plena oscuridad.

-Jugar al metegól y hacer un gol con el arquero, sin “revoletear”.

-Ver a las luciérnagas jugar a las escondidas entre las ramas del jazmín del patio.

-Abrir un libro viejo y sentir su olor.

-Llegar a las 8 de la mañana de carrete, luego de una gira mágica y misteriosa, y hacerse unas papas fritas.

Estos fueron algunos de los microplaceres que pueden considerarse posibles, realizables y accesibles. Cada persona tendrá los suyos, y si no los tiene no sea amargo y búsquese algo que sea de su agrado. Como colofón les puedo decir que griten cagones si quieren ser campeones.

Sin otro particular los saludo atentamente y les deseo una pronta recuperación en su calidad de humanos adultos, estructurados y socialmente correctos.

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