Haz lo que yo digo

Fiel profeta de jugarse por los sueños. Fiel profeta de desear las cosas  con toda la fuerza de tu corazón para que se cumpla. Pero… ¿Qué pasa cuando aplicando la segunda, se da lugar a la primera?

Cuando de repente, todo aquello que resultaba utópico, increíble e imposible, se da de un instante a otro…¿?

El terror aparece. Sí. Se habrá notado ya. Amelie es miedosa, no es novedad.

La novedad -si se me permite el término- es que se dio!

Gran parte de las dificultades que impedían subir una escalera, de esto que es el aprendizaje de la vida, se limpiaron, se esfumaron. Un acontecimiento llevó a otro y ¡Zaz! Acá estoy, al filo del escalón que, aparentemente todo indicaría que es hacia arriba pero todo el temor y la incertidumbre cotidiana -que me caracterizan ya- hacen que sienta el abismo sobre mí.

Ya lo dijeron por ahí, el ser humano no le teme a lo desconocido porque es capaz de conseguir todo lo que se proponga, teme a perder lo ya logrado. Y yo tengo miedo.

Mi príncipe gris y ellas «como mis manos» repiten constantemente «querer es poder», por lo que me reconozco e intento decidir realmente lo que quiero.

Tomo un papel y cual examen multiple choice expongo todo:

sonreír – llorar

crecer – estancarse

volar – arrastrarse

valentía – cobardía

pasión – comodidad

inconvenientes – problemas

disfrutar – dormitar

Y… a la vista queda. La decisión está tomada.

El músculo de mi pierna derecha comienza a contraerse deseando dar el paso.

Al instante, el miedo, el desasosiego y la incertidumbre vuelven a invadir todo mi ser y pisan el freno. Bajo la vista y mis ojos chocan con la lista, «El examen». Y una fuerza arrasadora hace que levante el pie y avance, suba.

Y… ¡lo logro!

El freno suele ser apretado bastante a menudo, pero llevo un papelito en mi bolsillo al que acudo permanentemente.

Sonreír

Crecer

Volar

Valentía

Pasión

Inconvenientes

Disfrutar

Ese es mi deseo.

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